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Israel verá como mejoran sus facilidades comerciales en Europa independientemente de sus reiteradas violaciones de los DDHH

La Unión Europea premia a Israel

Alberto Arce

Martes 24 de junio de 2008, por Revista Pueblos

El pasado lunes 16 de junio, el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores de la Unión Europea debatió y aprobó lo que se conoce como “upgrading” (mejora o avance) en las relaciones entre la Unión Europea e Israel, dando carta blanca a los participantes en la 8º reunión del Consejo de Asociación entre la Unión Europea e Israel para revisar, con vistas a su mejora, las condiciones en que los productos y servicios israelíes acceden a nuestros mercados. La UE no sólo es hoy el primer socio comercial de Israel, después de firmar en 1995 un Acuerdo de Asociación Económica Preferencial que entró en vigor en el año 2000 sino que además da un visto bueno político a las políticas de ocupación desarrolladas contra el pueblo palestino.

Europa recibe el 33% de las exportaciones israelíes, mientras el Estado hebreo recibe de Europa el 40% de sus importaciones. Paralelamente, el acuerdo que debería garantizar el mismo acceso a los productos palestinos a los mercados europeos se encuentra en estado de “interinidad” debido al bloqueo que Israel ejerce sobre las fronteras y movilidad de personas y productos palestinos. Junto a la economía, como hechos consumados, Europa tiende a Israel un puente de oro con el que presentarse, una vez, más como un miembro respetable de la comunidad internacional. Se trata, en definitiva, de un paso más en la normalización del lugar de Israel en la políticas de vecindad mediterránea de la UE.

La revisión al alza de las facilidades israelíes para exportar a Europa, especialmente en cuestiones tecnológicas –en las que se incluyen las políticas de I+D del ámbito de lo militar- y agrícolas -el ejemplo último son los productos de las colonias ilegales que pueden encontrarse en nuestro supermercados- no surgen de la nada o a partir de una iniciativa europea. Israel las ha solicitado en el marco de una ofensiva internacional del Estado sionista para aumentar su estatus actual en diversos ámbitos de participación internacional en la que cuenta con Alemania, Holanda y los países de la ampliación al Este como aliados principales. Se trata de un movimiento que comienza a dar sus frutos gracias a la respuesta positiva de la Unión Europea pero que no termina aquí. Según puede leerse en el comunicado hecho público tras el encuentro de Tzipi Livni con los Ministros de Asuntos Exteriores, “como economía de mercado dinámica, con una administración pública desarrollada y un Estado de derecho, Israel posee las estructuras institucionales necesarias que le permiten trabajar más cercana e intensamente con la Unión Europea”.

Todo un reconocimiento europeo que obvia las continuas condenas en el marco de las Naciones Unidas o la Corte Internacional de Justicia respecto a la ocupación militar de Palestina y la construcción del Muro al mismo que tiempo que evidencia una flagrante contradicción respecto a las reiteradas solicitudes europeas sobre el fin del asedio a Gaza, la apuesta por la vía de unas negociaciones en el marco del Cuarteto que se encuentran, cuando menos, congeladas, o un proceso de paz impulsado en Anápolis que, ocho meses después de su comienzo no muestra, como se prometió, pasos reales en la consecución de un estado palestino viable antes de finales de año.

Este año 2008 en el que los israelíes celebran por todo lo alto el 60 aniversario de su independencia mientras los palestinos conmemoran y recuerdan el inicio de su “nakba” (catástrofe continuada en el tiempo de la que se deriva la existencia de más de 4 millones de refugiados) o la desesperada situación del millón y medio de palestinos encerrados desde hace un año en Gaza, Israel ha solicitado también su ingreso en la OTAN y en la OCDE, procesos que se encuentran abiertos y para los que todo indica, en vista de las tendencias marcadas hasta el momento, que recibirán respuestas positivas si bien, necesariamente más cautas y espaciadas en el tiempo debido a las serias y peligrosas implicaciones militares que se derivan, especialmente en el caso de la OTAN. En esta dirección Europa está jugando, una vez más, el papel que los Estados Unidos e Israel le solicitan en la creciente campaña de amenazas a Irán que podría terminar, sin necesidad de esperar demasiado tiempo, en una agresión liderada por Israel, que está buscando, en todos los ámbitos posibles, la legitimación de su estrategia ofensiva sin que nadie hasta el momento muestra la intención de echarle freno.

Para comprender el significado real de esta mejora de las relaciones entre la UE e Israel –un apoyo explícito a sus comportamientos en Oriente Medio, más allá de lo cuantitativo para su comercio exterior- tenemos que ponerla en relación con los movimientos paralelos que trataron de limitar esta posibilidad. No sólo desde Palestina, a través de su Primer Ministro y su representación en Bruselas sino incluso a través del grupo “ad hoc” para Oriente Medio creado este año en el Parlamento Europeo, se recomendaba no aceptar la mejora propuesta por Israel y se planteaba un objetivo nada radical y coherente con los principios comunitarios: vincular las ventajas de las que los israelíes pueden beneficiarse en Europa a los avances en el proceso de paz con los palestinos. “Vincular” y no sólo “desear”. De lo declarativo a lo proactivo. Un objetivo no logrado. Según Luisa Morgantini, vicepresidenta del Parlamento Europeo y miembro de la delegación del mismo que viajó a Palestina entre el 30 de mayo y el 2 de junio “No se trata de castigar a Israel sino de ser coherentes con nuestras propias reglas, comenzando por el respeto a los derechos humanos, fundamental en todos los acuerdos de asociación de la Unión Europea con terceros países. Unos derechos humanos que continúan siendo violados sistemáticamente por las políticas israelíes hacia la población de los territorios palestinos ocupados”.

En esta línea, el 27 de mayo, Salam Fayad, Primer Ministro de la Autoridad Nacional Palestina escribió una carta a los miembros del Consejo de la UE en la que mostraba su sorpresa “Hasta donde comprendíamos, uno de los principios de la UE era extender su cooperación económica y política generando incentivos para que terceros estados respeten los valores de la UE, especialmente los Derechos Humanos, la democracia y el estado de derecho. Tememos que en el caso de Israel se desvincula el incentivo (potenciar la integración económica) del objetivo deseado (el respeto por los derechos humanos). Según la delegada general de Palestina ante la Unión Europea, Leyla Sahid “la versión oficial que recibimos los palestinos es que sólo teniendo una relación especial con Israel, la UE podrá jugar un papel en el proceso de paz”. En vez de ligarse las concesiones a Israel a su cumplimiento de los acuerdos y estándares internacionales de los derechos humanos, se acepta su política de hechos consumados y se continua sembrando una política de amistad con vistas a que en el futuro permita dar sus frutos. El mundo al revés.

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