El referéndum de febrero de 2011 fue el gran espaldarazo social que facilitó romper con la lógica de privatización en la capital alemana. El Senado recompró las acciones privadas de la compañía gestora, en un proceso con luces y sombras pero en todo caso inacabado. El nuevo desafío pendiente de la ciudadanía es la democratización de la gestión del agua en la ciudad.
El proyecto Correscales pretende recaudar fondos para sostener la caja de resistencia para cubrir los gastos derivados de la huelga y aportar recursos para que nadie deje de luchar por sus derechos por una cuestión socioeconómica.
En mayo de 2014, feministas de organizaciones vascas nos juntamos en San Salvador con organizaciones latinoamericanas en el encuentro 'Juntas para una Lucha Feminista Global[1]', que pretendía dar continuidad al 'Tribunal Internacional de Derechos Humanos de las Mujeres, Euskal Herria 2013 - Viena +20[2]'.
Es un tema de poco interés para la ciudadanía europea. Por eso, sin duda, no tiene eco en los medios de comunicación. Quizás a esto se sume que es demasiado técnico y difícil de hacer entender para el común de los mortales. Por eso tampoco se habla demasiado de ello en las tertulias televisivas. Pero no, no es ni lo primero, ni lo segundo. En julio se celebró la sexta ronda de negociación en torno al Tratado Trasatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP, por sus siglas en inglés), un nuevo marco de regulación de las relaciones comerciales y de inversión entre EEUU y la Unión Europea que hará temblar, si se aprueba, la base del estado social y de derecho que conocemos.