A las elecciones legislativas nacionales de Brasil, marcadas para octubre, llegarán con fuerza candidatos y candidatas de fuera de los partidos políticos para intentar sacar votos a nombres históricos, que ocupan desde hace décadas cargos en la Cámara Federal y en los estados.
Ser, hoy en día, personas rebeldes, inconformistas, críticas y apostar por procesos de transformación y de emancipación social ha de ser un objetivo compartido entre la ciudadanía, incluido el sector periodístico y el de las ONGD. El panorama global al que nos enfrentamos nos exige trabajar en esa dirección desde distintos ámbitos. Una herramienta fundamental es la comunicación, concebida como aquella que, de manera transversal, pretende dar protagonismo a voces silenciadas, dar cabida a temas considerados tabú durante mucho tiempo y a historias ocultas y que, sobre todo, favorece un enfoque crítico de la realidad con el objetivo de enfrentarse a un modelo como el actual: capitalista-depredador y heteropatriarcal.
El 16 de enero de 2016, un mes después de la asunción del presidente Mauricio Macri, fue apresada la dirigente social Milagro Sala en la provincia de Jujuy, un hecho por el cual Naciones Unidas solicitó la liberación inmediata de esta líder de la organización Tupac Amaru. Tras su detención levantaron diversas causas y la condenaron a tres años de prisión por un episodio en el que no se comprobó su presencia: arrojarle huevos a Gerardo Morales, hoy gobernador de Jujuy. Su encierro y las condiciones en las que se encuentra prisionera violan derechos y principios elementales que buscan adoctrinar al campo social y popular ante medidas de ajuste crecientes y a la vez ensuciar, con la anuencia de los medios de comunicación hegemónicos, la imagen de su organización y la de los gobiernos kirchneristas.
Comparten pasión por la comunicación, interés por la riqueza cultural y convicción de que, pese a todas las dificultades, es posible hacer las cosas de otra manera. Marta Choc Calel, del pueblo maya q’eqchi’, coordina la comisión de difusión de la Red Tz’ikin, una red joven de comunicación indígena que trabaja día a día en Guatemala enfrentando la censura y la represión. Iván Sanjinés, fundador y director de la Fundación para el Desarrollo de la Comunicación Intercultural CEFREC, es cineasta y desde hace más de 25 años ha participado en los procesos de democratización de los medios y la apropiación de estos por parte de los pueblos indígenas en un país, Bolivia, que ha logrado ya legislar y poner en marcha interesantes iniciativas en este campo. Hemos tenido la oportunidad de conversar en Bilbao con ellos sobre estos temas gracias a la gira de comunicadores y comunicadoras indígenas organizada por Mugarik Gabe[1].
Sin dudas, esta última década fue fatal para el periodismo colombiano. Ante la polarización política del país, los grandes medios masivos entregaron definitivamente su independencia y compromiso ético en función de los intereses del proyecto político de la elite, representado en lo esencial por el gobierno de Álvaro Uribe Vélez, lo que redundó en la pobre calidad informativa y analítica de los contenidos periodísticos.
La palabra impresa fue central en la historia del sionismo. Si bien el renacimiento del hebreo moderno ocurrió en círculos no necesariamente sionistas, esta lengua (que difiere del hebreo clásico) se transformó en símbolo y vehículo del renacimiento judío en palestina.