Modificación de leyes por decreto, imposición de jueces sin respetar los mecanismos institucionales, presos políticos, persecución a periodistas por su ideología y agresiones crecientes de las fuerzas de seguridad a la población, en especial a las y los jóvenes, son algunas de las acciones del gobierno que ponen a la Argentina en un camino que la aleja del Estado de Derecho y la lleva al desfiladero del estado de excepción.
¿Te interesa la comunicación crítica? ¿Quieres conocer propuestas de países como Argentina, Brasil, Colombia, México, El Salvador o Venezuela? ¿Debatir acerca de cómo enfrentar el discurso del odio, el capitalismo de guerra o el lavado de cara habitual de las multinacionales? ¿Buscas una comunicación feminista? Del 23 al 29 de octubre celebraremos entre Bilbao, Donosti y Gernika la Semana de la Comunicación. ¡Apúntate a alguno de los talleres, seminarios de debate, charlas y visitas que organizamos!
¿Hacia dónde va el mundo con Trump? Más allá de sus éxitos o fracasos puntuales, de sus bravuconadas y choques con la realidad, Trump es el abanderado de la nueva derecha ante la cual nos estamos ya enfrentando y, sobre todo, nos enfrentaremos en las próximas décadas, también en Europa. El Brexit, el golpe parlamentario en Brasil, la ofensiva colonial de la Troika sobre Grecia o el gobierno violento en Filipinas, entre otros muchos casos, son síntomas que apuntan a una profunda crisis del capitalismo universalista vigente durante la II Guerra Mundial, ante el que se posiciona otro capitalismo de guerra, sin caretas ni retórica, que representan Trump y compañía.
Cada 18 horas una mujer es asesinada en Argentina a causa de la violencia machista, una estadística que ha ido empeorando pese al alerta, las manifestaciones y las denuncias que se vienen realizando en el país. Los motivos no han sido esclarecidos por nadie, pero, como si se tratara de un efecto dominó, cuanto más se conoce y se repudia un hecho otros tantos aparecen. Algunos de los homicidios muestran un nivel de perversión inimaginable. Los medios de comunicación se nutren del morbo y estigmatizan a la mujer.
El 16 de enero de 2016, un mes después de la asunción del presidente Mauricio Macri, fue apresada la dirigente social Milagro Sala en la provincia de Jujuy, un hecho por el cual Naciones Unidas solicitó la liberación inmediata de esta líder de la organización Tupac Amaru. Tras su detención levantaron diversas causas y la condenaron a tres años de prisión por un episodio en el que no se comprobó su presencia: arrojarle huevos a Gerardo Morales, hoy gobernador de Jujuy. Su encierro y las condiciones en las que se encuentra prisionera violan derechos y principios elementales que buscan adoctrinar al campo social y popular ante medidas de ajuste crecientes y a la vez ensuciar, con la anuencia de los medios de comunicación hegemónicos, la imagen de su organización y la de los gobiernos kirchneristas.
En un panorama dominado por grandes corporaciones mediáticas, la tecnología digital ha abierto oportunidades a la comunicación contrahegemónica. En América Latina se han desarrollado las experiencias más importantes y consolidadas de comunicación alternativa y popular y, entre estas, resultan particularmente significativas e inspiradoras aquellas que surgen desde las comunidades indígenas, allí donde se vivencian los conflictos de clase, de género y de raza, y donde la descolonización del imaginario es una tarea crucial para recuperar identidades populares. Bashe Nuhem es una de estas comunicadoras indígenas que, desde abajo, pelean para una comunicación desmercantilizada y comprometida con las reivindicaciones de igualdad y justicia social. Cómo joven mujer del pueblo Qom, militante de la Asociación Comunitaria Indígena en Argentina y miembro de la Coordinadora Latinoamericana de Cine y Comunicación de los Pueblos Indígenas (CLAPCI), nos habla en Bilbao[1] de los retos de la comunicación popular en América Latina y en el mundo.