Cuando en 1975 Santo Tomé y Príncipe consiguió la independencia de Portugal, el portugués reafirmó su peso en el ámbito educativo, en las instituciones y en los medios de comunicación. Desde la cooperación internacional, que a menudo pone en un segundo plano estas cuestiones, es posible abarcar la protección y revitalización lingüística, lo que incidiría no solo en el ámbito cultural, sino también en el social, en la igualdad de género y en el medioambiente.
No tuvo la sensación de despertar sino de estallar frente a la gran pantalla. La independencia de los países bajo ocupación portuguesa en África (Angola, Mozambique, Guinea-Bissau, Cabo Verde y Santo Tomé y Príncipe) llegó tarde y su cine podría compararse en algunos aspectos al que tuvo lugar en Argelia durante la guerra de liberación contra la opresión y colonización francesa. La lucha en la lusofonía africana por romper las cadenas del imperialismo permitió descubrir el cine como un arma al servicio de la revolución. Un cine nacido de la guerra y en guerra. Todo lo que había que hacer era grabar…
A pesar de considerarse una de las prioridades de la política exterior de los últimos gobiernos portugueses, la relación de Portugal con sus excolonias es todo menos horizontal o poco problemática. Ha ido oscilando entre momentos de total desinterés a, cuando ha convenido, una voluntad de “fortalecer los lazos”. En 2015 proliferarán las conmemoraciones de los 40 años de las independencias, declaradas por los movimientos de liberación nacional tras largas guerras que el régimen fascista portugués alimentó hasta el absurdo.
Portugalen izan diren azken gobernuen kanpo politikaren lehentasuntzat hartzen bada ere, Portugal eta bere kolonia ohien arteko harremana ez da, hain zuzen ere, horizontala edo arazorik gabekoa. Momentuaren arabera, erabateko interes faltatik “loturak sendotzeko” borondatera igaro da, komeni izan denean. 2015ean independentzien 40. urteurrenaren ospakizun ugari egongo da. Hauek askapen nazionalerako mugimenduek aldarrikatu zituzten Portugaleko erregimen faxistak absurdoraino mantedutako gerra luzeen ondoren.
Afrikaz hitz egiten dugunean, orokorrean, europar ikuspegi koloniala hartu ohi dugu. Honek arazoak ekar litzake baina nahiko logikoa da. Izan ere, afrikar kontinentea osatzen duten 55 nazioak, “Afrika lusófonoa” izenez ezagutzen diren horiek barne (Angola, Cabo Verde, Ginea Bissau, Mozambike eta Sao Tome eta Principe), koloniak asmatuak dira neurri handi batean. Portugal kolonizazio honetan eragile garrantzitsua izan zen eta Afrika lortzeko lasterketan eta 1884ko Berlineko Konferentzian parte hartu zuen. Bilera historiko eta lizun honetan, europar potentziek lurraldeak euren artean banatu eta moldatu zituzten. Hala, ofizialki hasi zen ehunka urteko koloniazazioa eta kontinenteko administrazio europarra.
Cuando hablamos de África tendemos, en general, a adoptar la perspectiva colonial europea, algo que puede ser problemático pero que tiene cierto sentido. Después de todo, las 55 naciones que conforman el continente africano, incluyendo aquellas que crecieron llamándose “África losófona” (Angola, Cabo Verde, Guinea-Bissau, Mozambique y Santo Tomé y Príncipe) son invenciones en gran parte de la colonia. Portugal, un jugador importante en esta colonización, participó en la “carrera por África” y la Conferencia de Berlín de 1884. Durante esta histórica e infame reunión, las potencias europeas de entonces se dividieron y esculpieron los territorios, dando inicio, oficialmente, a la centenaria colonización y administración europea del continente.