La obsesión de los gobiernos de América Latina por mantener relaciones carnales con Israel

Las noticias sobre acuerdos de seguridad (y negocios de toda índole) de los gobiernos de América Latina con el de Israel aparecen con frecuencia en los medios informativos. Y aun así, sabemos que esas noticias son sólo la punta del iceberg de relaciones de todo tipo que no salen a la luz pública. Para eso no hay matices ideológicos: con excepción del ALBA (y aun ahí no hay uniformidad), los gobiernos latinoamericanos parecen pelearse por quién tiene más acuerdos firmados con Israel. Los ‘progresistas’ del Mercosur lideran la tendencia, con Brasil a la cabeza[1].

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Resulta irónico que esas relaciones se profundicen de la mano de gobiernos encabezados hoy por quienes fueron militantes de izquierda y víctimas directas de las dictaduras del Cono Sur, que fueron asesoradas y armadas por Israel para reprimir y eliminar a las fuerzas que luchaban por el cambio. Entre las décadas de 1960 y 1980 Israel apoyó a los peores gobiernos latinoamericanos, desde Trujillo hasta Pinochet, pasando por García Meza, Ríos Montt y Videla. Y no sólo ha vendido armamento al ejército colombiano: también a los grupos paramilitares nucleados en las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) .

Bishara Bahbah señaló[2] que entre 1975 y 1985 América Latina fue el mercado de armas más grande de Israel[3]. Sus ventas a El Salvador, Guatemala y la Nicaragua de Somoza aumentaron cuando la política de derechos humanos de la administración Carter bloqueó o redujo la ayuda militar a esos regímenes represivos.En 1985 Israel actuó de intermediario para que el gobierno de Reagan vendiera armas al régimen iraní a espaldas del Congreso y enviara las ganancias a la Contra de Nicaragua.

También proporcionó a Pinochet armamento y tecnología de inteligencia para eliminar opositores, y mantuvo lazos de cooperación con las Juntas argentinas, aun cuando un 13 por ciento de sus víctimas eran de origen judío y los represores se ensañaban especialmente con ellas.

Desde los años cincuenta Israel apoyó militarmente a los peores regímenes coloniales o dictatoriales de África y Asia, y en la actualidad continúa manteniendo estrechos lazos con los gobiernos de Sri Lanka y Guinea Ecuatorial, entre otros[4].

La industria de seguridad israelí

Si ese pasado es perturbador, el presente no es menos preocupante: las exportaciones de la industria de seguridad israelí a América Latina han aumento en la última década, e incluyen una amplia gama de productos y servicios: armamento convencional, drones, sistemas de vigilancia de cárceles, aeropuertos y fronteras, satélites y radares, empresas privadas de seguridad, entrenamiento de efectivos civiles y militares en inteligencia, contrainsurgencia y control de multitudes[5]. Quienes proveen esos servicios y productos son las mismas empresas responsables de toda la infraestructura que hace posible la ocupación de Palestina (checkpoints, cárceles, colonias judías, barreras de seguridad) en clara violación del Derecho Internacional.

Brasil, que a nivel diplomático lidera el apoyo al Estado Palestino, se ha convertido en el quinto mayor importador de armas y tecnología militar israelí. En 2010 los dos países firmaron un nuevo acuerdo de cooperación en materia de seguridad. Israel es uno de los pocos países del mundo donde el ejército brasileño tiene una oficina. A su vez, empresas militares israelíes compraron compañías armamentísticas brasileñas, lo cual aumentó su dependencia de la tecnología israelí y abrió la puerta para su expansión en América Latina[6].

Esas empresas ya vienen entrenando a varios cuerpos de policía de Rio de Janeiro, en particular al Batalhão de Operações Policiais Especiais BOPE (temible tropa de élite anti-favela). Y ya tienen multimillonarios acuerdos con la seguridad pública brasileña para “hacer frente a los desafíos” de la Copa del Mundo 2014 y los Juegos Olímpicos 2016.

En Uruguay se han multiplicado las denuncias hacia el accionar crecientemente represivo de la policía al infiltrarse en manifestaciones, arrestar y maltratar personas o realizar operativos en barrios periféricos. No es casual que en 2010 el Ministerio del Interior firmase un convenio con su par israelí[7] para entrenar policías uruguayos en ese país. Un simple estudio en cada uno de nuestros países identificaría, seguramente, acuerdos similares.

A nuestros gobiernos no les importa que organizaciones de derechos humanos como B’Tselem[8] o Amnistía Internacional[9] hayan condenado el uso excesivo de la fuerza israelí contra manifestaciones pacíficas en Palestina, o que en 2013 UNICEF[10] y el Comité de los Derechos del Niño/a[11] emitieran durísimos informes por el tratamiento de los niños palestinos detenidos[12]. El mismo Consejo de Derechos Humanos de la ONU critica de manera sistemática a Israel por su violación de los derechos humanos y envió varias misiones de investigación[13].

Resulta inadmisible que mientras vastos sectores de la sociedad civil en nuestros países son cada vez más críticos en cuanto a las políticas de ocupación, colonización y apartheid israelíes, y mientras en los órganos de Naciones Unidas se siguen acumulando condenas hacia ese país por el incumplimiento reiterado de sus resoluciones, nuestros gobiernos continúan enviando delegaciones de alto nivel para estrechar vínculos con Israel.

El presidente de la Generalitat catalana, Artur Mas, en su visita de noviembre, dijo que el país era un modelo para la futura Catalunya independiente (lo que suscitó la dura reacción de BDS Catalunya y la RESCOP)[14]. Casi simultáneamente, Danilo Astori, vicepresidente de Uruguay, hizo una visita similar, elogiando nada menos que a Netanyahu por “su valentía para buscar la paz con los palestinos”.

Precisamente porque los gobiernos han renunciado a todo vínculo entre ética y política, el movimiento popular palestino, al convocar en 2005 a una campaña global de boicot, desinversión y sanciones contra Israel, está apostando al papel decisivo que sólo los pueblos pueden jugar. En América Latina el movimiento BDS apenas está dando sus primeros pasos. La Cumbre Social del Mercosur ha incluido en sus declaraciones finales de 2012 y 2013 la exigencia de suspender el TLC con Israel[15]. El desafío, como siempre, es pasar del dicho al hecho. Aunque es un paso alentador, hay todavía un abismo por salvar.


María Landi es colaboradora de Pueblos – Revista de Información y Debate.

Publicado en el nº 60 de Pueblos – Revista de Información y Debate, primer trimestre de 2014.


NOTAS: 

  1. En 2007 el Mercosur firmó un Tratado de Libre Comercio con Israel, el primero firmado por el bloque con un país fuera de la región.
  2. Israel and Latin America: The Military Connection (1986).
  3. Según el Stockholm International Peace Research Institute, un tercio del total de las ventas de armas de Israel en 1980 fueron sólo a los gobiernos militares de Argentina y  El Salvador.
  4. Israel apoyó a los regímenes de Rodesia (Zimbabwe) y Sudáfrica para combatir a los movimientos de liberación nacional. En Asia, armó y asesoró a la dictadura de Marcos en Filipinas, a la Indonesia de Suharto para reprimir la lucha independentista de Timor Oriental y al Sha Pahlevi contra la revolución iraní. Hoy Israel vende alta tecnología bélica y entrenamiento al gobierno de Sri Lanka en su lucha contra los rebeldes Tamil, mantiene estrechos lazos con el gobierno de Guinea Ecuatorial y provee la mayor parte del armamento que el gobierno indio emplea contra los grupos opositores y para amenazar a Pakistán. Sobre este tema, ver: Israel Shahak: Global Role: Weaponsfor Repression e Israel armó las dictaduras en América Latina (1981); Benjamín Beit-Hallahmi: Who Israel arms and why (1987).
  5. Ver los informes disponibles en línea: Buying into Occupation and War: The implications of military ties between South America and Israel; Brazilian Military Ties with Israel (Palestinian Grassroots Anti-Apartheid Wall Campaign, 2010) y El rol de Israel en la represión mundial (Red Internacional Judía Antisionista (IJAN), 2012.
  6. Un evento clave para dicha expansión en el mercado sudamericano es la feria anual de defensa y seguridad (LAAD) que tiene lugar en Rio de Janeiro, en la que están presentes todas las grandes empresas israelíes. Para información detallada sobre la relación Brasil-Israel, ver también: “Relaçoes militares entre Brasil e Israel: o papel central do Rio de Janeiro e a feira da morte” (Palestinian Grassroots Anti-Apartheid Wall Campaign).
  7. Ver artículos “Seguridad: Uruguay adopta modelo israelí” (14/10/2010, www.lr21.com.uy) e “Israel asesorará a Uruguay en seguridad pública” (16/10/2010, www.elpais.com.uy).
  8. Ver: www.btselem.org/publications/2012_alfa.
  9. Artículo “Israel/OPT: Stop use of excessive force against Palestinian civilians in the West Bank”, en www.amnesty.org, 04/04/2013.
  10. Disponible en: www.unicef.org/media/media_68093.html (marzo 2013).
  11. Ver en www2.ohchr.org/english/bodies/crc/docs/co/CRC-C-ISR-CO-2-4.pdf (junio 2013).
  12. Se estima que desde el año 2000 alrededor de 8.000 niños palestinos (acusados de tirar piedras) han sido detenidos y procesados, y que la tortura ha estado presente en todas las etapas del proceso.
  13. Incluyen la de Goldstone sobre el ataque a Gaza en 2008-2009, que acusó a Israel de crímenes de guerra, y la de este año, que condenó duramente la imparable construcción y expansión de las colonias israelíes en Cisjordania. Ver: www.ohchr.org/Documents/HRBodies/HRCouncil/RegularSession/Session19/FFM/FFMSettlements.pdf.
  14. RESCOP (11/11/2013): “Israel no es ningún referente: la ocupación, la colonización y el apartheid no son nuestro modelo para Cataluña”. En www.nodo50.org/causapalestina.
  15. Declaración de la XV Cumbre Social del Mercosur (Montevideo, julio de 2013).

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