Las problemáticas ambientales son cada día más comunes. La tendencia es global, pero se ve exacerbada en aquellos países más pobres o vulnerables. En este sentido, podemos decir que las condiciones socioambientales hacen que El Salvador sea hoy un país insustentable.
El impacto del cambio climático en el continente africano está afectando a las condiciones ambientales básicas y contribuyendo a desastres naturales cada vez más frecuentes como inundaciones, sequías o periodos de hambruna. A largo plazo, estos factores pueden socavar los medios de subsistencia para una gran mayoría de la población, como pueden ser la agricultura, la ganadería o la pesca. Ya está ocurriendo en algunas partes. Una lucha por la supervivencia que fuerza a miles de personas a migrar fuera de sus países. Y Occidente tiene mucho que decir.
Las poblaciones de la Cordillera de El Bálsamo, en el suroccidente de El Salvador, han sufrido en los últimos años los impactos de varios eventos meteorológicos. Hacen frente también, día a día, a la deforestación, expansión urbanística y a proyectos de extracción de piedra, cuestiones todas ellas que afectan a los recursos hídricos. El CORCULL, Comité de Rescate de las Cuencas de La Libertad, es una buena muestra de cómo mediante estructuras participativas se puede lograr una gestión sostenible de las cuencas hidrográficas que beneficie a todas las personas.