Pueblos - 41 - Miradas

Zaida Fernández Pérez: “Si no eres feminista, no eres demócrata”

Zaida Fernández Pérez, 25 años, es socióloga e investigadora social y master en estudios feministas y de género por la Universidad Pública del País Vasco. Desde hace casi dos años forma parte de la Asamblea de Mujeres de Ermua, colabora en la revista Nahita, editada desde la Casa de la Mujer de Ermua, y participa en los Consejos de Igualdad.

Para una joven feminista como tú, ¿cuáles son los retos del feminismo en el Siglo XXI?

Muchos de los retos del feminismo del siglo XXI, centrándonos en el contexto occidental, siguen siendo aquéllos que no se han sabido o podido resolver o dar salida a lo largo del siglo XX. Principalmente, el tema de la prostitución, el aborto, el servicio familiar obligatorio, la violencia machista…

Por otro lado, se han creado nuevos retos que, en mi opinión, son consecuencias no deseadas del avance hacia la igualdad. Al igual que las ilustradas pensaron que con el acceso de las mujeres al voto vendrían el resto de los derechos políticos, sociales y económicos, y como sabemos no fue así, en nuestro contexto se pensó que con el acceso de las mujeres al mercado laboral, automáticamente, los hombres, el Estado y las empresas se corresponsabilizarían de las labores domésticas y del cuidado, y tampoco se ha resuelto de esta manera. Nos hemos encontrado con desigualdad de condiciones en el mercado laboral y con las mismas obligaciones en el ámbito doméstico. Además, se añaden, entre otros, nuevos retos o debates sobre el tema del cuerpo, la identidad, etc. Temas que las nuevas generaciones feministas están abordando.

Por último, creo que otro reto que se le plantea al feminismo es atraer a generaciones de mujeres jóvenes. Existe una especie de “espejismo de la igualdad” que crea la falsa ilusión de que hemos conseguido la igualdad, pero sabemos que no es así, que hoy más que nunca el feminismo es necesario. El feminismo plantea otra forma de organizar la sociedad, más justa, más igualitaria, para hombres y mujeres. Lo que ocurre es que exige pensar las cosas de otra manera y luchar por conseguir una sociedad mejor y me da la impresión de que existe un pasotismo e individualismo generalizado en nuestra sociedad, agudizado en la gente de mi edad.

Sin embargo, es importante tener en cuenta que los retos que se le plantean al feminismo y al movimiento de mujeres en otros contextos socio-culturales son sustancialmente distintos a los nuestros.

¿Es necesario seguir reivindicando los derechos de las mujeres en países democráticos como España? ¿Por qué?

Por supuesto que es necesario. Se pensaba que la democracia traería consigo la igualdad y no ha sido así. Que un país sea, más o menos, democrático no significa que sea igualitario. Y digo “más o menos democrático” porque un país que infravalora e invisibiliza al 50 por ciento de su población, no es en realidad democrático. Lo nuestro es una democracia formal, pero no real, y añadiría que si no eres feminista, no eres demócrata.

En estos momentos de crisis se hace todavía más necesario reivindicar nuestros derechos ya que en estas ocasiones las primeras perjudicadas seguimos siendo las mujeres. Nuestros derechos son los primeros que se ven mermados.

¿Qué diferencia a una feminista del siglo XX de una del siglo XXI?

En mi caso me siento identificada con las feministas del siglo XX, con sus luchas, con sus reivindicaciones y muchos de los retos de este siglo son los mismos del siglo anterior. La única diferencia es que el contexto social, político y económico es distinto, pero los ideales son los mismos. Las feministas de este siglo buscamos lo mismo que las anteriores, pero quizá desde otras formas propias de nuestro tiempo. Las luchas y reivindicaciones se pretenden canalizar desde nuevos espacios y nuevos modos de expresión. Performances, nuevas tecnologías, etc. También se incita a la reflexión y a la trasformación de la sociedad desde lo lúdico, lo hiperbólico y lo paródico, cuestionando con ello las identidades típicas de género.

En marzo de 2010 se celebra en Nueva York la reunión Beijing+15, ¿cuáles son los avances desde la conferencia de Beijing y cuáles los retos?

El propio hecho de que se introdujera como uno de los Objetivos del Desarrollo del Milenio en el año 2000 la igualdad entre hombres y mujeres me parece, en sí, un avance importante, que la igualdad se incluya en la agenda política internacional es significativo. También me parece importante que se pretenda que todos los objetivos tengan perspectiva de género, ya que el género es trasversal.

Dependiendo de en qué zonas nos encontremos, los retos a cumplir serán muy distintos y en Beijing se deberían tener en cuenta las diferentes situaciones y adaptar los recursos y las estrategias. Aunque los objetivos están recogidos, es una propuesta que no está acompañada de prácticas y acciones y no hay destinados recursos suficientes, ni económicos, ni humanos, ni sanciones para implementar dichas prácticas.

Una de las mayores lacras para la mujer hoy en día sigue siendo la violencia de género, ¿consideras que la Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género está siendo eficaz en este campo?

Para empezar, entiendo que las leyes son necesarias pero no suficientes. Una ley por sí misma no cambia situaciones de desigualdad que son estructurales, que tienen un origen cultural. Además, una cosa es la ley y otra su aplicación. Considero que faltan recursos económicos y humanos y creo que ciertos postulados de la ley no son del todo acertados.

Entre otras cuestiones, yo hablaría de violencia machista o sexista y no de violencia de género.

Por otra parte, la ley parte de la idea de que las mujeres somos víctimas, cuando sabemos el estigma que carga esta palabra en nuestra sociedad. Lo que se debería hacer es poner de manifiesto que las mujeres que sufren o han sufrido malos tratos no son eternas víctimas y a partir de esta idea fomentar su empoderamiento.

También es importante que exista una formación de calidad y sensibilidad en la gente que está en los distintos servicios destinados a este tipo de situaciones.

Además, es una ley que limita la violencia machista a los malos tratos físicos, cuando sabemos que existen otros tipos de violencias, más sutiles pero igual de dañinas (violencia psicológica-emocional, económica, simbólica, sexual…). Hay un montón de situaciones en las que se evidencian diferentes violencias y la sociedad, en general, y los medios de comunicación, en particular, las promueven. Esas son violencias que las mujeres sufrimos sin darnos cuenta en muchos casos.

Muchas chicas jóvenes sufren malos tratos psicológicos y emocionales y no se dan cuenta porque únicamente relacionan los malos tratos con las palizas físicas. Consideran que su pareja les controle, les acose, se ponga celoso, etc. son síntomas de amor. Hay una idea perversa sobre el amor que genera dependencias y violencias.

La violencia machista tiene un origen cultural. Por ello, debería darse prioridad a la sensibilización y la implantación de un sistema coeducativo que promueva cambios a nivel cultural.

Respecto al aborto, consideras que la modificación de la Ley del Aborto ha abierto un debate que se debería haber abierto antes, ¿Cuál es la posición de una joven feminista en este ámbito?

La modificación de la Ley del Aborto ha abierto un debate que debería haberse cerrado hace mucho tiempo. Las feministas venimos reivindicando desde no se sabe cuándo a capacidad de decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas. Muchas mujeres han muerto practicándose abortos en malas condiciones y otras muchas se han visto y se ven abocadas a tener criaturas no deseadas o a tener que abortar en el extranjero. Nosotras parimos, pues nosotras decidimos.

La legislación contemplaba que el verdadero sujeto de decisión era el no nato y no la mujer. Nosotras debemos ser el sujeto de decisión. Ya está bien de que decidan otros por nosotras.

Además, ante todo, promovemos la prevención, no sólo de embarazos no deseados, sino de enfermedades de transmisión sexual. Que se aprenda a vivir la sexualidad plenamente, desde la responsabilidad, distinguiéndola de la reproducción. Creo que hoy día sigue siendo importante una educación sexual y me parecen que deberían crearse Centros de Información Sexual para Jóvenes en los que se atiendan las dudas y cuestionamientos específicos de los y las jóvenes. No se trata de tener mucha información sobre sexualidad, sino de tener información de calidad, ya que en torno a este tema también se vive una especie de espejismo en relación a la idea de que los y las jóvenes de hoy día están bien informados/as sobre sexualidad, cuando la realidad evidencia que no es así.

La actual crisis capitalista ha puesto de manifiesto muchas de las injusticias de un modelo, el de la globalización, que afecta a muchos grupos sociales, entre ellos las mujeres. ¿Cuáles son las propuestas desde la acción feminista en este campo?

La principal aportación de la perspectiva feminista en este campo es la de considerar, al contrario que la visión de la economía capitalista, que el centro del espacio económico, no son los mercados, sino el bienestar y la cobertura de las necesidades de las personas. Es decir, desde el feminismo se define la economía como un conjunto de procesos a través de los cuales se colabora en sustentar la vida, en sostener las necesidades de la gente para permitir que se vivan vidas que merezcan la pena ser vividas.

En definitiva, la economía feminista propone reconstruir la forma en que la sociedad se organiza y determina el acceso a los recursos y la distribución de la riqueza entre los diferentes grupos sociales y entre hombres y mujeres.

En este sentido, la visión feminista de la economía le concede vital importancia a los cuidados y evidencia la deuda que el patriarcado y el sistema capitalista han contraído con las mujeres y aboga porque el cambio de modelo productivo, debe pasar por el reconocimiento del trabajo reproductivo, ya que ésta también es la “crisis del cuidado”.


Susana Pérez Sánchez forma parte del Consejo de Redacción de Pueblos.

Este artículo ha sido publicado originalmente en el nº 41 de la Revista Pueblos, marzo de 2010.

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