Los “principios éticos”, a pesar de que están recogidos en los códigos de “responsabilidad social” de las grandes empresas españolas, entran en contradicción con las prácticas cotidianas de estas mismas compañías.
“La responsabilidad social puede servir como herramienta para contribuir a mejorar la capacidad de recuperación de la economía española”. Así comienza la 'Estrategia española de Responsabilidad Social de las Empresas 2014-2020', en lo que representa una evolución a la hora de repensar la función de la responsabilidad social corporativa (RSC); pero no, como sería lo deseable, en términos de evaluación y seguimiento, de regulación y control de las prácticas de las grandes corporaciones. Al contrario: en línea con la estrategia de 'marca España', esta “renovada” visión de la RSC apuesta por la “competitividad responsable” como estrategia central para impulsar el crecimiento económico y “salir de la crisis”.