Feminicidios en Ciudad Juárez, agresiones sexuales en la plaza Tahrir, brutales violaciones en India, trata de blanca y prostitución en Europa y Estados Unidos, abortos selectivos en China, matrimonios forzosos en Níger o Arabia Saudí y un largo etcétera de casos de violencia de género de contenido sexual que los medios de comunicación suelen vincular a determinados territorios y culturas, pero que en realidad ocurren a nivel global y, como vulneraciones de los Derechos Humanos que son, nos afectan a todas y todos. ¿Cómo hacer frente a estas situaciones? Para comenzar, permitiendo que todas las personas tengan cierto control sobre el curso de sus vidas, algo a lo que contribuiría sin duda la creación de una renta básica universal.
Contiene este artículo una clara voluntad política, la de introducir el feminismo negro como un pensamiento contra-hegemónico. No tanto para colocarse en oposición al feminismo hegemónico sino más bien para contribuir a resituar el diálogo entre ambos desde planos simétricos, apostando por la articulación de conocimientos[1] desde la parcialidad y no desde la universalidad.
Tras más de veinte años en informativos de Televisión Española (TVE) y más de tres lustros creando medios y conceptos para el movimiento feminista (Mujeres en Red, ciberfeminismo, hacktivismo feminista), Montserrat Boix, especialista en mundo árabe, sigue hoy con interés los debates en América Latina acerca del derecho a la información, el control de los grandes grupos mediáticos y el buen vivir desde la tecnología. Nos recuerda que a la alternativa, punto con el que tropezamos varias veces en esta entrevista, llegaremos si empezamos a pensar desde el centro, si dejamos de interpretarnos en los márgenes.
Arantza Campos, de Plazandreok, y Kirsten Lattrich, experta en género, debatirán el miércoles 13 de marzo en Donostia acerca de los derechos sexuales y reproductivos en Europa y la lucha del movimiento feminista de Euskal Herria por el derecho al aborto.
En busca del reencuentro con la izquierda y el feminismo europeos e inspirada en la historia que unió a mujeres como Djamila Boupacha, Gisèle Halimi y Simone de Beauvoir, Wassyla Tamzali exclama: “Llorad, hermanas argelinas, y esta vez en la mayor de las soledades, pues a este lado del Mediterráneo, en Europa, han dejado de oíros”.
Nola liteke bizitza egunero lau ordu zaintza lanetan, lau ordu lan ordainduan, lau ordu auzolanean eta lau ordu musika, irakurketa edota kirolean emango bagenitu? Duela mende bat, zortzi orduko lanaldia eskuraezina zirudien, baina langileen mugimenduaren borrokak amets hori egia bihurtu zuen munduaren zati batentzat. Neoliberalismoak markatutako garai honetan, iparraldean ere desberdintasunak areagotzen dira. Horren aurrean, feminismoaren erantzunak oinarrian kokatzen ditu gizakia eta bizitza.