Entonces definiendo o estableciendo lo que para nosotros no es la historia y los problemas a los que no debería limitar su estudio, y las técnicas en las que no debería estar confinada, etcétera, quizá sea posible no sólo identificar con más precisión este tipo de historia tradicional y aburrida que todavía hoy padecen los estudiantes a lo largo de toda su formación, sino también ayudar a desbrozar el camino para superar este tipo de historia, para ser capaces de proponer y practicar otra historia, completamente diferente y nueva (...) para restituirle su dimensión profunda como historia crítica, vinculada a los movimientos sociales actuales y a las urgencias y demandas principales del presente, a la vez que dispuesta a contribuir y a colaborar, en la medida de lo posible, en la construcción de un futuro diferente, donde se eliminen la explotación económica, el despotismo político, la desigualdad y las discriminaciones sociales, con el fin de que el porvenir no sea visto, como sucede hoy, con aprehensión y temor sino, por el contrario, con verdadero optimismo y profunda esperanza
Carlos Antonio Aguirre Rojas
Antimanual del Mal Historiador. O ¿Cómo hacer hoy una buena historia crítica?
Ediciones desde abajo, Colombia, 2002
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