Todas las entradas de: Alba Onrubia

Los gobiernos latinoamericanos de cambio, en la encrucijada

Son ya dieciséis los años transcurridos desde la primera victoria electoral de Hugo Chávez. Este hito abrió un ciclo político novedoso que ha recibido distintas denominaciones (como posliberal o progresista), conformándose un bloque regional que, desde la heterogeneidad, comparte un rechazo más o menos expreso del modelo de ajuste neoliberal, así como el hecho de haber servido de catalizador político-electoral de movimientos sociales que, en los respectivos países, habían confrontado con el mismo.

Pasando a la práctica la radicalidad crítica de los movimientos sociales

En la actual crisis ecológica, social y de cuidados, el papel de los movimientos sociales es fundamental en el despliegue de estrategias de resistencia ante los impactos y en el señalamiento de responsables, como también son un agente clave en la configuración y puesta en práctica de paradigmas alternativos a la globalización capitalista. Algunos de estos paradigmas, como el decrecimiento y el ecofeminismo, albergan líneas de acción que abren espacios fuera del dominio de las empresas transnacionales. En este ámbito se encuentran la soberanía alimentaria, la lucha feminista y la economía social y solidaria.

Propuestas de transición a economías y sociedades postcapitalistas. De resistencias, regulaciones y alternativas

Con la expansión del capitalismo global y el aumento del poder de las grandes corporaciones se han multiplicado por todo el planeta las luchas sociales que ponen en cuestión la centralidad de las empresas transnacionales en el modelo de “desarrollo”. En las últimas décadas, confrontando la visión hegemónica que sitúa al crecimiento económico y al sector privado como pilares del “progreso” para toda la sociedad, han surgido múltiples procesos de resistencia que se enfrentan a la creciente mercantilización y privatización de cada vez más esferas de nuestra vida. Junto con todas estas experiencias, impulsadas en buena medida por organizaciones de la sociedad civil y movimientos sociales emancipadores, han cristalizado también distintos paradigmas y marcos de referencia alternativos a la modernidad capitalista.

Alternativas para disputar el poder, el ser y el saber a las transnacionales

Quienes asistieron al nacimiento de las primeras compañías comerciales en Holanda en el siglo XVII, quienes vivieron la aparición de las fábricas textiles en Manchester en el siglo XIX, e incluso quienes contemplaron la configuración de las grandes empresas fordistas y de los incipientes conglomerados corporativos estadounidenses a lo largo de los primeros dos tercios del siglo XX, no dejarían de mostrar su asombro ante el poder acumulado hoy en día por las empresas transnacionales. Es más, podríamos llegar a afirmar que el mismísimo Karl Marx (que no fue ni mucho menos ajeno a las dinámicas de centralización y concentración del capital) se quedaría perplejo si pudiera visualizar la dimensión global y el peso que las grandes corporaciones han alcanzado en múltiples aspectos de nuestras vidas, de todas y cada una de las personas y pueblos que vivimos en este mundo globalizado.

Argentina cierra una era, sigue el peronismo

“Si el pueblo fuera feliz y la Patria grande, ser peronista sería un derecho. En nuestros días, ser peronista es un deber. Por eso soy peronista. Soy peronista por conciencia nacional, por procedencia popular, por convicción personal…”. Lo afirmó Evita, “abanderada de los humildes”, como la llamó el movimiento obrero argentino, en una arenga el 17 de octubre de 1949, cuatro años después de que su esposo y líder Juan Domingo Perón fuera liberado de la cárcel por presión del pueblo. Un día que aún se celebra en Argentina como el de la Lealtad Peronista.

Las emisoras comunitarias del Ecuador, a la espera de un nuevo escenario comunicacional

La Ley Orgánica de Comunicación de Ecuador cumple dos años de vigencia en el país andino. La polémica norma, que en su momento fue bautizada por los sectores de oposición como “ley mordaza”, aspiraba a democratizar el acceso a la comunicación de la ciudadanía a través del reparto equitativo del espectro radioeléctrico y el fortalecimiento del sector comunitario. Dos años después de su aprobación, el sector privado mantiene prácticamente la totalidad de la propiedad del radioespectro, mientras que los movimientos sociales critican las dificultades para acceder a la asignación de frecuencias.