La subvaloración de la fuerza de trabajo oculta en el término ‘ama de casa’ esconde jornadas de más de doce horas diarias para las mujeres campesinas venezolanas: cuidado y crianza, atención del conuco[1], cría de animales, recolección y preparación de alimentos. La posesión y uso de la tierra es un elemento central para la autonomía económica de las campesinas, de ahí que estén presentes en los procesos históricos de lucha, resistiendo en primera fila la mercantilización de la agricultura y la consecuente expulsión del pueblo campesino de sus territorios.
Aleida Guevara March lleva el apellido de uno de los iconos del siglo XX con la naturalidad con la que tantos jóvenes (y no tan jóvenes) del mundo visten camisetas con el rostro del Che, su padre. De niña le dijeron que ella y sus hermanos iban a recibir muchas cosas que no se habrían ganado directamente y que era mejor dejarlas pasar. Militante del Partido Comunista Cubano, colaboradora del Centro de Estudios Che Guevara y del Instituto de Amistad con los Pueblos, esta médica pediatra ha trabajado en Cuba y también en Angola, Ecuador y Nicaragua. Hablamos con ella en Bilbao durante el XIV Encuentro de Solidaridad con Cuba
La CIA organizó cientos de sofisticados intentos de asesinato contra él pero la eficaz DGI cubana (Dirección General de Inteligencia) logró desarticularlos a tiempo; el sector más recalcitrante del exilio cubano de Miami lo 'mató' decenas de veces desde que cayera enfermo en 2006 y los grandes medios de comunicación de todo el mundo se hicieron eco rápidamente de esas supuestas muertes. Fidel se vio obligado a aparecer una y otra vez públicamente para desmentirlo, como una suerte de 'fe de vida'. La mayoría de los principales medios han preparado su obituario y suplementos especiales sobre él desde hace años y los han tenido que actualizar una y otra vez apresuradamente ante cada rumor “de fuentes fidedignas” de que Fidel había muerto. Pero Fidel faltó una y otra vez a la cita. Él dijo que ya le había terminado dando risa cada vez que los medios se ponían a especular con su muerte y días después se veían obligados a 'resucitarlo' cuando aparecía públicamente.
Gilberto Valdés Gutiérrez es vicedirector del Instituto de Filosofía y coordinador del Grupo de Investigación “América Latina: Filosofía Social y Axiología” (GALFISA), del Instituto de Filosofía del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente de Cuba GALFISA en La Habana, creado con el objetivo de crear una praxis popular de investigación (conjugando el estudio puramente académico con una teorización basada en la militancia social) y de conectar el pensamiento social cubano con la realidad de los procesos populares de toda América Latina. Veintidós años después, el “Grupo América Latina, Filosofía Social y Axiología” representa una gotita de océano en la diversidad de propuestas y visiones que hay en la Cuba contemporánea.
El 21 de marzo pasará a la historia. La fotografía de Obama en la Plaza de la Revolución, depositando flores sobre el monumento de José Martí ante la figura de Che Guevara y Camilo Cienfuegos, es algo que no podremos olvidar. Nadie puede negar que la visita de tres días del presidente de EEUU ha sido cuidadosamente escenografiada. Salvo el extraño apretón de manos entre Raúl Castro y Barack Obama, nada ha sido fruto de la improvisación. Ni siquiera la ausencia más destacable, la de Fidel.
Los grandes medios de comunicación disparan, cada día, una completa batería de medias verdades ymitos informativos que, por repetición, han conseguido grabar en la opinión pública internacional una imagen de Cuba sesgada y estereotipada. El único país de América Latina sin desnutrición infantil severa (según UNICEF) es un ejemplo de “fracaso económico”. De la nación que más invierte en educación del mundo (según datos de la UNESCO y el Banco Mundial) apenas conocemos su literatura o sus intelectuales, pero sí a iletrados convertidos en “disidentes políticos”. Acerca de una isla que ha conseguido (sin una ley de cuotas) la paridad entre hombres y mujeres en su Parlamento nacional, nos llega una imagen estereotipada y degradante de sus mujeres, creada por la misma prensa que en Europa (curiosamente) vive del lucrativo negocio de la publicidad de la explotación sexual.