Palestina

La infancia palestina: 64 años de Nakba

La autoproclamación del Estado de Israel en 1948 supuso la instauración sistemática del proyecto sionista de limpieza étnica y el desplazamiento masivo de la población palestina autóctona. Desde entonces, varias generaciones de refugiados y refugiadas han nacido y se han criado en el exilio, estimándose que, a día de hoy, hay alrededor de 11,2 millones[1], incluyendo alrededor de 6 millones de refugiados desplazados en 1948 y sus descendientes.

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Reconocimiento del Estado palestino, una responsabilidad de la ONU

Palestina, como todo Oriente Próximo es, en su plano político actual, un producto de la Primera Guerra Mundial, es decir, el reparto del último imperio universal oriental, la Turquía Otomana, por las potencias occidentales. La Organización de las Naciones Unidas es el actor internacional de máxima responsabilidad en la cuestión de Palestina. Tras la Segunda Guerra Mundial, cuando la ONU fue fundada (en 1945) Palestina era un territorio administrado por el Reino Unido por un mandato encomendado por la Sociedad de las Naciones en 1922. La situación actual de Palestina, en gran medida, es responsabilidad fundamental de la ONU, ya que su resolución 181 de 1947 permitió el injusto y asimétrico plan de partición de Palestina y la creación del Estado de Israel.

El periodismo necesita corazón

En los últimos tiempos el debate sobre el periodismo se limita a discutir sobre el formato y la presentación. “Sustituyen el problema del contenido por la cuestión de la forma, colocan la técnica en lugar de la filosofía. Sólo hablan de cómo redactar, cómo almacenar, cómo transmitir algo. Pero qué redactar, qué almacenar y qué transmitir, de eso ni una palabra. El punto débil de estas manifestaciones radica en que a través de ellas, en lugar de discusiones sobre el contenido, el espíritu y el sentido de las cosas, no nos enteramos más que de los nuevos y deslumbrantes avances técnicos conseguidos en el terreno de la comunicación”.[1] Así lo percibía Ryzard Kapuściński hace casi diez años y ahora esa sensación es mucho más evidente.

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Palestina: Imagen y realidad

Pocos conflictos han generado tantas noticias y durante tan continuado espacio de tiempo como el palestino-israelí. Los términos campo de refugiados, Estado judío, OLP, Intifada, asentamiento, territorio ocupado, proceso de paz, forman parte del “paisaje informativo” en el que la mayoría de nosotros hemos crecido. De modo que no es preciso ser una persona especialmente leída, viajada o simplemente interesada en el tema, para tener una opinión de lo que ocurre allí, en ese rincón del mundo, al otro lado del Mediterráneo. En la mayoría de los casos esa opinión, basta hacer la prueba y preguntar, se traduce en un “eso no hay quien lo entienda”, “eso no tiene arreglo” o, siguiendo el modelo de comentario con pretensiones históricas, “eso lleva así desde tiempo inmemorial y… no hay quien lo arregle, no hay quien lo entienda”.

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Hasbará: Estrategias de comunicación de Israel

Hasbará es el nombre hebreo con el que se nombra a las estrategias de comunicación, propaganda y public relations dirigidas a difundir, especialmente en la comunidad internacional, las tesis del gobierno israelí y otras entidades judías. Aunque es un concepto relativamente nuevo, usado desde los años 70, sus contenidos vienen siendo empleados por el sionismo desde principios del siglo XX.

Pueblos 53 – Tercer trimestre de 2012

¿Podemos hablar de desarrollo sin tener en cuenta aspectos como la distribución justa de bienes e impactos ambientales entre la población humana? ¿Y si incluimos, por necesidad y ética, a todos los demás seres vivos? El movimiento de justicia ambiental se está convirtiendo en un eje central de las discusiones, políticas y acciones que persiguen evitar cargas desproporcionadas de contaminación o desposesión de elementos naturales necesarios para la vida sobre poblaciones étnicamente discriminadas o pobres. El número 53 de Pueblos - Revista de Información y Debate dedica su dossier central a este tema: un empujón más para seguir caminando.