El balance crítico de lo ocurrido en la última década con los llamados gobiernos progresistas no es una cuestión de pasar cuentas con el pasado, sino de estar en las mejores condiciones para afrontar el futuro próximo, frente a esta nueva oleada neoliberal que acecha al continente y frente a los retos de la crisis global.
Todos sabemos que los gobiernos de la nueva izquierda han dominado el escenario político latinoamericano reciente. En un viraje sustancial, suplantaron a presidentes conservadores y neoliberales, y actualmente están presentes en Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador, Nicaragua, Uruguay y Venezuela. También sabemos que se trata de un conjunto variado. Existen diferencias notables, por ejemplo, entre los modos de hacer política de Evo Morales y los de José Pepe Mujica en Uruguay. Más allá de su diversidad, tienen muchos elementos compartidos que explican que sean parte de un mismo conjunto, y que además son efectivamente distintos de gobiernos conservadores o neoliberales.