El papel de las organizaciones de la sociedad civil (OSC) ha sido fundamental para confrontar al poder corporativo. Cuando los Estados fallan en sus obligaciones de respetar los derechos humanos y proteger el medio ambiente frente a las actividades empresariales, las OSC han respondido mediante una variedad de estrategias y tácticas para intentar corregir las externalidades negativas características del actual modelo económico global.
En las últimas décadas México ha vivido una transformación profunda, pasando de un modelo económico nacionalista y desarrollista a un modelo neoliberal, basado en la desregulación, las privatizaciones y la internacionalización de la economía. Uno de los ejes más importantes de este cambio de modelo ha sido la privatización del sector energético, especialmente en cuanto al petróleo y la electricidad, a través de un proceso progresivo que culminó con la reforma energética de Peña Nieto en 2013.
“Aprendimos un montón de tareas y adquirimos muchas habilidades que no hubiésemos desarrollado sólo obedeciendo”, dice Ernesto González, trabajador fundador de la cooperativa gráfica Chilavert. Corría el año 2002. Aún golpeaban en el rostro de las clases medias y bajas de la Argentina las esquirlas del estallido de la Convertibilidad, modelo económico instaurado a comienzos de los noventa bajo la tutela del Fondo Monetario Internacional (FMI) y otros organismos internacionales de crédito, que estalló el 19 y 20 de diciembre con millones de personas en las calles, 38 personas asesinados por la represión policial, la declaración del Estado de sitio y la huida en helicóptero del presidente Fernando De la Rúa.
Son muchas las activistas que en estos momentos (da igual cuándo leas esto) están poniendo el cuerpo y arriesgando el pellejo en su lucha contra la precariedad generalizada para cimentar las bases de lo que Judith Butler denomina “un mundo sostenido y sostenible”[1], un mundo diverso donde quepan muchos mundos.
¿Cuáles son las materias primas de la economía industrial? Desde el punto de vista energético, los combustibles fósiles, y, desde el material, una pléyade de elementos que abarcan casi toda la tabla periódica. Sin embargo, la disponibilidad a corto plazo va a ser decreciente y, en el caso de la energía, cada vez habrá que invertir más para conseguir cantidades menguantes. Se impone, por tanto, alcanzar una economía circular, que utilice pocos recursos, genere residuos que se integren en el medio y funcione de manera lenta, adaptándose a los ritmos ecosistémicos.
Vastas y verdes sabanas, anchos y caudalosos ríos, tupidas selvas, mucho calor, humedad. En un territorio de 114 mil hectáreas donde viven 1800 familias, agrupadas en pequeños poblados, caseríos y asentamientos campesinos desperdigados en la llanura, tiene lugar una historia de resistencia, constancia, audacia y tenacidad: una sólida experiencia de autogobierno popular llamada Ciudad Comunal “Simón Bolívar”, que agrupa treinta y ocho consejos comunales organizados en nueve comunas. Más de veinte años de lucha y esfuerzo organizativo están detrás de esta experiencia. Y mucho sacrificio: hubo persecución, cárcel, sicariato. Y hubo también, ya en tiempos de la revolución bolivariana, confrontación contra la burocracia y el reformismo.