2013an antolatu zen lehenengo aldiz Foro Soziala eta berehala finkatu zituen jarduteko bere gidalerro nagusiak: hamabi gomendio, adostasunak lortzeko prozesu oso zabal eta transbertsal baten ondorioz erdietsitakoak. Gaur egun, oraindik ere, gure printzipio gidariak dira gomendio horiek, eta argi erakutsi dute oso eraginkorrak direla urteetako liskar biolentoen ondorio latz eta korapilatsuei irtenbidea emateko.
Herriak aldizkariaren zenbaki berri bat aurkezten dizuegu. Ez da beste aldizkari bat, baizik eta Euskal Herriko bakearen eraikuntzaren inguruan osatu dugun monografiko bat. Herri-komunikazioak, komunikabide hegemonikoen agendetan agertzen ez diren istorio, eragile eta protagonistei ahotsa emateko tresnak dira. Are gehiago, komunikabide hegemonikoek satanizatzen dituzten deabruak beste modu batera irudikatzeko aukera ematen dute. Eta horregatik, monografiko hau egin dugu. Batzuentzat zenbait urrats eta barne-eztabaiden emaitzak berandu iritsi diren arren, aldizkari honen bidez bakearen eraikuntzan aldebakarreko erabakiak hartu dituzten eragileei ahotsa eman nahi diegu, eta era berean, balorean jarri estrategiak aldatzeko egin duten lana.
Entre la llegada al puerto de Valencia del barco Aquarius con más de 600 personas rescatadas en el mar y el supuesto uso de cal viva en un salto a la valla de Ceuta, pasó apenas un mes. Tiempo que bastó para que el incipiente debate sobre un posible cambio en la política migratoria quedara aplastado por los mensajes del miedo que predominan en torno a ella. Un enfoque que las élites políticas y económicas han necesitado siempre y al que recurren de nuevo para mantenernos en shock, en un silencio cómplice ante la implementación de controles cada vez más férreos, con vallas, cámaras y sofisticados dispositivos de costes millonarios y consecuencias mortíferas, desarrollados por la industria armamentística.
La orientadora laboral del colegio en el que estudié Bachillerato me dijo en varias ocasiones que estudiar Periodismo no era una buena idea. Puede que pensara que no estaba capacitada para juntar palabras, pero quizá simplemente estaba pensando en mi futuro. Vivir del periodismo es (casi) una utopía. Puedes estar meses trabajando en un tema que, si tienes un poco de suerte, te pagarán una miseria mucho después. El periodismo no se valora, no se reconoce, no se reivindica ni se trata con el respeto que se merece (sic). Este oficio está enfermo, tanto como la sociedad que acoge nuestro trabajo, y los problemas a los que nos enfrentamos aumentan a diario sin que sepamos bien cómo hacerles frente.
Las grandes corporaciones tienen siempre muy presente la tarea de construir un discurso dirigido a la opinión pública. La elaboración y divulgación de un relato que legitime sus actividades es un elemento central para el sostenimiento de un estado de opinión favorable a su papel en el modelo socioeconómico, que las presente como el agente fundamental del “desarrollo”. Y eso viene no solo de la mano de las campañas de publicidad y marketing, sino también a través de una multitud de lobbies y think tanks que ponen todos sus esfuerzos en la difusión de una narrativa que valide socialmente sus objetivos de negocio.
Varios medios de comunicación viven y sobreviven ajenos a la agenda mediática dominante. La sostenibilidad económica es su gran reto.
Periodismo. Esa forma de entender la vida susceptible de ser decorada con múltiples complementos adjetivales (crítico, comprometido, de investigación, alternativo…), que a la postre perfilan una herramienta de contrapoder articulada en torno al valor de la información como derecho de la ciudadanía (y deber de los periodistas). Aunque duela. Porque si es Periodismo, cuanto menos, escuece: “periodismo es publicar lo que alguien no quiere que publiques; todo lo demás son relaciones públicas”, reza una sentencia anónima con frecuencia atribuida al escritor George Orwell.