Apartheid y lucha revolucionaria llevada al cine

Mi sangre nutrirá al árbol que llevará los frutos de la libertad. Decidle a mi pueblo que los amo y que deben continuar la lucha. A luta continua! Solomon ‘Kalushi’ Mahlangu

Hacía mucho calor en las afueras de la prisión general de Pretoria el 6 de abril de 1979. Pero ni los activistas que acampaban a las afueras ni la presión internacional pudieron evitar el desenlace: Solomon ‘Kalushi’ Mahlangu murió ahorcado a los 23 años condenado por el régimen racista sudafricano. Ahora, y gracias al debut cinematográfico de Mandla Dube, y después de casi 9 años de producción (léase batalla en busca de financiación), la historia biográfica de este revolucionario comienza un recorrido internacional en Europa que vuelve a poner el foco en la nación del arcoíris: la Sudáfrica de Mandela que navega en un mar de desigualdades, con protestas en las calles por los ataques racistas o con el reciente anuncio del presidente Zuma de salir de la Corte Penal Internacional. Un foco que hará mediáticas las últimas seis semanas y el último año donde miles de estudiantes han abandonado las clases (con los exámenes de fin de año a la vuelta de la esquina) continuando las protestas para exigir que la educación superior sea gratuita en las universidades públicas del país enmarcadas en el hashtag #FeesMustFall.

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Fotografía cedida por el festival Film África de Londres.

El viernes se presentaba en el Film Africa, el festival de cine africano de Londres, la película Kalushi – La historia de Solomon Mahlangu volviendo a ahondar en la historia de la lucha revolucionaria sudafricana y con el aplauso contenido del público que presenciaba como el Reino Unido protegió hasta el ocaso a este sistema opresor. Un trabajo el de Madla Dube de enorme importancia para el país. Un film que ofrece una oportunidad para rendir homenaje a uno de los héroes icónicos de la lucha de liberación de Sudáfrica.

La de Kalushi es la historia de un vendedor ambulante que se unió a la lucha contra el apartheid siendo un adolescente. No nació revolucionario más allá del mito. Es más, fue reacio a sumarse a las manifestaciones de miles de estudiantes que tuvieron lugar el 16 de junio de 1976 en Soweto y que protestaban en contra de la introducción de la lengua afrikaans como medio obligatorio de enseñanza; una herramienta más de dominación blanca que perpetuaba la situación de inferioridad y servidumbre de la población negra. Centenares murieron y a día de hoy nadie sabe con exactitud cuántos perdieron la vida en esta marcha por la libertad. Pero para Kalushi, el detonante para su cambio de conciencia fue una brutal paliza de la policía mientras vendía comida en el tren. Con la cara ensangrentada y el cuerpo lleno de orina de un agente, juró que la situación de su gente había llegado a un límite insostenible. Se unió al Congreso Nacional Africano (ANC) en septiembre de 1976, y abandonó el país junto a varios compañeros para ser entrenado como un Umkhonto we Sizwe (MK) “La Lanza de la Nación”, el brazo armado de la resistencia sudafricana.

Kalushi – La historia de Solomon Mahlangu refleja a la perfección cómo países con gobiernos anti apartheid como el Mozambique de Samora Machel ayudaban y formaban a estos cuadros del MK con cursos intensivos en el sabotaje, el combate militar, la exploración y la educación política. En concreto, la formación de Kalushi fue apodada Destacamento 16 de junio ya que el grupo estaba compuesto principalmente por estudiantes que formaban parte de las revueltas estudiantiles de 1976. Tras seis meses en el campo de refugiados mozambicano de Xai Xai, fueron rescatados y transportados a Angola donde el Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA), apoyado por Cuba y la URSS, se enfrentaba, en una lucha inserta en plena Guerra Fría, contra la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), que era apoyado por EEUU y el régimen sudafricano.

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Fotografía cedida por el festival Film África de Londres.

El guiño del director Madla Dube al acento cubano de uno de los dirigentes que formaban a los MK es evidente ya que el apoyo de los soldados enviados por Fidel Castro a Angola fue determinante para la victoria del MPLA en la batalla de Cuito Cuanavale. El propio Mandela, en su visita a Cuba de 1991 lo expresaba de esta forma: “La derrota del ejército racista en Cuito Cuanavale hizo posible que hoy yo pueda estar aquí con ustedes. Cuito Cuanavale marca un viraje en la lucha por librar al continente y a nuestro país del azote del apartheid”.

El 11 de junio 1977 Kalushi y su equipo volvieron a Sudáfrica entrando con pasaportes falsos por la frontera de Suazilandia para ayudar con las protestas estudiantiles que se estaban preparando para el primer aniversario de la matanza de Soweto. Pero el 13 de junio de 1977, él junto a otros dos compañeros fueron abordados por la policía en la calle Goch, de Johannesburgo. Kalushi logró escapar, sin embargo, hubo un tiroteo en el que dos hombres civiles murieron y otros dos resultaron heridos. Finalmente fueron detenidos. Tras dos años de espera judicial fueron sentenciados a la horca muriendo el 6 de abril de 1979. En conmemoración, en abril de 1993 se trasladaron sus restos al cementerio de Mamelodi, y donde una placa señala sus últimas palabras: Mi sangre nutrirá al árbol que llevará los frutos de la libertad. Decidle a mi pueblo que los amo y que deben continuar la lucha. A luta continua!

Es por eso que la coincidencia del estreno de la película acompaña las recientes protestas. En marzo de 2015 los gritos procedían de la universidad de Ciudad del Cabo exigiendo que la estatua de Cecil Rhodes fuera eliminada por representar un legado racista y doloroso #RhodesMustFall. Unos meses más tarde, en octubre del año pasado, las protestas iniciadas en la universidad de Witwatersrand, en Johannesburgo, se extendían por todo el país para exigir la revocación del incremento de las tasas universitarias un 10 por ciento. Sin embargo, estas luchas no son solo acerca de una estatua o de las tasas. No. Representan hoy en día una narrativa más amplia que demanda la descolonización total de la educación en Sudáfrica para liberar a las nuevas generaciones.

Los vientos de jazz de Miles Davis

Hay un elemento de conexión necesario para el comentario de la película de Kalushi. Y es la importancia que cobra la imagen icónica de un disco de jazz de Miles Davis que el protagonista guarda con sumo cuidado. El gobierno de Sudáfrica pre democrático tenía varios procedimientos de supresión de la cultura africana, que a su vez limitaba las oportunidades para el desarrollo cultural. De esta forma, el jazz sudafricano surgió de las duras condiciones de los negros y de la fusión de una gran variedad de influencias en un género en ciernes que podía dar voz a una población oprimida. Las primeras versiones de jazz sudafricano a menudo imitaban las tendencias de la música y de la moda que llegaban desde los EEUU representando sus actuaciones en los shebeens (bares informales) y en los clubes que a menudo estaban regentados por el hampa.

Aunque el apartheid comenzó oficialmente con el ascenso al partido del Partido Nacional en 1948, la década de 1960 se caracterizó por el comienzo de los tiempos oscuros para la comunidad del jazz: las leyes de la década de 1960 restringían aún más la movilidad de las personas negras dentro de Sudáfrica a través de los estatutos que impedían la socialización interracial; fueron prohibidas las reuniones públicas como una forma de poner freno a las actividades revolucionarias del Congreso Nacional Africano (ANC); y el Congreso Panafricanista (PAC) fue también prohibido a principios de la década. Estos movimientos políticos tuvieron un profundo impacto en la dirección creativa que el jazz tomaría a través de los años del apartheid. El hecho de que los músicos sudafricanos continuaran practicando su música durante estos años era, en sí mismo, un acto de desobediencia civil.

Muchos de los más talentosos músicos sudafricanos de jazz como Miriam Makeba, Hugh Masekela, Letta Mbulu, Jonas Gwangwa, Dorothy Masuka o Abdullah Ibrahim vivieron en el exilio durante el apartheid. Estos iconos actuaban como representantes de la lucha frente a un público internacional que no acababa de entender qué ocurría en el cono sur africano. La música de esta época también expresó la ira y la tristeza tácita de la población sudafricana oprimida. Por ejemplo, Miriam Makeba y el cantante estadounidense Harry Belafonte colaboraron en la grabación del disco ganador de un Grammy An evening with Belafonte / Makeba (1965), compuesto por canciones sudafricanas cantadas en zulú, xhosa y sotho.

Mientras que los artistas en el exilio fueron capaces de continuar el desarrollo de jazz sudafricano, su trabajo se enmarcaba siempre dentro de un contexto determinado: el del desplazamiento forzoso de sus tierras y familias, y el de la propia industria de la música local. Durante este período, este estilo asumió una narrativa dual representando a las personas que estaban fuera y a los “atrapados” en el país. Artistas con talento que vivían bajo el control del gobierno del apartheid eran a menudo perseguidos por actuar en público ya que las leyes racistas tampoco permitían que las personas de diferentes razas estuvieran juntas.

El director Mandla Dube ha sabido compaginar elementos históricos transversales como el geopolítico, los sentimientos de amor hacia su novia Martha o el artístico para dotar de herramientas críticas al espectador que se acerque a la historia del joven que con 23 años sentenció que la lucha debía continuar. Hoy Sudáfrica grita de nuevo en las calles. Y el cine con Kalushi – La historia de Solomon Mahlangu envuelve esos 40 años de Soweto en una apuesta necesaria para entender las luchas de liberación en Sudáfrica.


Sebastián Ruiz es periodista e investigador especializado en medios de comunicación y cine en el África subsahariana. Doctorando por la Universidad de Sevilla. Coordinador de la sección Cine y Audiovisuales en el portal sobre artes y culturas africanas www.wiriko.org. Analista político sobre actualidad africana en la revista Mundo Negro. Forma parte del consejo de redacción de Pueblos – Revista de Información y Debate.


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