MST: la necesidad de agilizar la reforma agraria

Para el Movimiento de Trabajadores rurales sin Tierra de Brasil (MST), la reforma agraria avanza muy lentamente. Esperan que se acelere y se siguen movilizando para lograrlo. Sólo 64.000 familias han sido asentadas en los dos primeros años de gobierno de Lula, pese a su compromiso inicial de dar respuesta a 400.000 familias en los cuatro años de su período. De ellas, casi 130.000 viven en campamentos al borde de rutas y caminos, en condiciones límites de supervivencia.

Con 172 millones de habitantes y 8,5 millones de kilómetros cuadrados de superficie, Brasil, 17 veces más grande que España, se proyecta hoy como el gran gigante latinoamericano. Y apunta a convertirse en una potencia económica emergente en el plano mundial. Sin embargo, casi 50 millones de personas viven con menos de un dólar al día y 27 millones de trabajadores (el 40 por ciento de la población activa) están desempleados o engrosan la economía informal. Adicionalmente, continúa siendo una de las naciones más injustas en cuanto a la distribución de la tierra, con el 1 por ciento de la población como propietaria del 55 por ciento de la superficie cultivable.

Reforma agraria, “una lucha
de todos”

Radiografía “preocupante”, según Beat “Tuto” Wehrle, teólogo suizo que vive en Brasil desde hace más de 20 años. Actualmente dirige el CEDECA, organismo de apoyo a adolescentes marginales en la periferia de San Pablo. Es corresponsable de la coordinación brasilera de voluntarios de E-CHANGER (Intercambiar), Ong suiza de cooperación solidaria, activamente implantada en Brasil y una de cuyas contrapartes principales es el Movimiento de Trabajadores rurales sin Tierra (MST).

Si de analizar la situación en el campo brasilero se trata, es necesario destacar algunos elementos esenciales, señala, “tales como la enorme concentración de la tierra en el país -y la injusta distribución de la misma- y la resistencia constante de importantes sectores del poder económico para que se implemente una correcta política distributiva, es decir, para que se agilice la tan esperada reforma agraria”.

Paralelamente, evalúa, en entrevista exclusiva con Pueblos, que “es importante comprender como ha ido evolucionando históricamente el MST, que ha pasado de su primera consigna “Reforma Agraria, la lucha es nuestra” a defender la idea de “Reforma Agraria, la lucha de todos”.
En la actualidad se define “Por un Brasil sin latifundio”. Se trata de un proceso paulatino de cambio de sensibilidad que precisa con más claridad “la necesidad de que las transformaciones agrarias en Brasil vayan de la mano de los cambios sociales profundos también en las ciudades”, insiste Wehrle. Según explica no hay que olvidar que sólo una parte pequeña de la población activa trabaja en el campo y está organizada en el MST, por lo que es fundamental “la alianza de todos los actores sociales para lograr un Brasil más justo”.

Construir un nuevo país

“Si algo marca a manera de impronta nuestro enorme país es la extrema desigualdad” enfatiza por su parte Zaira Sabary Azar, dirigente nacional del MST que realizó en septiembre una visita de solidaridad en algunos países europeos. “Por eso, nuestra lucha es por la tierra, cuya concentración es el mal primero y mayor de Brasil. Pero también por la transformación de la sociedad. Y para ello necesitamos que los trabajadores sean, en su conjunto, sujetos sociales”, concluye.

Y en ese sentido, entonces, el sistemático trabajo organizativo y de educación que implementa el MST, que es hoy uno de los movimientos sociales más importantes de todo el continente latinoamericano. “Hacemos trabajo sindical, pero no somos un sindicato. No somos un movimiento verticalista. Promovemos la participación activa del conjunto. Todos se organizan horizontalmente. La participación de las mujeres es esencial. Cualquiera de nosotras y nosotros podemos hacer múltiples tareas y ocupar muy diversas funciones”, indica Sabary. Ella misma explica que “hoy puedo estar aquí con ustedes en una conferencia en Europa y mañana puedo ser cocinera en una ocupación de tierras o en una marcha, y pasado puedo estar negociando en nombre del Movimiento con el presidente de la República o con el gobernador de un Estado”.

Lo esencial para el MST es “la formación, el estudio, la capacitación de cada uno de sus miembros. Sólo ese ejercicio puede asegurar la identidad nuestra en tanto trabajadores y campesinos, punto de partida para constituirnos en verdaderos sujetos sociales”, señala la dirigente nacional quien también reivindica “la autonomía del MST de cualquier partido u organización política”.

Consolidar esa identidad, implica “un proceso individual y colectivo. En el cual, la “mística” ocupa un lugar privilegiado en lo cotidiano”, explica Isabelle Plomb, exvoluntaria de E-CHANGER que vivió durante tres años en un asentamiento del MST en el Estado de San Pablo. Según Plomb, “la mística implica una serie de actividades diarias, desde el canto, hasta las consignas, pasando por la discusión colectiva de los valores de la lucha, tanto entre los adultos, como entre los jóvenes y los niños”. La mística significa también símbolos y valores, como la misma bandera del movimiento, omnipresente en cada reunión, encuentro, ocupación, “con la pareja, expresando una lucha conjunta; el machete, instrumento esencial de trabajo y defensa; el mapa de Brasil, expresión de objetivos de cambio nacional. En cuanto a los colores, predominan el blanco de la paz, el verde de la naturaleza y el rojo de la sangre derramada en la lucha por la justicia en el campo”, aclara Plomb.

El MST y los desafíos en una etapa difícil

¿Cómo se sitúa el MST en esta etapa tan compleja de la vida de Brasil y cuáles son las perspectivas?, preguntamos a la dirigente nacional del MST, haciendo referencia a la crisis que atraviesa al Partido de los Trabajadores y el aumento de la desconfianza popular hacia muchos de sus dirigentes. La respuesta de Zaira Sabary aunque firme, incluye diversos matices: “EL MST apoya a Lula. Somos amigos de Lula, aunque sabíamos, desde la elección, que existirían muchísimas dificultades”. Recuerda que desde el inicio mismo “situamos esta etapa en un contexto histórico y político determinado. No teníamos la ilusión de que Lula lograra promover todas las reformas que se proponía. Sabíamos que las alianzas que implementó para llegar al Gobierno no iban a permitírselo”.

Adicionalmente, Sabary insiste en que “creemos que Lula se descuidó un poco. Durante este período el Partido de los Trabajadores no movilizó las masas en las calles para demostrar el sostén al Gobierno en la implementación de las reformas. Tampoco se intensificó el proceso de formación política. Aun cuando era evidente que si no se recurría al apoyo popular activo no podría avanzar”.

Los tiempos políticos se aceleraron y la crisis interna del PT en los últimos meses “fue realmente una sorpresa para nosotros”. Y eso explica que ahora, para Zaira Sabary, el PT “esté en las calles exigiendo una depuración de la conducción y el castigo a los responsables de este desastre”.

A pesar de todo esto que golpea, aunque no paraliza, a los movimientos sociales brasileros, la dirigente del MST va más a fondo y trata de explicar la lógica profunda de la situación actual: “Es evidente que detrás de todo hay una campaña de la extrema derecha brasilera, con el apoyo de los Estados Unidos; existe un juego político que busca desestructurar la posibilidad de organización popular”. Si se observa el cuadro latinoamericano, apunta Sabary, “vemos la existencia de Cuba, de la Venezuela de Chávez, de Lula, que es amigo público de Fidel y del dirigente venezolano. Esto preocupa a Washington. Y en la ofensiva contra el PT brasilero se proyecta el objetivo más estratégico de aniquilar el proceso -en formación- de movilización que se vive en América Latina”.

¿Cuál es el principal desafío del MST en la escena política brasilera? Para Zaira Sabary, “luchar, luchar y luchar”. Y es que nada va a llegar como regalo. Los grandes propietarios de la tierra y muchas empresas gigantes (entre ellas numerosas multinacionales) no quieren distribuir la tierra, no aceptan la reforma agraria. Y al mismo tiempo es importante, según explica, “defender nuestra autonomía como movimiento con relación al Gobierno, al Estado y a los partidos. No dependemos de nadie, sino de nuestro propio proyecto y programa de acción”.

En este proceso a media marcha, son pilares esenciales la recuperación cultural, el fortalecimiento de la identidad como campesinos y trabajadores, la lucha por la reforma agraria y la alianza entre el campo y la ciudad. Una pausa, la reflexión activa y la vuelta a la tierra como punto de referencia concreto y base de apoyo de toda la construcción conceptual. La dirigente nacional del MST precisa que a pesar de la naturaleza propia del actual Gobierno, la situación en el campo no es fácil y sí por momentos explosiva y amenazante: “La violencia contra los sin tierra sigue existiendo, impulsada por parte de grupos militares que responden a los latifundistas y de algunos gobernadores de derecha en varios Estados”.

Y es justamente el tema de la violencia una de las grandes líneas divisorias “entre el gobierno anterior de Fernando Henrique Cardoso y el actual de Lula. Cardoso tenía como objetivo político acabar con el MST, en tanto nos consideraba como la mayor expresión de resistencia a su política neoliberal. Lula no puede hacer eso porque de hacerlo negaría su propia esencia e identidad”, enfatiza.


Mirando hacia el futuro

En Brasil no hay hoy soluciones mágicas ni componendas políticas milagrosas, explican los principales dirigentes del MST, anticipando salidas de futuro.

En declaraciones de prensa a un diario mexicano, Joao Pedro Stedile, miembro de la conducción nacional y uno de los dirigentes más conocidos del movimiento, señala que “hay una crisis política y la población no se ve representada por los políticos y partidos: es una crisis ideológica. No hay debate de ideas, de proyectos, de propuestas para la sociedad. El neoliberalismo consiguió reducir y transformar la política en un mero mercado de votos, controlados por expertos en mercadotecnia alquilados, que cobran fortunas por engañar al pueblo”.
Frente a este cuadro, Stedile insiste en que “el MST y Vía Campesina, y otros movimientos sociales evaluamos que la salida a la crisis no está sólo en la penalización necesaria de quien practicó la corrupción”. No basta pedir a los partidos que hagan sus autocríticas. La salida, reitera, “estará en la aplicación de una serie de medidas que abarquen aspectos económicos, políticos y sociales”.

Y la reflexión del MST es contundente: “En el campo económico es preciso cambiar esa política neoliberal que sólo beneficia a bancos y grandes corporaciones… es preciso subordinar la política económica a los intereses del pueblo y de la sociedad… que el Estado oriente la economía para resolver prioritariamente el problema del desempleo y de los ingresos de todos los brasileros. Aumentar el gasto público en educación, vivienda, saneamiento básico, salud, reforma agraria y los incentivos a una política de promoción de actividades culturales”. En cuanto a la reforma agraria, Stedile considera que “el Gobierno está en deuda con nosotros y la sociedad” y resalta que “el Plan de Reforma Agraria marcha a paso de tortuga”.

Como medida estratégica, el dirigente del MST adelanta que “es necesario que realicemos una amplia convocatoria nacional para debatir el proyecto para el país”, tal como fue propuesto durante la semana de debate social de la Conferencia Nacional de Obispos de Brasil. La conclusión no se deja esperar en los ojos del MST: “El país precisa un rumbo, el de un proyecto que recupere la soberanía popular y nacional… Y esto se construye debatiendo, aglutinando fuerzas”. Con la convicción que cualquier otra “salida milagrosa” (una constituyente, con reelección o no, candidatos suprapartidarios o de izquierda) “no conducirá a ninguna solución sino debatimos un proyecto…


*Sergio Ferrari es periodista. De origen
argentino, reside en Suiza, trabaja para diversos medios europeos y latinoamericanos, y colabora con la Ong E-CHANGER. Este artículo fue publicado originalmente en la Revista PUEBLOS de Diciembre de 2005.

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