Hacia un cine performativo contra las violencias machistas

En España, desde 1999, más de un millar de mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas. Casi la mitad de los asesinatos de mujeres en el mundo son feminicidios –asesinatos por razón de género–, con una cifra estimada de unos 65.000 anuales según la ONU. Y ante esta realidad, ¿qué papel juega el cine? ¿Representa este verdaderamente la realidad o también la crea?

Cómo los medios españoles ocultaron la responsabilidad de las empresas occidentales en la muerte de las víctimas del Rana Plaza en Bangladesh

La industria textil, también llamada maquila en Latinoamérica o sweatshop en Asia, es un fenómeno que se da a lo largo y ancho del planeta en países empobrecidos y con una mano de obra altamente feminizada. Son los grandes centros de producción que las empresas multinacionales emplean para fabricar sus productos; principalmente ropa y calzado. Se encuentran en las Zonas Procesadoras de Exportación, enclaves elegidos por las ventajas fiscales, la exención del pago de impuestos, o la falta de controles medioambientales. Se trata de un eslabón fundamental de las empresas que buscan mayores beneficios a través del abaratamiento de los costes de producción. Sus efectos son devastadores a muchos niveles; violan sistemáticamente los derechos laborales y humanos y son uno de los fenómenos mundiales que a más mujeres afecta. Pese a ello, el espacio que se le ha dado en los grandes medios de comunicación ha sido poco relevante, aunque va en aumento gracias al debate sobre la moda low cost que últimamente ha protagonizado programas en prime time.

Gobiernos progresistas en América Latina, notas sobre el fin de un ciclo

América Latina está viviendo un cambio de ciclo. En los últimos años, los gobiernos progresistas —que no son un bloque homogéneo: la relación de fuerzas y el grado en el que se han producido cambios sociales, políticos y culturales han sido muy distintos en Brasil y Argentina, por un lado, y en Venezuela, Bolivia y Ecuador, por otro— se han enfrentado a toda una serie de dificultades que finalmente han puesto en entredicho su hegemonía en la región. Veamos algunos de los elementos clave de lo que ya podemos caracterizar como el fin de un ciclo.

Berta no murió, se multiplicó…

“Fui a las comunidades lenca para dar un curso sobre energías renovables, organizado por el COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras), y Berta me ofreció su casa”, relataba Gustavo Castro. “Estuvimos hablando en el porche de su casita hasta tarde; y finalmente nos retiramos a dormir. Estaba trabajando con el ordenador, en mi cama, cuando se oyó un fuerte golpe. Habían tirado la puerta de la cocina. Al momento se abrió bruscamente la puerta de mi habitación y me vi encañonado, mientras oí a Berta enfrentar a sus agresores; varios disparos y cuando quien me apuntaba a la frente hizo el gesto definitivo de disparar, me encogí instintivamente y me tiré al suelo. El disparo me atravesó la oreja y la mano con la que me tapaba la cara. Me dieron por muerto y salieron huyendo”. Gustavo Castro es un buen amigo de Chiapas, dirigente muy conocido y reconocido del MAPDER, que lucha contra las grandes presas en México. Habían pasado varias semanas, pero aún se estremecía al contarlo, allá en la embajada mexicana en Tegucigalpa, donde la embajadora, Dª Dolores Jiménez, le protegió durante más de un mes, salvándole sin duda la vida.