Núcleos urbanos que son ramas de reductos industriales donde la arquitectura y las personas se integran haciendo de las fábricas y chimeneas su entorno natural. La tecnología, los recursos naturales y humanos atraídos por las oportunidades económicas hacen que las vidas de mucha gente en busca de seguridad, e incluso de prosperidad, estén determinadas por el trabajo, las máquinas, el hierro, los salarios, el humo, los horarios, el ruido, la necesidad de respeto y la ilusión de progreso.
Entornos víctimas de las reconversiones industriales, personajes cuyas vidas han quedado marcadas de una manera u otra por el desempleo y otros efectos de estos procesos. La desindustrialización se ha cebado siempre especialmente con la clase obrera, algo que lleva reflejando el cine desde sus inicios. En este artículo, a la fuerza incompleto, nos acercamos a King Vidor y Ken Loach como exponentes de los cineastas que han dado cabida a los problemas, luchas y manera de ver el mundo de las personas que han vivido con este telón de fondo.
Se bautizó “Reconversión”, pero lo cierto es que el cierre continuado de industrias desde 1980 en el Estado español, el abandono de naves y la creación de polígonos fantasmales, la deslocalización todavía creciente o la turistificación exagerada de algunas zonas no coincide con la definición propuesta por RAE: “Proceso técnico de modernización de industrias”.
Nos lo mostraba Berlanga durante la Navidad de hace más de cincuenta años. Las conciencias burguesas se limpian acicalándose de caridad cristiana hacia los desposeídos. En 1961 lo hacían invitándolos a un obsceno banquete en sus lujosos comedores. Hoy el lavado de imagen se realiza mediante esperpénticas telemaratones donde se recaudan millones de euros para aquellas y aquellos con los que la sociedad no suele sentarse a comer. A medio camino entre pornografía de la pobreza de los que mandan y huída hacia delante de los que quieren pensarse solidarios, los Plácidos del siglo XXI muestran que, como diría José Luis López Vázquez, Berlanga no caricaturó a la España franquista sino a la España eterna.
Un goteo de noticias y datos nos pueden ayudar a visionar la debacle económica a la que se acerca Europa y en la que ya estamos inmersos países como Grecia, Portugal, España e Italia.