Para las mujeres indígenas, vivir en territorios en los que el estado no ha resuelto los efectos de la guerra, que son lugares empobrecidos y que están lejos de los Acuerdos de Paz, se vuelve un panorama sombrío. Pero también hay que decir que a lo largo de la historia las mujeres indígenas se han rebelado contra las opresiones del despojo y del saqueo y las formas de violencia contra sus cuerpos. Son numerosos los testimonios de resistencia: desde las abuelas y bisabuelas contra las formas de dominación colonial; hasta las contemporáneas, que colocan su cuerpo en la línea frontal del ataque para defender la vida.
Emakume indigenentzat estatuak gerraren efektuak konpondu ez dituen lurraldeetan bizitzea aukera iluna da. Hauek, pobretutako lekuak dira, bake akordietatik urrun daudenak. Hala ere, historian zehar, emakume indigenak arpilatze eta zapalketaren eta euren gorputzen kontrako indarkeriaren aurrean matxinatu izan dira. Erresistentzia istorio ugari dago: aurrena, amama eta birramamena koloniaren zapalketaren aurka; egun, ordea, emakumeek euren gorputza frontean kokatzen dute bizitzaren defentsan.
Para examinar la situación de los derechos humanos en Guatemala, desde la firma del Acuerdo de Paz, en diciembre de 1996, conviene remitirnos al Acuerdo Global de Derechos Humanos del 29 de marzo de 1994. Dicho acuerdo se refiere concretamente al tema, recogiendo aquellos aspectos vinculados a la forma en que se violaron los derechos humanos en el contexto del conflicto armado.