Las transnacionales aumentan su poder y beneficios gracias a mecanismos como los acuerdos de comercio e inversión; los acuerdos permiten la explotación de recursos y personas; las personas buscan otros lugares donde vivir. Profesor en la Universidad del País Vasco (UPV/EHU), investigador del Observatorio de Multinacionales en América Latina (OMAL) - Paz con Dignidad y activista en Ongi Etorri Errefuxiatuak, Juan Hernández Zubizarreta argumenta en esta entrevista la necesidad de desobedecer las leyes que vulneran los derechos humanos. A las personas que huyen de lo que este sistema provoca “vamos a seguir llevándolas a vivir a nuestras casas, se pueda o no”.
El 26 de abril de 1937, la Legión Cóndor alemana y las fuerzas aéreas italianas aliadas al ejército de Franco, sublevado contra la República Española, bombardean Gernika. Antes hubo otros bombardeos, pero el de la histórica villa ocupa un lugar referente entre los ataques aéreos contra población civil en el marco de la Guerra Civil Española. ‘El Guernica’ de Picasso, la expresión plástica del lienzo más emblemático y desplazado del siglo XX, lo convierte en el símbolo universal del horror de la Guerra. En abril de 1987, el Parlamento Vasco acuerda simbolizar en Gernika el homenaje a las víctimas del fascismo y ratificar el significado de Gernika como símbolo de paz y democracia[1]. Y establece en la villa un Centro de Estudios por la Paz[2].
Hace tres años, el 6 de febrero de 2014, quince personas murieron en la playa Tarajal de Ceuta mientras intentaban llegar a tierras europeas. Como muchas otras, estas personas atravesaron gran parte del continente africano para mejorar sus condiciones de vida y lo que recibieron, mientras luchaban por no ahogarse en el mar, fueron pelotazos de goma y más violencia.