Ante el desconcierto y la sorpresa producidos por la elección del nuevo presidente de los Estados Unidos, expertos, politólogos, periodistas, políticos, gente común y corriente… se aventuraron por todos los rincones del mundo a diagnosticar el “suceso”, a valorar lo ocurrido. Pero, ante tanto ruido, ¿alguien comprende qué ha podido pasar para que se produzca esta pérdida de control?
Hablemos de mareas. Sí, las mareas. En este caso no son aquellas relacionadas con nuestros mares y los ciclos lunares, sino las mareas que desde la actual crisis del sistema capitalista y patriarcal se vienen sucediendo en el Estado español. Unas mareas vivas que pretenden denunciar y frenar los ajustes que el Gobierno está queriendo imponer a la mayoría de la ciudadanía en servicios públicos básicos y que, como vienen siendo habitual, afectan a la población más vulnerable. Crisis y recortes en Derechos Humanos nos ayuda a entender desde los Derechos Humanos la necesidad de preservar, entre otras cuestiones, una sanidad pública. Una sanidad pública que ya cuenta con su marea, la marea blanca.