“El gobierno que salga de esta moción de censura iniciará la derogación de los aspectos más virulentos de la Ley Mordaza”. Lo dijo Pedro Sánchez el jueves de la moción de censura, en un discurso en el que se refirió también a otra de las cuestiones más graves que estos últimos años han venido encogiendo la libertad de expresión y de información: la manipulación política en RTVE.
Las redes sociales y las herramientas de la 'web 2.0' han aportado al África subsahariana un indudable avance en cuanto a libertad de prensa. La cruz de la moneda es que, debido a la todavía escasa penetración de internet en el continente, el impacto de esta novedad no está siendo todo lo transformador que podría llegar a ser. Estas herramientas hacen que no sea difícil crear un, aunque sea frágil, medio de comunicación 'online'. De hecho, la inquietud de jóvenes (y veteranos) periodistas expulsados de un mercado laboral lastrado, en la mayor parte de los países, por la precariedad, ha hecho que estas iniciativas se multipliquen.
Es conocida la asociación consolidada en las democracias occidentales entre libertad de expresión y una democracia digna de ese nombre. Por extensión, se incluye a los medios de comunicación como vehículos de la libertad de expresión y pensamiento y, por tanto, indicadores fidedignos del avance en las libertades en un determinado país. Unos medios libres, es decir, soportados en empresas con independencia económica, con autonomía frente al poder político al que vigilan, fiscalizan y exigen transparencia, y que ejercen su labor con rigor, respeto a los hechos y a sus protagonistas, así como audacia para investigar lo que mucha gente quiere mantener oculto, aparecen como requisito fundamental en las sociedades modernas para garantizar una democracia consolidada.
A mediados del siglo XIX Émile de Girardin, fundador y redactor de “La Presse” dio con una idea que cambiaría la suerte del periodismo. Pensó que si introducía o aumentaba la publicidad en su medio de comunicación, podría abaratar el coste de los periódicos y aumentar las audiencias. “Fue el inicio del final de la libertad de expresión del periodista”, ha afirmado el catedrático de Estructura de la Información en la Universidad de Sevilla, Ramón Reig, en el seminario “Comunicación, Poderes y Democracia” organizado en Donostia por la revista Pueblos y la asociación Paz con Dignidad.
La nueva ley, como no podía ser de otra manera al proceder de un gobierno y un parlamento de izquierdas latinoamericano, ha vuelto a ser calificada de "ley mordaza" por los propietarios de los grandes medios de comunicación y las organizaciones empresariales. De ahí la importancia de acercarse a su contenido textual.