L’ agroindústria sucrera ha realitzat en els últims dotze anys grans donacions als partits de dretes d'El Salvador. En el seu intent de privatitzar l'aigua, la dreta manté en l'actualitat paralitzada la legislació sobre aquest recurs, mentre les organitzacions socials, amb un suport potser major del desitjat de la cooperació internacional, continuen creant consciència, mobilitzant-se i fent front a un creixent sentiment de resignació.
Vivimos inmersos en un sistema dual de alimentación, donde unas élites se alimentan cada vez mejor y una inmensa mayoría lo hacemos cada vez peor, pagando con nuestra salud el beneficio de un puñado de multinacionales.
Entre quienes decididamente cuestionamos la agricultura industrializada, es decir, aquella que se organiza con el único propósito de generar rendimientos económicos y que para ello, como una apisonadora, explota personas y tierra, la decisión por parte de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación (FAO) de dedicar este año 2014 a la agricultura familiar generó sentimientos encontrados. ¿Es el apelativo "familiar" la mejor definición para trazar la línea que separa la agricultura de las sociedades anónimas, las cotizaciones en bolsa y las semillas esterilizadas de la agricultura campesina de los mercados locales y de la biodiversidad cultivada? ¿Es suficiente definirla como aquella actividad agraria"operada por una familia y que depende principalmente de la mano de obra familiar, incluido tanto a mujeres como hombres"?
El Salvador de posguerra heredó (contrariamente a lo que debió ocurrir) un pueblo trabajador con muy bajo nivel de organización sindical. La finalización del conflicto armado y la firma del acuerdo de paz llevaron a la dirigencia del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) a considerar “inconveniente” la continuación de la lucha de calle y a orientar, con y desde sus bases, el manejo de un lenguaje y de unas acciones conciliadoras. Esto dio ventajas a las derechas que, sin perder tiempo, “vendieron la imagen del presidente de la paz”, que introdujo en el país las políticas económicas neoliberales: privatizaciones del patrimonio del Estado, despidos masivos, apertura casi total a las ofertas de un mercado sin restricciones (mano de obra barata, sin pago de aranceles, etc.) y fortalecimiento de la cultura antisindical. Políticas que convirtieron a El Salvador en país de maquila y de ensamble.