Ser, hoy en día, personas rebeldes, inconformistas, críticas y apostar por procesos de transformación y de emancipación social ha de ser un objetivo compartido entre la ciudadanía, incluido el sector periodístico y el de las ONGD. El panorama global al que nos enfrentamos nos exige trabajar en esa dirección desde distintos ámbitos. Una herramienta fundamental es la comunicación, concebida como aquella que, de manera transversal, pretende dar protagonismo a voces silenciadas, dar cabida a temas considerados tabú durante mucho tiempo y a historias ocultas y que, sobre todo, favorece un enfoque crítico de la realidad con el objetivo de enfrentarse a un modelo como el actual: capitalista-depredador y heteropatriarcal.
Este es ante todo un artículo de agradecimiento a todas las personas que han estado trabajando con nosotras durante la ejecución del proyecto “Tendiendo Puentes desde Extremadura para la construcción de una ciudadanía global y la defensa de los derechos humanos y de las mujeres”, financiado por la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional para el Desarrollo, AEXCID, y a nuestras compañeras de la delegación de Paz con Dignidad de Andalucía, por haber puesto la primera piedra de un puente que une, aun más, al suroeste peninsular con países y colectivos centroamericanos y que demuestra tener pilares sólidos, para cruzarlo seguras, tranquilas y llenas de futuro.
Descubrir a Frida Kalho en la universidad es lo que marcó un antes y un después en la trayectoria profesional y personal de Inma Ramos, abriendo el camino que le lleva a crear p.nitas, pseudónimo con el esta ilustradora extremeña se ha hecho un nombre en el mundo de la ilustración feminista y reivindicativa. El conocimiento tardío de la artista mexicana le hizo reflexionar sobre porqué hasta entonces no había tenido referencia de ella, porqué ningún libro le había hablado de Frida. Le impresionó que una mujer hablase tan claro de su dolor, de sus sentimientos, de la enfermedad, convirtiéndolo en algo tan precioso como es toda su obra artística.
Como personas y organizaciones que desarrollamos propuestas educativas, ¿trabajamos teniendo en cuenta cómo influye el capitalismo y el heteropatriarcado en la forma que tenemos de satisfacer nuestras necesidades afectivas y emocionales?, ¿cómo nos preparamos y apoyamos para que las personas y grupos que quieran irse desconectando del capitalismo aborden los conflictos que surjan de forma noviolenta?
Tras el estallido de la crisis multidimensional y sistémica en los países del Norte, el lema que desde las organizaciones de cooperación internacional veníamos utilizando históricamente en nuestras acciones de educación para el desarrollo, “Piensa globalmente y actúa localmente”, se ha popularizado y ahora escuchamos por todas partes que los actuales desafíos sociales son globales, cruzan fronteras, y que por tanto las respuestas a estos deben de estar guiadas por un enfoque global de acción local.
Gran parte de los discursos oficialistas provenientes del actual sistema capitalista patriarcal relegan a determinados sectores de la población al más absoluto silencio. La desigualdad intrínseca de este sistema genera sectores poblacionales que son invisibilizados y minusvalorados por los mass-media y los discursos dominantes. Ejemplo de ello son las luchas y discursos feministas alejados del institucionalismo y las clases burguesas y acomodadas, pues el “feminismo oficial” excluye las problemáticas y perspectivas de las mujeres rurales, migrantes o de clases sociales desfavorecidas.