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Ciudad Comunal “Simón Bolívar”: una experiencia de autogobierno en el llano venezolano

Vastas y verdes sabanas, anchos y caudalosos ríos, tupidas selvas, mucho calor, humedad. En un territorio de 114 mil hectáreas donde viven 1800 familias, agrupadas en pequeños poblados, caseríos y asentamientos campesinos desperdigados en la llanura, tiene lugar una historia de resistencia, constancia, audacia y tenacidad: una sólida experiencia de autogobierno popular llamada Ciudad Comunal “Simón Bolívar”, que agrupa treinta y ocho consejos comunales organizados en nueve comunas. Más de veinte años de lucha y esfuerzo organizativo están detrás de esta experiencia. Y mucho sacrificio: hubo persecución, cárcel, sicariato. Y hubo también, ya en tiempos de la revolución bolivariana, confrontación contra la burocracia y el reformismo.

Cuando la industria “se va”

Se bautizó “Reconversión”, pero lo cierto es que el cierre continuado de industrias desde 1980 en el Estado español, el abandono de naves y la creación de polígonos fantasmales, la deslocalización todavía creciente o la turistificación exagerada de algunas zonas no coincide con la definición propuesta por RAE: “Proceso técnico de modernización de industrias”.

Solidaridad con Nicaragua. ¡Alto a la violación de Derechos Humanos!

Hoy, 19 de Julio, debería conmemorar el 39 Aniversario de la Revolución Sandinista, pero me siento triste y cabreado. Echo la vista atrás y pienso en las miles de personas que fuimos a Nicaragua a luchar, codo con codo, con su hermoso pueblo para ayudar a transformar ese país después de la barbarie somocista. Nos unía la alegría en la Campaña de Alfabetización, los sueños en la Reforma Agraria, cantábamos las canciones de los hermanos Mejía Godoy y la Misa Campesina y recitábamos las poesías de Ernesto Cardenal. Nos sentíamos parte del Cambio y no nos amedrentaba ni el esfuerzo, ni la “contra” ni los “gringos”. Y hoy, cuando veo las flagrantes violaciones a los Derechos Humanos, el llanto de los familiares de las más de 300 personas muertas y las atrocidades que están pasando, me cuesta creerlo.

Los olivos que daban vida en la montaña de Abu Ghnaim

La montaña de Abu Ghnaim está en Belén, en Palestina. Los propietarios de este terreno, de unos 2.580 dunums (unas 258 hectáreas), son de Belén, de Beit Sahour y de los pueblos de Um Tuba y Sur Baher. Fue ocupado por Israel después de 1967 bajo el paraguas de la Línea Verde y los Esquemas de Planificación Urbana para restringir la construcción palestina en Jerusalén Este e impedir la expansión de las comunidades palestinas de alrededor. Israel construyó un asentamiento en Abu Ghnaim llamado “Har Homa”. Levantó más 6.500 viviendas y carreteras, escuelas, tiendas, hotel y zona industrial con el fin de acoger entre treinta y cuarenta mil colonas y colonos judíos.[1]

El derecho inalienable al retorno de la población palestina

Durante seis semanas, del 30 de marzo al 15 de mayo, el pueblo palestino participó en la Gran Marcha del Retorno. Esta acción pacífica, que forma parte de una movilización masiva de la sociedad palestina en su conjunto sin ningún liderazgo político concreto, culminó el 15 de mayo, fecha en la que el pueblo palestino conmemora la Nakba (en árabe ‘Catástrofe’), la expulsión masiva sufrida de su tierra originaria entre los años 1947-1949, de lo que posteriormente desde 1948 se ha denominado el Estado de Israel.