Periodismo. Esa forma de entender la vida susceptible de ser decorada con múltiples complementos adjetivales (crítico, comprometido, de investigación, alternativo…), que a la postre perfilan una herramienta de contrapoder articulada en torno al valor de la información como derecho de la ciudadanía (y deber de los periodistas). Aunque duela. Porque si es Periodismo, cuanto menos, escuece: “periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques; todo lo demás son relaciones públicas”, reza una sentencia anónima con frecuencia atribuida al escritor George Orwell.
La gentrificación y el turismo de masas transforman la identidad de uno de los barrios con más solera de Bilbao. En el mismo palmo de realidad donde unos se frotan las manos, otros se las echan a la cabeza: apenas un puñado de céntricas calles en la margen izquierda de la Ría han pasado de sobrevivir ignoradas, a la sombra de estigmas como la prostitución, la pobreza, la delincuencia y la drogadicción, a convertirse en el destino de moda de la ciudad.
El sistema promete la solución al cambio climático (y de paso una salida a la crisis económica y social) tiñéndose de un color-esperanza que posibilitaría el cacareado desarrollo sostenible gracias a los avances tecnológicos. Los negocios y la política abrazan el renovado dogma crecentista, en una desbocada carrera de beneficios y ganadores, pero también con pérdidas y víctimas.
Inmensa, diversa y única. Las historias en Suramérica brotan en cualquier rincón, de la nada o más bien del todo que se conjuga en sus países. Ríos, montañas, valles, metrópolis y pueblos, poblados y plantaciones, industria y minería, agricultura y expolio, agua y cultura. Las relaciones de poder, los conflictos, la desigualdad, la ilusión y la energía nutren cada una de esas historias, cada uno de esos latidos del subcontinente.
Es temprano. Los turistas aún no colapsan la céntrica plaza del Comercio. Una decena de alumnos y sus profesoras se han citado en la estatua de José I, habitual punto de encuentro, con dos exmilitares portugueses. Recordar y explicar lo que pasó hace 40 años es el objetivo de la jornada. "Los jóvenes no saben lo que es la guerra, la falta de libertad, la censura, la policía política...", justifica Aniceto Afonso, coronel de artillería jubilado.
Repetidas amenazas de muerte y varias persecuciones obligaron a la periodista mexicana Verónica Basurto a exiliarse en España, donde apenas lleva un año. Tiempo suficiente para darse cuenta de “varias circunstancias en contra de los periodistas y la libertad de expresión. México tiene otras formas, hasta violentas, pero no significa que lo que ocurra en España sea de risa, hay elementos muy graves”. Ha sido el caso Pedro J. Ramírez el que ha espoleado las sospechas sobre el jaque a la libertad de prensa que sufre el país, con las presiones políticas y con los intereses empresariales, con los despidos masivos de periodistas, y con el cierre de medios, y con la actuación de las fuerzas de seguridad, y con la precarización del sector, y con las ruedas de prensa sin preguntas, y con un largo etcétera que también incluye legislaciones a medida.