En el conflicto de Malí es preciso dejar de hacer el paradigma entre islam y terrorismo, y la guerra entre el sur de este país y el norte habitado exclusivamente por los tuareg yihadistas. Se trata de simplificaciones y generalizaciones abusivas, que pasan por alto los aspectos históricos y estructurales que el presente análisis pretende exponer para comprender este conflicto en su totalidad, con la consiguiente identificación de los actores internos y externos, y las perspectivas que se presentan.
La decisión unilateral de Francia de intervenir en Malí, meses antes de la misión prevista por la ONU, ha hecho que 2013 se iniciara formalizando definitivamente la apertura de un nuevo frente bélico para Occidente. Un frente que podría ampliarse a todo el Sahel. Una vez más, se lleva a cabo en nombre de la “guerra contra el terrorismo” y en defensa de la población civil. Pero, ¿es ésa la motivación real de intervenciones como las de Afganistán, Irak, Libia o ahora Malí?
El barco Rachel Corrie continúa su rumbo, acercándose a la Franja de Gaza para llevar algunos de los innumerables materiales de los que carece la población sitiada (cemento, medicamentos, papel, juguetes…) pero, principalmente para denunciar e intentar romper el bloqueo impuesto por Israel. Desde junio de 2007, un millón y medio de personas viven encerradas en 362 kilómetros cuadrados, sometidas a un brutal castigo colectivo que viola el derecho internacional humanitario.