Hoy, 19 de Julio, debería conmemorar el 39 Aniversario de la Revolución Sandinista, pero me siento triste y cabreado. Echo la vista atrás y pienso en las miles de personas que fuimos a Nicaragua a luchar, codo con codo, con su hermoso pueblo para ayudar a transformar ese país después de la barbarie somocista. Nos unía la alegría en la Campaña de Alfabetización, los sueños en la Reforma Agraria, cantábamos las canciones de los hermanos Mejía Godoy y la Misa Campesina y recitábamos las poesías de Ernesto Cardenal. Nos sentíamos parte del Cambio y no nos amedrentaba ni el esfuerzo, ni la “contra” ni los “gringos”. Y hoy, cuando veo las flagrantes violaciones a los Derechos Humanos, el llanto de los familiares de las más de 300 personas muertas y las atrocidades que están pasando, me cuesta creerlo.
Nikaraguan, azken 50 urteotan, hezkuntzak gertakari politikoen eta nazioarteko plan estrategikoen zoriaren menpe izan du bere bilakaera. Fase guztietan, erronka analfabetismoa murriz- tea eta adingabe ororen esko- latzea izan da. Baina Iraultza Sandinista aldaketa sakonak ekarri zituen, hezkuntza zabal- duz eta pertsona prozesuaren erdialdean kokatuz.
La educación en Nicaragua ha ido evolucionando en los últimos 50 años al albur de los acontecimientos políticos y de los diferentes planes estratégicos internacionales en materia educativa que se han implementado en el país. En todas las fases, el reto ha sido la reducción del analfabetismo y la escolarización de todos y todas las menores, pero la Revolución Sandinista introdujo cambios sustanciales, como la popularización de la educación y el poner a la persona en centro de todo el proceso.
Mónica Baltodano, ex comandante guerrillera, es actualmente diputada en la Asamblea Nacional de Nicaragua por el partido Movimiento por el Rescate del Sandinismo. Su acercamiento a la política comenzó en el año 1969 con tan sólo 15 años, uniéndose a la lucha armada del Frente Sandinista de Liberación Nacional en 1974 contra la dictadura de Somoza.