La propuesta del gobierno de la Ciudad de México de incluir la prostitución como “trabajo sexual voluntario y autónomo” en la Constitución Política de la capital ha abierto un debate sobre las consecuencias que tendría el reconocimiento de la explotación sexual en un documento inspirado en los principios de los derechos humanos. Aunque se trata de una discusión aún no resuelta en el interior del movimiento feminista, la polémica ha permitido posicionar en la agenda pública los diferentes argumentos y, sobre todo, visibilizar las situaciones que enfrentan las mujeres que terminan ejerciendo la prostitución.
El neoliberalismo económico ha colocado a las mujeres, adolescentes y niñas migrantes y refugiadas en nichos laborales específicos vinculados a su cuerpo, sobre todo a la industria de los cuidados y al mercado sexual.
El eterno debate sobre la prostitución arrecia de nuevo y en las últimas semanas nos han llegado varias noticias: cooperativas, debates en televisión, clases de prostitución y, hace un par de semanas una resolución del parlamento europeo que me parece que va en la buena dirección.
Filósofa, investigadora, profesora en la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) de Madrid y feminista. Dirige el máster Estudios Interdisciplinares de Género y ha escrito numerosos textos sobre la igualdad entre hombres y mujeres, como los que publica en periódico Mujeres en Red. Intenta instruir, de algún modo, a la comunidad universitaria de la necesidad de tener una visión más crítica ante las vulneraciones que hoy día se realizan contra las mujeres. La prostitución es una de ellas que “la sociedad respalda porque con ella las mujeres siguen siendo meros cuerpos que están para satisfacer a los hombres”, según explica.
En julio de 2012 el Grupo de HIV/SIDA del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicaba un amplio informe, sobre cuya base el Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, recomendaba la descriminalización de la prostitución a nivel global. Sin embargo, a pesar de haber realizado entrevistas a prostitutas/os, activistas y trabajadores/as en el ámbito de la salud pública en más 140 países, este informe se centra fundamentalmente en la cuestión del SIDA y no entra a analizar las diferentes políticas que se pueden aplicar en relación con la prostitución y sus respectivos impactos, a pesar de antecedentes como el estudio elaborado por la London Metropolitan University, que sí lo hace y en profundidad.