La información es conocimiento y ese conocimiento es poder cuando quien lo posee se encuentra frente a gente que no tiene la posibilidad de adquirirlo. Quizás nos parezca que precisamente hoy en día ese poder está al alcance de todas y todos, gracias al auge de internet y de otras formas de comunicación supuestamente más accesibles. Pero esa aparente libertad para ser emisores y receptores dificulta la accesibilidad a información fiable y de calidad, al tiempo que sirve de cortina de humo para ocultar que al fin y al cabo siguen siendo los grandes capitales los que tienen la capacidad de acaparar y adueñarse de las vías de comunicación.
Colombia se ha dispuesto, en medio de muchas contradicciones, a buscar una salida política a un conflicto social y armado que lleva más de cincuenta años.
La información internacional sobre el continente se enfrenta a una encrucijada. Por un lado, se encuentra inmersa en la crisis del sector de los medios derivada, entre otras cosas, de una falta de financiación. Por otro, asiste al movimiento de ONG y organizaciones filantrópicas que deciden apostar por la comunicación como una fuente de inversión segura para sus propios intereses.
El sueño de muchas y muchos periodistas es informar desde zonas de conflicto. Pero con Palestina casi nadie sueña, ya no… Oriente Medio da otros titulares de, con suerte, consumo máximo en 24 horas en los últimos años. Solo si hay muerte, bombardeos o apuñalamientos habrá, como mucho, 60 segundos de telediario entre la cartelera de cine y la sección de breves de noticias internacionales. La misma lógica puede aplicarse a casi cualquier otro conflicto o situación de vulneración de Derechos Humanos que ocurra a más de 1.000 kilómetros de distancia de nuestro hogar. La distancia inmuniza al ser humano ante la desgracia que cree ajena.
Fake news, falsas, desinformación, manipulación de masas. Prensa, radio, televisión, medios digitales, redes sociales, algoritmos. Las falsas noticias, que han provocado graves alteraciones en la historia de la humanidad, solo han cambiado de plataformas pero se vienen usando desde hace milenios
Gai zinez zaila da euskal gatazkan «argitu gabeko» edo «egiarik gabeko» kasuak zelan kudeatu finkatzearena. Hasteko eta behin, ez dago ahobatezko irizpiderik, "argitu gabeko kasua" zer den definitzerakoan. Aipatutakoa ez da, beraz, ahobatezko termino juridikoa, eta, hartara, anbiguotasun-arazoak ekarri ahal ditu. Hala eta guztiz, Foro Sozial Iraunkorrak, duela hilabete batzuk, erabat beharrezkoa ikusi zuen alor hori jorratzea, biktima guztiek baitute eskubidea gertatu zaienari buruzko egia ezagutzeko -hori da-eta justizia eta aitortza lortzeko, eta egoera ez errepikatzeko berme nagusia-.