Reseña «Gaza. Seguimos siendo humanos»

Este libro es el relato directo e inmediato de la Operación Plomo Fundido, que llevó a cabo Israel sobre la Franja de Gaza como tarjeta de despedida de 2008 y bienvenida de 2009. Vittorio Arrigoni, miembro del ISM (International Solidarity Movement), se encontraba allí intentando paliar los efectos del embargo al que estaba, y sigue estando, sometida la población de la Franja, y decidió quedarse para contarlo. Sus crónicas, desde dentro y sin censuras ni filtros, fueron apareciendo en el periódico italiano Il Manifesto y en un blog; más tarde se convirtieron en un libro publicado ya en italiano, alemán, inglés, y ahora en castellano.

Cuenta con un prefacio de Ilan Pappé que, en un rápido repaso, nos sitúa en el escenario: la perversa premeditación de esta operación, elecciones libres en Gaza ganadas por Hamas, guerra perdida contra Hezbollah en el sur de El Líbano, etc. Y como telón de fondo unas elecciones a la vuelta de la esquina en Israel. Como dice Pappé, al palestino se le ha deshumanizado hasta tal punto en la sociedad civil israelí que los 1.400 seres asesinados no son vistos como tales sino como terroristas, son el enemigo, aunque muchos de ellos sean niños; y esa matanza aseguraba muchos votos.

Pero Vittorio estaba allí, y con su relato devuelve la humanidad a los gazatíes y a los palestinos en general. Porque si algo contiene este libro es humanidad. Humano es el grito de auxilio que emite al mundo entero en las primeras páginas: “Que alguien pare esta pesadilla”. Y como nadie hace nada decide seguir enunciando, supongo que con la esperanza de que ese mundo, aunque anduviera celebrando la Noche Vieja y el Nuevo Año, en algún momento tendría que hacer algo. Denuncia las prácticas ilegales de Israel contra la población civil palestina, saltándose todos los acuerdos y convenios internacionales. Denuncia la utilización del fósforo blanco, en un escenario urbano y contra seres humanos. Denuncia la práctica terrorista que consiste en arrojar una bomba, esperar que llegue el socorro a la víctimas, equipos sanitarios, periodistas, gente cercana… y entonces tirar una segunda bomba.

Y denuncia el bombardeo de mezquitas, ¿llenas de terroristas? Denuncia la destrucción de infraestructuras civiles, el bombardeo de escuelas de la UNRWA, en las que se habían refugiado civiles cuyos hogares habían sido destruidos. El resto del mundo sigue sin darse por enterado, o lo que es peor, hace llamamientos para que cesen las hostilidades por ambas partes. Vittorio sigue denunciando, ahora a bordo de una ambulancia, los ataques contra la población. Cómo encuentran a familias enteras asesinadas, cómo descubren los cuerpos de niños destrozados, cómo atacan las ambulancias. Sigue aumentando el número de muertos y heridos, y sigue la destrucción. Y sigue la comunidad internacional tibia con Israel.Y denuncia que Israel ha bombardeado el almacén de alimentos de Naciones Unidas, la ayuda internacional de la que dependen los gazatíes para su alimentación…

A lo largo del libro Vittorio emplea términos crudos y exactos como matanza, genocidio, carnicería, masacre, que no son empleados en las crónicas periodísticas enviadas desde el exterior de Gaza. Israel no permite la entrada de ayuda internacional, ni mucho menos de testigos, por lo que las noticias son filtradas por las agencias israelíes, y, como mucho, permite a los periodistas ver el espectáculo desde una colina al otro lado del muro que rodea Gaza. Las cifras le dan la razón al emplear esos términos: 1.400 muertos, 300 de ellos niños, unos 5.000 heridos, unos 60.000 hogares destruidos. Una Franja de Gaza arrasada. El informe Goldstone, y otros informes, hablan de crímenes de guerra. Quizás algún día se haga justicia.

Alberto Arce, cuyo imprescindible documental To shoot an elephant pone imágenes a la crónica de esos días, escribe un conmovedor epílogo desde la amistad y admiración por Vittorio. Nos habla de su valentía y compromiso, de su calidad humana. La lectura de este libro no es cómoda ni sirve para pasar un rato entretenido. Provoca incredulidad, tristeza, indignación, sensación de desamparo e injusticia… todas ellas reacciones muy humanas.

– Autor: Vittorio Arrigoni
– Editorial: Bósforo, Madrid 2010


Sandra Barrilaro es colaboradora de Pueblos y Paz con Dignidad.

Este artículo ha sido publicado en el nº 42 de la revista Pueblos, junio del 2010

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