Núcleos urbanos que son ramas de reductos industriales donde la arquitectura y las personas se integran haciendo de las fábricas y chimeneas su entorno natural. La tecnología, los recursos naturales y humanos atraídos por las oportunidades económicas hacen que las vidas de mucha gente en busca de seguridad, e incluso de prosperidad, estén determinadas por el trabajo, las máquinas, el hierro, los salarios, el humo, los horarios, el ruido, la necesidad de respeto y la ilusión de progreso.
La montaña de Abu Ghnaim está en Belén, en Palestina. Los propietarios de este terreno, de unos 2.580 dunums (unas 258 hectáreas), son de Belén, de Beit Sahour y de los pueblos de Um Tuba y Sur Baher. Fue ocupado por Israel después de 1967 bajo el paraguas de la Línea Verde y los Esquemas de Planificación Urbana para restringir la construcción palestina en Jerusalén Este e impedir la expansión de las comunidades palestinas de alrededor. Israel construyó un asentamiento en Abu Ghnaim llamado “Har Homa”. Levantó más 6.500 viviendas y carreteras, escuelas, tiendas, hotel y zona industrial con el fin de acoger entre treinta y cuarenta mil colonas y colonos judíos.[1]
Tras la experiencia de la Caravana a Grecia del 2016, este verano el destino de la Caravana “Abriendo Fronteras - Mugak Zabalduz” ha sido la Frontera Sur, un espacio de excepcionalidad jurídica en el que se vulneran de forma sistemática los derechos humanos y se arremete contra la dignidad de miles de personas.
En la primavera de 2013 Estambul se vio envuelta en unas convulsas protestas, desencadenadas por los planes del Gobierno de Recep Tayyip Erdogan para construir un nuevo complejo comercial en el céntrico Parque Taksim Gezi. La amenaza contra este pequeño parque fue apenas la punta de un iceberg mayor: un proyecto megalomaníaco de urbanización y privatización de bienes comunes: bosques, recursos hidráulicos, espacios públicos y la demolición de barrios enteros; planes que, cuatro años después, continúan a pasos agigantados.
Don Alejandro se termina su atol de elote y mira hacia el cielo. Está anocheciendo y empieza a refrescar. Las noches de enero en Patzún, departamento de Chimaltenango, Guatemala, acostumbran a ser bastante frías, así que abandonamos el patio, entramos las sillas al saloncito de su humilde casa y nos despedimos. Don Alejandro es maya kaqchikel y es ajq’ij, guía espiritual, sacerdote maya. Antes de irme toma mi mano y con una sonrisa me dice: “Pon cuidado siempre en tu viaje de regreso y recuerda que lo más importante para la vida es el equilibrio. Mira los astros en el firmamento, su perfecta armonía. El cosmos, la naturaleza, los elementos, todas las energías y los seres vivos deben convivir en equilibrio para proteger y perpetuar la vida”.
Modificación de leyes por decreto, imposición de jueces sin respetar los mecanismos institucionales, presos políticos, persecución a periodistas por su ideología y agresiones crecientes de las fuerzas de seguridad a la población, en especial a las y los jóvenes, son algunas de las acciones del gobierno que ponen a la Argentina en un camino que la aleja del Estado de Derecho y la lleva al desfiladero del estado de excepción.