Nigeria, la primera economía del continente, celebra el 14 de febrero las elecciones presidenciales en un clima de terror por Boko Haram y el desconcierto internacional. En juego, el control del país más poblado en el continente africano, de sus recursos y del destino de más de 173 millones de personas.
Al Nakba se gestó durante el siglo XIX en las cancillerías colonialistas occidentales y se puso en marcha a raíz de la primera guerra mundial con la declaración Balfour y la consiguiente ocupación inglesa de Palestina. Comenzó a llevarse a cabo en 1948 con la creación de Israel y la consiguiente expulsión y desplazamiento de la gran mayoría del pueblo palestino hacía la diáspora, catástrofe que tristemente se le conoce con su término árabe de Al Nakba. Sus más inmediatos resultados fueron la división geográfica del mundo árabe y el desgajamiento geográfico y demográfico del pueblo palestino así como la inestabilidad política constante de los pueblos árabes desde la aparición del cáncer israelí.
Previsiblemente, el parlamento libanés elegirá el próximo 25 de mayo un nuevo presidente de esa república mediterránea. Tal y como determina su Constitución, de 23 de mayo de 1926 y modificada en no pocos aspectos en 1990 a raíz de los Acuerdos de Taif, será, como siempre, otro cristiano maronita quien releve al todavía presidente, Michel Suleiman, antiguo Comandante en Jefe de sus Fuerzas Armadas.
Palestina, como todo Oriente Próximo es, en su plano político actual, un producto de la Primera Guerra Mundial, es decir, el reparto del último imperio universal oriental, la Turquía Otomana, por las potencias occidentales. La Organización de las Naciones Unidas es el actor internacional de máxima responsabilidad en la cuestión de Palestina. Tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la ONU fue fundada (en 1945) Palestina era un territorio administrado por el Reino Unido por un mandato encomendado por la Sociedad de las Naciones en 1922. La situación actual de Palestina, en gran medida, es responsabilidad fundamental de la ONU, ya que su resolución 181 de 1947 permitió el injusto y asimétrico plan de partición de Palestina y la creación del Estado de Israel.