El número más antiguo que conservamos de Pueblos es de mayo de 1998, aunque la revista comenzó su andadura tres años antes. Sumergirse en una hemeroteca con las fechas bien presentes es siempre exponerse a un revoltijo de emociones, entre imágenes, datos, declaraciones, líneas estéticas que vienen y van, augurios errados vergonzantes y profecías cumplidas que nos llevan a repetir en cadena “ya lo decía yo”. Echando un vistazo a este primer número del archivo, que tiene algo más de veinte años, sentimos un escalofrío desde la primera línea: “Contra la militarización de las conciencias”, “Carrera de armamentos…”, “Los inmigrantes como víctimas de la globalización”, “El Frente Sandinista ante su Congreso”, “Irak: crisis permanente”, “Aportaciones a una reflexión sobre los movimientos sociales”.
Cuando fue admitido para estudiar física en la Universidad de São Paulo (USP), José Alves escuchó una pregunta incómoda de su madre: ¿cómo iba a pagar el transporte para ir y volver de allí todos los días?
Con la humanidad como estandarte y la mirada puesta hacia el mar, el pasado 18 de febrero una multitud solidaria abarrotó las calles de Barcelona en favor de los derechos de las personas refugiadas y migrantes. La manifestación, en la que participaron más de medio millón de personas, fue la más grande de Europa por los derechos de los y las migrantes y ha tenido particular relevancia por haberse realizado en una ciudad símbolo del Mediterráneo, centro geográfico de la mal llamada “crisis migratoria”. Después de haber participado a la marcha, Ada Colau ha explicado que Barcelona quiere ser “la capital de la solidaridad y de los derechos humanos”. Un mes antes, en una entrevista para el periódico italiano Corriere della Sera, la “alcaldesa rebelde” había aclarado que las personas refugiadas “son el rostro de la nueva Europa” y que son las bienvenidas en la ciudad.
Que la Renta de Garantía de Ingresos (RGI) sea un derecho no ha impedido que el Gobierno Vasco haya recortado desde el año 2012 su cuantía, endurecido sus requisitos e incumplido sistemáticamente las leyes que regulan su acceso. Ante esta situación, ocho activistas de diferentes colectivos sociales[1] iniciaron el pasado 24 de marzo una huelga de hambre indefinida en una carpa situada en la Plaza de las Mujeres 25N de Bilbao. Para este sábado 1 de abril se ha convocado una manifestación en la ciudad en defensa de los derechos sociales que partirá a las 17:30 de Sagrado Corazón. Hablamos con Iosu Balmaseda, uno de los portavoces de las personas en huelga de hambre.
“Pack their bags”. En abril de 2015 las heridas supuraron sal. Algunos sudafricanos acusaban a los inmigrantes de quitarles sus puestos de trabajo y oportunidades laborales. ¿Les suena? En aquella ocasión el componente étnico también se hizo fuerte; el rey zulú Goodwill Zwelithini, probablemente cargado de buena voluntad, hacía un llamamiento para poner fin a los disturbios: que los inmigrantes “hagan sus maletas y se vayan”. “Pack their bags”. Un brote de violencia xenófoba en el que al menos nueve personas murieron y cientos fueron obligados a huir de sus hogares. En lo que va de año han asesinado a catorce somalíes. Y ya en 2008, las cifras de personas que murieron por ataques xenófobos ascendieron a 60.
Mi sangre nutrirá al árbol que llevará los frutos de la libertad. Decidle a mi pueblo que los amo y que deben continuar la lucha. A luta continua! Solomon ‘Kalushi’ Mahlangu