El presidente Antonio Saca ganó las elecciones de 2004 tras una campaña electoral llena de mentiras y terror, donde se le hizo creer a buena parte de la población que una victoria del FMLN (Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional) implicaría el fin de las remesas familiares, dado el rechazo del gobierno de Estados Unidos a ese partido. Hay que saber que millón y medio de personas reciben remesas en el país. La embajada de EE UU, de manera muy sutil, casi avaló esa idea.
El ascenso del actual gobierno
Durante la campaña, además, muchos grandes empresarios les dijeron a sus trabajadores y trabajadoras que si el FMLN ganaba cerrarían sus negocios. De esa manera se amenazó con ir al desempleo a 400.000 personas que trabajan en los grandes comercios, a 90.000 que laboran en las maquilas y a 80.000 del sistema financiero.
Una parte importante del pueblo, asustada por la derecha y los empresarios, optó por mantener a ARENA al frente del Poder Ejecutivo. Sin embargo, pese a la campaña de la derecha y a la injerencia directa del gobierno estadounidense en el proceso electoral, el FMLN aumentó su votación en 137 por ciento, con respecto a las elecciones presidenciales del año 1999.
Los 812.000 votos obtenidos por el candidato del FMLN, Schafik Hándal, generaron temor en la derecha. Esa votación, en medio de un clima electoral adverso, tensionó a una derecha que ganaba con votos no reales. El conteo final del Tribunal Supremo Electoral (TSE) no expresaba toda la verdad política. El FMLN tenía más apoyo real que ARENA en la población.
Consciente de su debilidad, el presidente Saca buscó legitimidad desde el día siguiente de la votación. Le pidió concertar a un sector del FMLN, insinuó la revisión de salarios y viajó a Centroamérica y México para apoyarse en los mandatarios de esos países.
Pero esas acciones eran insuficientes para crearle una base de apoyo al futuro presidente, que asumiría su mandato en medio de una situación económica precaria, sobre todo con unas finanzas públicas en bancarrota.
El presidente Saca tenía que resolver dos problemas para sostener su futuro gobierno: frenar a la oposición y conseguir dinero para darle alguna migaja a la población. Lo primero lo logró temporalmente, pues el día que tomó posesión, montó mesas de “concertación” con los partidos de oposición. Y para conseguir recursos lanzó una “reforma” impositiva.
El gobierno nombró a una comisionada presidencial para la Gobernabilidad y se formaron mesas para discutir aspectos políticos, la problemática del transporte, el empleo, la salud, la reforma fiscal y otros temas. Pero mientras el gobierno “concertaba”, aplicaba una política favorable al empresariado y violadora del marco legal del país.
El presidente aprobó la elección de un representante del PCN (partido de derecha aliado a ARENA) en el TSE, cargo que le correspondía a quien propusiera la coalición CDU-PDC, que quedó tercera en las elecciones. También aprobó el presupuesto de 2004 con una disposición ilegal que le permitía al Ministerio de Hacienda decidir el uso de los imprevistos de cada Ministerio. Así se aseguraba recursos para la propaganda y para el plan social que estaba fraguando.
Mientras hablaba con la oposición, de forma unilateral el gobierno ratificó el TLC (Tratado de Libre Comercio) con Estados Unidos, aprobó medidas fiscales y le otorgó un salvataje a dos partidos legalmente extintos, el PCN y el PDC, que no lograron el 3 por ciento de votación exigido por la ley para mantener la personería jurídica. También aumentó las tarifas de energía y transporte y modificó la Ley de Pensiones para endurecer los requisitos para la jubilación y favorecer a las administradoras privadas.
Las actuaciones del presidente provocaron el fin de la concertación. La mesa de transporte se estancó, lo mismo que la mesa empresarial, cuyos integrantes rechazaron los nuevos impuestos y la propuesta de aumento salarial, y la mesa de gobernabilidad finalizó tras la salida del FMLN.
La reforma fiscal, aprobada a finales del año 2004, casi se limitó a cargar con impuestos a las personas jubiladas, a los intereses sobre los préstamos de los bancos extranjeros, a las bebidas alcohólicas y a los cigarrillos. Los grandes empresarios no fueron afectados. Y, por lo mismo, el gobierno quedó imposibilitado para resolver su crisis fiscal, que lo obligaba a financiar con préstamos y bonos el 20 por ciento de sus gastos corrientes, en un momento en que la deuda interna y externa llegaba al 40 por ciento del PIB.
Para oxigenarse un poco, Saca lanzó un plan social que consiste en darles 15 dólares al mes a familias pobres, otorgar créditos de 100 dólares para montar microempresas, mejorar la atención en las unidades de salud e introducir computadoras en escuelas públicas, donde los niños y niñas que asisten no tienen garantizada la comida ni el agua.
La situación política y financiera del gobierno era precaria. Pero se sostuvo gracias a la propaganda masiva y a la crisis de la oposición, pues en el FMLN se desató una pugna interna entre dos agrupamientos que se disputaban el control de los órganos de dirección del partido. La lucha del FMLN tuvo un primer desenlace en la Convención Nacional de noviembre de 2004, donde el agrupamiento que dirige el partido mantuvo el control de las estructuras de dirección.
Las elecciones de 2006 y la erosión del gobierno
El año 2005 fue de preparación de un fraude para las elecciones legislativas y municipales del siguiente año. Con los votos de la derecha se reformó el TSE para que sólo tres de sus cinco magistrados nombraran a los representantes de las Juntas Electorales Departamentales y Municipales. De esa manera, se limitaba el papel del representante del FMLN en dicho organismo.
ARENA adelantó su campaña electoral y el gobierno autorizó que miles de hondureños y nicaragüenses llegaran a cortar café y caña en los meses de enero a marzo de 2006. A esos braceros se les dieron documentos legales para que votaran por ARENA.
La campaña electoral de ARENA tuvo como eje central la participación del presidente Saca, quien intentó convencer al pueblo de que votar por los candidatos ARENA era votar por él. Saca llamó al pueblo a darle 43 diputaciones a ARENA (mayoría simple) y a rechazar al FMLN, que, según sus palabras, era un “obstáculo” para su gobierno. El TSE fue cómplice del adelanto de la campaña y de la implicación de Saca en ella.
En marzo de 2006 se realizaron los comicios, cuyos resultados fueron adversos para ARENA, que, aunque aumentó de 29 a 34 la cantidad de diputados, no pudo evitar que el FMLN obtuviera más votos a nivel nacional (para la Asamblea) y aumentara de 31 a 32 diputados, con lo cual impediría el voto calificado (56 de 84).
A lo anterior hay que agregar que Saca, que hizo de candidato y llamó a votar por él, sufrió una derrota política al perder 550.000 votos, con respecto a las elecciones de 2004. En cambio, el FMLN, que sufrió la ruptura de un grupo que abandonó sus filas y creó el Frente Democrático Revolucionario (FDR), mantuvo su votación en cerca de 800.000 votos.
Saca le pidió al pueblo que le ayudara a tener una Asamblea Legislativa menos engorrosa, pero el pueblo aumentó las diputaciones del FMLN, que es el único partido de oposición real del país.
El FMLN volvió a ganar la mayoría de alcaldías del Departamento de San Salvador. Violeta Menjívar, candidata a alcaldesa por San Salvador, ganó por un margen estrecho, pero a diferencia de los anteriores alcaldes del FMLN, venció sin alianzas y a pesar de que el alcalde en funciones del FMLN participó como candidato por otro agrupamiento y le quitó el 6 por ciento del apoyo. En ese contexto, ganar de nuevo la alcaldía de la capital constituyó una importante victoria.
Los grupos autodenominados de centro quedaron fulminados. El partido Cambio Democrático bajó de cinco a dos diputados y el FDR, que hizo alianzas con el CDU y el PDC, no logró diputaciones.
Los resultados electorales no cambiaron el cuadro político, pero permitieron que el FMLN recuperara el voto duro que había perdido en la Asamblea, tras la salida de siete de sus diputados y diputadas.
Intentos de cerrar espacios políticos
Durante el año 2006, la imagen del gobierno se ha erosionado, sobre todo por los nuevos aumentos en las tarifas de energía y transporte y por el crecimiento del desempleo y la criminalidad.
Las tendencias económicas son negativas. El TLC con EE UU ya amplió el déficit comercial y elevó las importaciones agropecuarias. En dos o tres años se sentirán con fuerza sus impactos en la carne, el arroz, las hortalizas y otros cultivos de los que viven miles de familias. Además, la crisis fiscal le impide al gobierno aumentar su escasa inversión social. El próximo año el gasto para pagar la deuda será casi igual a toda la inversión en salud y educación juntas. Y el FMLN no aprobará 350 millones de dólares de préstamos para el plan social.
El deterioro de ARENA es notorio. Y como sigue fracasando el proyecto de “centro”, integrado por antiguos izquierdistas, grupos empresariales intentan oxigenar al PDC y al PCN, para fortalecer el frente de derecha y unificarlo en la primera vuelta electoral de 2009.
A su vez, ARENA y el gobierno estimulan otra ruptura en el FMLN, mediante el apoyo velado a un sector derechista vinculado al FDR. También desarrollan una política de confrontación con las principales alcaldías gobernadas por el FMLN, para tratar de desgastarlas.
El FMLN, a su vez, trata de romper el bloque de derecha, promoviendo alianzas con sus bases empresariales medianas y pequeñas (ganaderos, arroceros y otros), afectadas por la política gubernamental y por el TLC.
El gobierno, temeroso de un posible repunte del movimiento social, trazó un plan de contención con tres ejes:
-Atemorizar a la población para que no proteste. En los últimos meses se han dado asesinatos de militantes del FMLN y de miembros de organizaciones sociales, hechos al estilo de los escuadrones de la muerte. El gobierno dice que son crímenes comunes.
-Desprestigiar las acciones de protesta. Eso es lo que explica los hechos del 5 de julio pasado, cuando la policía provocó un enfrentamiento con estudiantes que protestaban por el encarecimiento de los servicios. En medio de la confrontación, dos policías fueron asesinados, hecho que el gobierno atribuyó a los estudiantes, sin haberlo comprobado. La idea es que la población rechace la protesta social.
-El gobierno aprobó una Ley Antiterrorista para controlar al movimiento social. La ley tipifica como delito toda acción que afecte los servicios públicos o el tráfico normal de las principales vías de acceso en todo el territorio nacional. En esa lógica, una marcha de protesta sería considerada una acción terrorista.
La intención es muy clara. Se trata de impedir las protestas sociales que se avecinan. Y en ese plan juegan su papel los medios de comunicación, la intelectualidad de derecha y de “centro” con acceso a la prensa, los gremios de la gran empresa, los partidos de derecha, sectores de las iglesias y el embajador de Estados Unidos.
Sin embargo, la realidad política y social del país no encaja en los planes de la derecha. La gente de las comunidades continuará con las tomas de calles en reclamo de agua, las campesinas y campesinos harán lo mismo, para demandar crédito y políticas de apoyo al agro. También seguirán las protestas estudiantiles. El cierre de espacios políticos no es viable en un país con un pasado reciente de guerra y donde la izquierda es mayoría real.
En los próximos años la situación política se tensionará. El declive de la derecha asusta al gobierno de Estados Unidos, que no quiere que el FMLN gobierne. Sin embargo, hay posibilidades de un triunfo del FMLN, siempre que éste enfrente correctamente y a tiempo sus problemas internos y logre una amplia alianza que quiebre el bloque de derecha, cuyas contradicciones tenderán a agudizarse en la medida en que ARENA siga descendiendo.
César Augusto Sención Villalona es investigador del Equipo Maíz, una asociación salvadoreña de educación popular. Este artículo ha sido publicado en el nº 24 de la revista Pueblos, diciembre de 2006.

