Una mirada desde el Sur… Balance crítico del Gobierno Mújica

América Latina ha vivido en la última década un crecimiento significativo de los partidos de izquierda que, en diversos países, han llegado al gobierno. Sin embargo, parece que la apuesta realizada por estos gobiernos ha sido la de fomentar los intereses del capital en nombre del desarrollo. En el caso de Uruguay la situación no ha sido diferente. Tal vez sea este uno de los motivos por el gran deslumbramiento que viene suscitando, tanto en sectores de izquierda, cuanto de derecha.

Soy del Sur, vengo del sur… “¡Quién tuviera la fuerza de cuando éramos capaces de albergar tanta utopía! Sin embargo no miro hacia atrás porque el hoy real nació en las cenizas fértiles del ayer. Por el contrario no vivo para cobrar cuentas o reverberar recuerdos. Me angustia, y de qué manera, el porvenir que no veré, y por el que me comprometo. Sí, es posible un mundo con una humanidad mejor, pero tal vez hoy la primera tarea sea cuidar la vida. Pero soy del sur y vengo del sur, a esta asamblea, cargo inequívocamente con los millones de compatriotas pobres, en las ciudades, en los páramos, en las selvas, en las pampas, en los socavones, de la América Latina patria común que se está haciendo.” Fragmento del Discurso proferido por José Mujica ante la Conferencia de la ONU, el 24 de Septiembre de 2013.

El 24 de Septiembre de 2013, el ex-guerrillero del MLN-T (Movimiento de Liberación Nacional – Tupamaros) y hoy presidente de la República Oriental del Uruguay conmovió a la humanidad, de izquierda a derecha, ricos y pobres, de norte a sur, de este a oeste, con su discurso en la Sesión de Abertura de la 68 Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas, pero no ha conmovido tanto a los grandes del mundo, inmóviles en sus pedestales y casi ausentes en la sesión plenaria.

En cierta medida, guardadas las debidas proporciones, el discurso de Mujica nos recuerda al discurso proferido por Salvador Allende el 4 de diciembre de 1972, lo que de alguna forma puede llevar a pensar que en Uruguay se viven procesos de cambio semejantes a aquellos vividos en Chile durante los 100 días del Gobierno de la Unidad Popular.

De hecho, es innegable que la simplicidad de un campesino, que se niega a usar corbata, que reside en su propia casa en lugar de la residencia presidencial y que aún continua a hincar sus manos en la tierra, se destaca frente a la común prepotencia y despotismo expresos por los presidentes, sea en América Latina, sea en el hemisferio norte. Sin embargo, no podemos pensar ingenuamente que el avance de un determinado gobierno se debe solamente a la figura carismática de un líder o caudillo. Por detrás de ello existe todo un conjunto social del que participan partidos, ansias de la sociedad y el sistema económicopolítico en sus más diferentes niveles.

En el caso específico de Uruguay debemos hacer referencia, primeramente, a la Plataforma Electoral presentada por el Frente Amplio en las elecciones de 2009, cuyo título era: Propuestas para continuar construyendo un país de primera, y cuyo lema era: Más para Uruguay. Esa Plataforma se estructuraba en cinco ejes principales: más desarrollo, más igualdad, más integración, más transparencia y más seguridad. Entre las medidas principales contempladas dentro de esos ejes podemos destacar: crecimiento económico y aumento de inversiones, especialmente en obras de infraestructura e incentivo a empresas; creación de nuevos puestos de trabajo; fortalecimiento de la agricultura familiar; mejoras en la educación, salud y seguridad social; respeto a los derechos humanos.

Esas propuestas se tradujeron en un aumento significativo del PIB per capita, cuyo promedio anual oscila, actualmente, entorno de los USD 15.000 (quince mil dólares americanos); aumento de salarios; disminución de la tasa de desempleo o aumento de la asistencia social, entre otros factores. Serían factores como estos los que explicarían que, hasta julio del presente año, el gobierno Mujica contara con 80% de aprobación. Sin embargo su popularidad ha disminuido significativamente en las últimas semanas, llegando a un nivel de 51%.

En entrevista concedida en la mañana del 28 de noviembre a Radio Uruguay, Mujica afirmó: En Uruguay nunca tuvimos tanto trabajo, nunca en nuestra historia tuvimos tanto salario, ni tantos derechos, ni servicios, ni tantos miles de personas como ahora han tenido una mutualista, ni tantas motos y ni autos y ni tantos teléfonos. Sin embargo, ¿qué nos pasa?”, interrogó.

La afirmación, que indirectamente puede ser vista como una especie de balance de su gestión, evidencia una relación entre las medidas que su gobierno toma y aquellas tomadas durante el gobierno Lula. De hecho, Mujica recordó que “Luis Inácio Lula Da Silva en Brasil logró sacar a más de 40 millones de personas de la pobreza y arrancar a mucha gente de la miseria. Sin embargo, la televisión sólo mostraba imágenes de protestas violentas.”

Resulta, por lo tanto, evidente que el Gobierno Mujica se refleja ampliamente en el modelo de desarrollo adoptado por los gobierno del PT en Brasil (gobiernos Lula y Rousseff), que han definido el desarrollo económico como su carro jefe.

Todo lo sólido se desvanece en el aire

Más allá de lo contundente y conmovedoras que puedan ser las palabras de Mujica cabe preguntarse lo que realmente representan las medidas adoptadas por su gobierno. Y mas: ¿ha conseguido el gobierno Mujica dar consecución al plan de gobierno presentado durante la campaña electoral? ¿Estaría la economía cambiando su rumbo ‘natural’? ¿Será que el FMI, la OMC y las grandes empresas multinacionales y transnacionales cambiaron sus actitudes respecto a América Latina? ¿Por qué gobiernos de izquierda ya no son vistos como un problema?

Para responder a estas cuestiones proponemos aquí una mirada a dos aspectos emblemáticos del desarrollo económico en Uruguay actual: la explotación de recursos naturales y la cuestión agraria. No obstante, cabe señalar que Uruguay al igual que su vecino, Brasil, ha adoptado como prioridad, en términos económicos la implementación de un conjunto de medidas desarrollistas. En otras palabras, la comprensión del gobierno Mujica es que se hace necesario que el país crezca en términos económicos en caso de que desee alcanzar la equidad social. Subsecuentemente, ha crecido el nivel de insatisfacción respecto del gobierno, que se traduce en manifestaciones, división en la esfera sindical y surgimiento de corrientes en el ámbito interno del Frente Amplio, partido de sustentación al gobierno.

1. La explotación de recursos naturales

En los últimos tres años el gobierno uruguayo ha adoptado un conjunto de medidas con el objetivo de fomentar la explotación minera por parte de empresas extranjeras, más específicamente la empresa Zamin Ferrous, con base en Dubai, a través del megaproyecto Aratirí, de extracción de mineral de hierro. En el centro de estas medidas están los cambios en la legislación de modo que se permite la explotación a cielo abierto. Así, en 2011 se procedió a la reforma del Código de Minería. Posteriormente, fue promulgada, el año pasado, la Ley de Puertos de Aguas Profundas y, finalmente, el pasado mes de septiembre, el parlamento promulgó la Ley de Minería de Gran Porte. Los impactos ambientales y sociales de una explotación de este tipo eran hasta el presente momento desconocidos en el país.

La consecuencia directa de la explotación de minerías a cielo abierto es la profunda degradación del medio ambiente, así como el deterioro de la calidad de vida. Esto se comprende si se considera que la explotación a cielo abierto exige la extracción de grandes cantidades de rocas del subsuelo. Ese proceso conlleva un alto uso de explosivos y de materiales químicos, aumento de la contaminación del aire y de la polución sonora.

Concomitante a esto, el gobierno está construyendo un puerto de aguas profundas en la región de Rocha, para lo que contará con ayuda del gobierno brasileño, de modo que se tendrá un camino para exportar los minerales extraídos del subsuelo. Entre el local de exploración y el puerto será construido un canal, de modo que se cambiará totalmente el ecosistema de la región, inundando diferente áreas, así como desviándo el trayectos de un río y algunos arroyos. Debe sumarse a esto la construcción de un canal subterráneo de desagüe de toda el agua contaminada en el océano.

Para maquillar toda esta situación el gobierno ha forjado todo un discurso afirmando que la explotación minera es una gran inversión que traerá desarrollo y divisas al país, además de fomentar el empleo y fortalecer la industria siderúrgica. Sin embargo todo esto se ha mostrado falso, una vez que la empresa Zamin Ferrous pagará bajísimos impuestos, generará apenas 1.500 puestos de trabajo y todos los minerales extraídos serán destinados a la exportación.

2. La cuestión agraria

Uruguay posee históricamente una muy alta concentración de tierras, herencia del período colonial, cuando grandes extensiones eran entregadas a los amigos de la corona española. Esta estructura atravesó por un conjunto de modificaciones, no en términos de extensión, pero en términos de distribución lo que permite reconocer 3 grandes períodos, a saber:

a) Período de modernización del gran latifundio, a fines del siglo XIX, mediante la consolidación de la gran propiedad rural y uso extensivo del suelo, lo que llevo causó un significativo éxodo rural;

b) Periodo de industrialización (mitad del siglo XX), dando origen al empresariado agrícola, expansión de complejos agroindustriales y consolidación del trabajo agrícola asalariado, llevando a la agricultura familiar a una situación de crisis.

c) Periodo de expansión del capital multinacional y transnacional (fines del siglo XX y comienzos del siglo XXI), vinculados al agronegocio, llevando a un intenso proceso de concentración de la tierra, incorporación de tecnología y capital, asi como tercerización de tareas y servicios.

Dentro de ese contexto histórico-político, la cuestión agraria representaba una prioridad dentro del Plan de Gobierno de Mujica. Sin embargo, las medidas adoptadas una vez asumido el poder nos muestran que cualquier posibilidad de realización de un proceso de reforma agraria ha sido totalmente descartada. En su lugar ha entrado en juego de manera triunfal el agronegocio.

A consecuencia de eso hubo un aumento significativo de la concentración de tierras. Conforme el Censo General Agropecuario de 2011, el 9% de las explotaciones (fincas rurales) poseían 60% de la tierra mientras que el 56% de las explotaciones poseían un 5% de la tierra. A su vez, el 43% de las explotaciones se encuentran, hoy día, en manos de empresas extranjeras. Este índice es el resultado de una rápida transformación ocurrida entre 2000-2008. En el año 2000 las fincas en manos de extranjeros equivalían al 1% del territorio nacional. Actualmente, se calcula que más de 7 millones de hectáreas se encuentran en manos de empresas extranjeras, área que anteriormente estaba distribuida, en su gran mayoría, entre productores con menos de 100 hectáreas. Para no ser injustos, digamos que el Instituto Nacional de Colonización ha distribuido alrededor de 60 mil hectáreas en lo que va del gobierno.

Otro revés ha ocurrido en lo que se refiere a la tributación sobre las grandes propiedades, cuyo impuesto ha sido considerado inconstitucional por la Suprema Corte de Justicia. Frente a este cuadro desolador podría alguien pensar que se trató de una derrota sufrida por el gobierno en sus propósitos. Sin embargo, en la época era conocida la posición contraria del vicepresidente, Danilo Astori, a la creación de este impuesto. Y aún más, se sabe que, en caso de que la ley fuese aprobada, el gobierno recaudaría 60 millones de dólares, suma esta que no se destinaría a la reforma agraria, sino a la simple mejoría de infraestructura rural, en consonancia con los intereses de los grandes capitalistas rurales. En otras palabras, el dinero recaudado regresaría, en la forma de proyectos, a sus antiguos propietarios.

Todo esto, para no hablar de los problemas derivados de la implementación de una industria de celulosa en la región de Fray Bentos, la UPM (United Papel Mill Ltd.), lo que ha llevado a un aumento del monocultivo de eucaliptos, que requieren un alto consumo de agua y la polución de los ríos. Todo esto para generar parcos 800 puestos de empleo directo y 2600 puestos indirecto, conforme datos de la empresa. Dicha empresa, a nivel mundial, tiene un lucro de más de 10.000 millones de dólares y un total de 22.000 empleados. Haciendo un promedio, podríamos decir que cada trabajador genera un lucro de aproximadamente 454.545,54 dólares. Queda por saber cuál es el coste de todo este proceso para los trabajadores y cuál es el impacto para el medioambiente. Y como cereza en torta de cumpleaños, el gobierno ha creado la Universidad Tecnológica a partir de recaudaciones del impuesto Territorial Rural, creado ha poco tiempo. Los cursos serán de nivel técnico y tecnológico, con el objetivo de formar mano de obra cualificada para las demandas del agronegocio.

En fin, como diría nuestro viejo amigo Marx: La producción capitalista solo desarrolla, por tanto, la técnica y la combinación del proceso social de producción socavando al mismo tiempo las dos fuentes originales de toda riqueza: la tierra y el trabajador.

Movimientos sociales en Uruguay

El escenario presentado nos muestra que la opción del Gobierno Mujica (en nombre del desarrollo socioeconómico) ha sido el fortalecimiento del capital internacional. Sin embargo, esto no significa la ausencia de luchas, en las cuales los movimientos sociales adquieren un papel significativo, aunque también poseen serios limites en términos de consciencia social. Tampoco significa que la posición del Frente Amplio, partido al cual Mujica pertenece, defienda una posición monolítica, sino que podemos observar dentro del Frente algunas posiciones que situaríamos ‘mas a la izquierda’.

Dada la peculiaridad uruguaya de no poseer grandes espacios en el gobierno que fomenten la participación social, la acción de los movimientos sociales posee en muchos casos un carácter reivindicativo, una vez que parten de las situaciones menos coyunturales. En contraparte, se trata de personas provenientes de barrios y periferias, de modo que su acción militante va siendo forjada desde la base.

Otro movimiento que merece destacarse es el movimiento ambientalista, que originalmente poseía un carácter bastante conservador e ingenuo, pero que en Uruguay pasó por un avance significativo abrazando banderas políticas y económicas y llegando, en el momento actual, a adoptar una posición diametralmente opuesta a la acción de las empresas multinacionales y transnacionales. ¿Será esto indicativo de una posición de clase? El tiempo y los acontecimientos nos dirán.

En el contexto de lucha por la tierra y la reforma agraria debemos destacar el papel de la UTAA (Unión de Trabajadores Azucareros de Artigas) que vivió un primer momento fuerte en el periodo de 1961-1973, constituyéndose como un movimiento de clase, que organizó luchas masivas y asumió la bandera de la Reforma Agraria.

Un segundo momento, a partir de 2006, con la llegada del Frente Amplio al poder, abrió la posibilidad de nuevas ocupaciones de tierras por parte de UTAA. Esta también hace parte de la UNATRA (Unión Nacional de Asalariados, Trabajadores Rurales y Afines) que, como el nombre ya indica, congrega a trabajadores rurales asalariados y está vinculada al PIT-CNT, principal fuerza sindical de Uruguay. Aquí también entra en escena el Movimiento por la Tierra, que agrupa campesinos sin tierra, que han realizado diversas acciones y ya han obtenido sus primeras conquistas. Es importante percibir en este movimiento la comprensión de que una reforma agraria no significa solo concesión de tierras, sino construir condiciones para que los campesinos puedan permanecer en la tierra como infraestructura, financiación, vivienda, irrigación, entre otros.

El impuesto sobre las grandes propiedades hacía parte de una negociación entre Mujica y las cúpulas de los partidos de oposición, así pues puede verse lo lejano que queda el interés del señor presidente de que el pueblo organice una movilización social contra las fuerzas capitalistas, como era de esperarse de alguien que hace pocos días ha declarado que aún se siente Tupamaro.

Algunas palabras no conclusivas

Más allá de lo conmovedoras que puedan ser las palabras del presidente Mujica, la realidad uruguaya exige medidas que sean capaces de crear igualdad y justicia, en una postura radical contra el capital y sus agentes.

Así, cuando el Frente Amplio se prepara a la disputa de una nueva campaña electoral, se hace necesario que las fuerzas sociales de izquierda fortalezcan su unidad de clase, tensionando el próximo Plan de Gobierno. Se precisa rescatar la experiencia histórica del Movimiento Tupamaro, o tal vez recordar la vida del Chueco Maciel que tomaba de los ricos y repartía entre los pobres, para salir de nuestro letargo e ingenuidad.


Daniel S. Pereira.

Fuente: Gallopinto, nº62, Comité de Solidaridad Internacionalista de Zaragoza.


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2 pensamientos sobre “Una mirada desde el Sur… Balance crítico del Gobierno Mújica”

  1. Excelente articulo, me ha ayudado a entender la situacion poltica-economica de Uruguay.
    Existen grandes similitudes entre Uruguay y México, ambos han realizado reformas en las que el Capital extranjero se ve beneficiado. Lo que me lleva a pensar que es la nueva forma de Conquista, con la nueva modalidad de esclavitud neoliberalista. Lamentable que siendo latinoamerica tan rica en todos los ambitos , poderes ambiciosos manejen su destino.

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