Datos, tratamiento en prensa y sentencias de los feminicidios en Euskadi y Navarra entre 2010 y 2015

Las violencias machistas son múltiples y nos afectan a todas las mujeres a lo largo de nuestras vidas. El feminicidio es la forma más extrema del continuum de las violencias machistas y es seguramente su expresión más visible, pero a veces el foco que ponen los medios de comunicación o las instituciones en esta cuestión en concreto hace que perdamos una visión más global y compleja de la violencia contra las mujeres. Aunque no nos gustaría contribuir desde Mugarik Gabe a esa pérdida de perspectiva, creemos que es necesario detenernos en los feminicidios, precisamente porque a pesar de su carácter extremo no se están tomando las medidas adecuadas para su prevención. La sociedad y las instituciones parecen aceptarlos, como si se tratara de un desastre natural ante el cual poco se puede hacer.

Aleida Guevara: “Tienen que tener fuerza como pueblo para impedir que sus gobiernos sigan sosteniendo económicamente a los terroristas y a quienes provocan guerras”(1).

Aleida Guevara March lleva el apellido de uno de los iconos del siglo XX con la naturalidad con la que tantos jóvenes (y no tan jóvenes) del mundo visten camisetas con el rostro del Che, su padre. De niña le dijeron que ella y sus hermanos iban a recibir muchas cosas que no se habrían ganado directamente y que era mejor dejarlas pasar. Militante del Partido Comunista Cubano, colaboradora del Centro de Estudios Che Guevara y del Instituto de Amistad con los Pueblos, esta médica pediatra ha trabajado en Cuba y también en Angola, Ecuador y Nicaragua. Hablamos con ella en Bilbao durante el XIV Encuentro de Solidaridad con Cuba

Brasil abre la puerta a las personas migrantes

Las noticias de Brasil no son buenas en general: el gobierno federal, con amplio apoyo del legislativo, impulsa una agenda de retrocesos sociales, medioambientales, laborales y de derechos humanos que ponen en jaque las conquistas de la redemocratización. Están gravemente amenazados, por poner dos ejemplos, los procesos de demarcación de tierras indígenas y los procedimientos de licenciamiento ambiental para la construcción de grandes obras de infraestructura.

¿Por qué nos mueve la esperanza?

Colombia es un país marcado en su historia republicana por múltiples violencias. Si revisamos aleatoriamente un episodio del pasado, encontramos que, en alguna parte de la geografía nacional, en algún momento, hubo una situación de guerra, conflicto, resistencia, dominación y lucha. Alguien decía que para entender la macondiana realidad de Colombia es necesario pensar este país como un paciente que lleva mucho tiempo inmerso en un complejo tratamiento médico intentando ser curado, pero éste ha aprendido a mantenerse en un estado en el que ni se cura, ni se muere. Es decir, en Colombia las cosas ni mejoran, ni terminan de empeorar.

El papel de los medios de comunicación frente al discurso del extremismo y el odio en Estados Unidos y Canadá

Tanto durante la campaña electoral como ya en el ejercicio del poder, Donal Trump ataca de manera habitual a los grandes medios, esos “enemigos del pueblo” a quienes acusa de difamación hacia su persona. Su acceso al poder lo debe a las redes sociales y a los trolls de extrema derecha, que le han permitido presentarse como candidato antisistema. En Canadá, las ideas racistas y populistas encuentran eco en las radios privadas de algunas grandes ciudades que pisotean las reglas del periodismo. Ante esta ola de odio, ¿qué pueden hacer los medios libres en América del Norte?

Eterno resplandor de una izquierda sin memoria: el efecto Trump o cómo la New Left se convirtió al neoliberalismo

El fascismo es un recurrente espectro en el imaginario progresista. Su uso y abuso daría para una enciclopedia del pánico moral, pero lo fascinante del asunto es que, una y otra vez, el pueblo de izquierdas parece angustiarse lo suficiente para votar por el mal menor (o un representante de las élites neoliberales) con el fin de evitar la llegada al poder de algún torrencial demagogo que destruiría las pequeñas cosas que el Estado mínimo de nuestros días ofrece a las personas desvalidas: protección, por ejemplo, a los refugiados de Oriente Miedo que escaparon, justamente, de las guerras provocadas por los promotores del imperialismo humanitario1.