El cambio de gobierno en Ecuador a partir de la victoria del presidente Lenín Moreno ha traído novedades a un país que se había caracterizado por la reducción de homicidios y los episodios de violencia común en los últimos años.
Desde la perspectiva de la próxima desmovilización de ETA, el Foro Social Permanente está impulsando el debate sobre la viabilidad y oportunidad de que esta se enmarque en un proceso DDR (Desarme, Desmovilización, Reintegración) como el definido en los Estándares Integrados de la ONU.
Después de escuchar un buen rato a Beatrice llegas a pensar que efectivamente la muerte puede ser uno de los estados más placenteros. Soltera. Violada desde que tenía quince años. Tres hijos y una hija. Preciosos. Pero desconcertados a las 8 de la mañana en la frontera sudafricana con Lesotho. Sin desayunar. Mendigan en el día a día entre vendedores, turistas y la suerte de la propina. “Debe ser realmente agradable disfrutar de esa tranquilidad. Debe ser tan maravilloso ser tan privilegiado…” Delante se detiene una furgoneta desde la que emana heavy metal. No le desagrada. Me mira, sonríe y baila un código sonoro que, en otras condiciones, provocaría espasmos, rabia y furia. Pero no a ella. Beatrice lo ha descodificado. La música le habla de algo que conoce bien: la fractura social en la que le ha tocado vivir.
¿Hacia dónde va el mundo con Trump? Más allá de sus éxitos o fracasos puntuales, de sus bravuconadas y choques con la realidad, Trump es el abanderado de la nueva derecha ante la cual nos estamos ya enfrentando y, sobre todo, nos enfrentaremos en las próximas décadas, también en Europa. El Brexit, el golpe parlamentario en Brasil, la ofensiva colonial de la Troika sobre Grecia o el gobierno violento en Filipinas, entre otros muchos casos, son síntomas que apuntan a una profunda crisis del capitalismo universalista vigente durante la II Guerra Mundial, ante el que se posiciona otro capitalismo de guerra, sin caretas ni retórica, que representan Trump y compañía.
Con la humanidad como estandarte y la mirada puesta hacia el mar, el pasado 18 de febrero una multitud solidaria abarrotó las calles de Barcelona en favor de los derechos de las personas refugiadas y migrantes. La manifestación, en la que participaron más de medio millón de personas, fue la más grande de Europa por los derechos de los y las migrantes y ha tenido particular relevancia por haberse realizado en una ciudad símbolo del Mediterráneo, centro geográfico de la mal llamada “crisis migratoria”. Después de haber participado a la marcha, Ada Colau ha explicado que Barcelona quiere ser “la capital de la solidaridad y de los derechos humanos”. Un mes antes, en una entrevista para el periódico italiano Corriere della Sera, la “alcaldesa rebelde” había aclarado que las personas refugiadas “son el rostro de la nueva Europa” y que son las bienvenidas en la ciudad.
La situación de las personas refugiadas en las fronteras de la Europa Fortaleza sigue agravándose día a día, aunque en los últimos meses los medios de comunicación masivos hayan desviado la mirada hacia otras problemáticas. A un año de la primera manifestación convocada en toda Europa por parte de la sociedad civil organizada es muy difícil hacer un balance positivo sobre el desenlace de la mal llamada “crisis de los refugiados” (más bien es “Crisis de la Unión Económica Europea”) que no implique la necesidad de seguir recordando la importancia por seguir reivindicando en las calles e instituciones el pleno cumplimiento de los Derechos Humanos de toda persona y evidenciar la ineficacia de las políticas migratorias europeas.