Colombia se ha dispuesto, en medio de muchas contradicciones, a buscar una salida política a un conflicto social y armado que lleva más de cincuenta años.
La propuesta del partido conservador Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) para elevar las penas relacionadas con la interrupción del embarazo ha posicionado en la agenda pública el debate sobre la penalización del aborto en uno de los países con la legislación más restrictiva del mundo. Desde el movimiento feminista, pero también desde otras organizaciones de derechos humanos, se intenta que la propuesta de ARENA permita un debate profundo que nunca se dio en El Salvador y que implicaría hablar de la violencia de carácter estructural que sufren las mujeres en el país centroamericano.
Escribimos este editorial a 25 de septiembre, el día previo a la firma de Los Acuerdos de Paz entre el Estado colombiano y las FARC-EP en Cartagena de Indias. Posteriormente, el 2 de octubre, se culminarán 4 años de negociación con el mecanismo de refrendación establecido en forma de plebiscito que busca legitimar los citados Acuerdos ante la sociedad colombiana.
Dicen que la música es un lenguaje universal, pero cada día parece que tenemos peores músicos porque ni la música nos ayuda a entendernos. O quizá es que nos ha fallado la dirección que debía guiar a cada músico para conseguir la armonía de toda la orquesta. La realidad es que hoy el mundo suena mal. Está lleno de malas vibraciones, de disonancias, de cadencias imperfectas, de tonos menores, de inversiones,… y de ruido. Las personas estamos ensordecidas con tanto ruido y tan poca música.
En Colombia en el momento de escribir estas líneas se piensa ya en la fecha, no sin dificultades, para la posible firma de un Acuerdo entre el Gobierno y la principal guerrilla de este país, las FARC-EP[1]. En estos días se abordan en La Habana los últimos puntos de las negociaciones centrados en el Fin del Conflicto y Verificación, Refrendación e Implementación del Acuerdo de Paz que garantice una paz duradera. No obstante, ante este acontecimiento histórico en un país que lleva cerca de 60 años en guerra, no hay que olvidar que aún hay insurgencias levantadas en armas, entre las que destaca el ELN[2]. Este grupo insurgente y el Gobierno se han embarcado en un pulso, tanto dialéctico como militar, que aleja de momento la posibilidad de establecer una mesa de diálogo para superar el conflicto armado en el país definitivamente. A esta situación, se suma la preocupación desde diversos sectores por el aumento del paramilitarismo en no pocas regiones del país que amenaza la implementación de los Acuerdos en territorios muy castigados por la guerra. Ante este panorama, se hace necesario distinguir entre un simple cese de hostilidades y la firme voluntad de superar las causas profundas de este conflicto armado para conseguir una paz duradera.
El 8 de marzo de 2015 la Unión Nacional de Mujeres Guatemaltecas (UNAMG) cumplió 35 años. Esta conmemoración de vida y lucha sucede en un contexto convulso, dada la deslegitimación del sistema político por hechos de corrupción develados por la Comisión Internacional contra la Impunidad, junto al Ministerio Público, a partir del 16 de abril del año en curso.