La “no existencia” de Palestina antes del año 1948 constituye uno de los pilares del discurso sionista. Negar la presencia de sus gentes también. Echar por tierra el eslogan sionista “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra” es lo que nos ha llevado a la periodista Teresa Aranguren y la fotógrafa Sandra Barrilaro a buscar en archivos y álbumes familiares fotografías previas a ese año para reunirlas en este libro.
Si bien en los últimos años ha habido un notable avance en el reconocimiento de los derechos de las personas LGTTBIQ, no podemos obviar que en muchos lugares siguen violándose los derechos humanos de este colectivo y que la violencia simbólica, las agresiones e incluso los asesinatos son una realidad presente en todos los países del mundo. Violencias que están empezando a ser reconocidas como delitos de odio.
"La situación de desinformación existente en torno al conflicto palestino-israelí es una de las claves que explican cómo es posible que la ocupación y el sometimiento de un pueblo se siga manteniendo desde hace más de seis décadas sin que ello suscite, en cambio, una reacción de rechazo definitiva por parte de la comunidad internacional y la sociedad civil”. De esta manera nos lleva Alba Linares Quero a una de las principales razones para el sostenimiento de la ocupación de Palestina en el cuaderno "La desinformación, un arma de legitimación en la ocupación de Palestina", publicado por Paz con Dignidad y Biladi.