¿Cómo sería tu vida si cada día pudieses dedicar cuatro horas al trabajo de cuidados, cuatro al remunerado, cuatro al trabajo en la comunidad y cuatro a la música, la lectura o el deporte? Hace un siglo parecía inalcanzable lograr una jornada de ocho horas, cuarenta semanales, pero las luchas del movimiento obrero hicieron que ese sueño pasase a ser una realidad en parte del mundo. En un momento en el que el neoliberalismo profundiza también en el Norte las situaciones de desigualdad, el feminismo ofrece respuestas para volver a situar a las personas y la vida en el centro.
Lilián Celiberti (Uruguay, 1949) coordina el Centro de Comunicación Virginia Woolf de Cotidiano Mujer, que promueve el protagonismo de las mujeres como sujetos de transformación política y social. También es coordinadora de la Articulación Feminista Marcosur e integrante del equipo coordinador de la Universidad Popular de los Movimientos Sociales. Lleva más de treinta años luchando por los derechos de las mujeres, lo que en los años 70, durante la Operación Cóndor, le costó cárcel, secuestro y tortura, y probablemente también afianzó sus ideas para seguir en pie, defendiendo que hay que cuidar la esperanza como única posibilidad para lograr el cambio. Con este mismo planteamiento participó en la contracumbre de organizaciones feministas, de mujeres y de desarrollo celebrada en noviembre de 2012 en Cádiz[1] al hilo de la XXII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de Iberoamérica. Allí pudimos mantener esta interesante conversación.
Helmer: "Ante todo eres esposa y madre". Nora: "Lo que creo es que ante todo soy un ser humano, exactamente como tú… O, en todo caso, que debo luchar por serlo… Debo pensar por mí misma y ver con claridad las cosas". Helmer: "Trabajaría con gusto noche y día por ti, Nora… Aguantaría penas y privaciones por ti. Pero nadie sacrifica su honor por el ser que ama". Nora: "Millares de mujeres lo han hecho”. Henrik Ibsen. Casa de muñecas, 1879.
Diversas, indignadas, rebeldes, luchadoras incansables, las mujeres son sujetos estratégicos en la transformación política y social. Desde distintos espacios organizativos construyen para la sociedad en su conjunto alternativas viables y necesarias al actual modelo de desarrollo, en el que la lógica de mercado se impone sobre los derechos de las personas y los pueblos. Hoy, las luchas y reivindicaciones de los feminismos son más pertinentes y estratégicas si cabe. Nos brindan una mirada plural e integral, nos permiten tomar conciencia crítica de la desigualdad y ofrecen propuestas concretas a los retos que impone esta crisis de civilización.
Realidades y resistencias de las mujeres en el mundo
A través del relato diverso de las luchas de las mujeres en el mundo que recoge este número especial de Pueblos retomamos la necesidad de colocar la acción política en el centro del activismo feminista; siendo que en el actual contexto de Crisis (con mayúscula) urge construir colectivamente modelos alternativos de desarrollo basados en una nueva ética colectiva que confronte la desigualdad entre mujeres y hombres.