Como personas y organizaciones que desarrollamos propuestas educativas, ¿trabajamos teniendo en cuenta cómo influye el capitalismo y el heteropatriarcado en la forma que tenemos de satisfacer nuestras necesidades afectivas y emocionales?, ¿cómo nos preparamos y apoyamos para que las personas y grupos que quieran irse desconectando del capitalismo aborden los conflictos que surjan de forma noviolenta?
Los cambios climáticos se han sucedido a lo largo de la historia de la humanidad. De hecho, están en el origen de la dispersión de los homínidos por todo el planeta. Fue probablemente una aridificación del ecosistema de los primeros homínidos la que forzó a estas comunidades a desplazarse hacia el norte, donde continuaría el desarrollo de la agricultura y la conformación de una estructura social. Del mismo modo, un cambio en las corrientes marinas, que cumplen un papel fundamental en la regulación de la atmósfera, serían responsables de una 'mini edad de hielo' en Europa. Estos hechos muestran la enorme vulnerabilidad humana a cualquier alteración de la temperatura y la precipitación.
A finales de agosto aparecía corriendo por las calles de Lagos, la capital de Nigeria. Es tan accesible que no parece uno de ellos. Sí, uno de esos de puro tatuado en el labio inferior y que caminan detrás de sus barrigas felices, con sus tranquilos andares de hombres octogenarios. Él, no.
Tengo en mis manos una camiseta de algodón manufacturada en Bangladesh. La etiqueta marca doce euros. ¿Refleja ese precio todos los costes de su producción y distribución? ¿Caben en esos 12 euros el valor de los recursos extraídos de la naturaleza, todas las fuerzas de trabajo empleadas y los residuos generados? ¿Cómo se repartirá la riqueza obtenida? ¿Será una distribución equitativa? En el mejor de los casos puede que todas estas preguntas me asalten mientras espero pacientemente la larga cola hasta la caja. Pero… es que tiene un precio… tan competitivo…
“De los deseos, unos son físicos y necesarios; otros físicos pero no necesarios, los terceros no son ni físicos ni necesarios, sino que se generan de la vacía opinión” (Epicuro[1], 341 a. C. – 270 a.C.) Desolados rostros serios, somnolientos y crispados, observamos nuestras máscaras en un ritual molesto, temor a ser tocado por lo desconocido[2]. La producción sin fin de nuestra civilización capitalista exige el sacrificio diario de ingentes multitudes, sujetos sin sueños ahormados en códigos de barras a los que un día trocaron deseos de vida por cachivaches tecnológicos, diariamente arrojados al Moloch del progreso.
Las principales corporaciones turísticas españolas se vinculan a las islas Baleares. Su expansión internacional se ha dirigido preferentemente al Caribe y Centroamérica con el auge del neoliberalismo durante el último cuarto de siglo. Su know how corporativo incluye la extracción del máximo lucro a partir de la explotación de la naturaleza y poblaciones locales, con la connivencia de los estados.