Archivo de la etiqueta: cuidados

Este #8marzo2018 vamos a la huelga feminista: huelga de cuidados, de consumo, laboral y educativa

El 8 de marzo de 1908 murieron calcinadas 146 trabajadoras de una fábrica textil de Nueva York que protestaban para mejorar sus condiciones laborales. Más de un siglo después, el 8 de marzo de 2017, murieron calcinadas 41 niñas y adolescentes que se encontraban bajo la custodia del gobierno de Guatemala y que en represalia a su protesta para exigir mejores condiciones y denunciar abusos sexuales habían sido encerradas por los responsables del “hogar”. Son dos tristes efemérides que nos recuerdan que el 8 de marzo es un día más pero que, a la vez, es clave para denunciar la alianza criminal entre capitalismo y heteropatriarcado. Por ello, este 8 de marzo de 2018 nos sumamos en Paz con Dignidad a la huelga feminista: huelga de cuidados, de consumo, laboral y educativa.

Pueblos 76 – Primer cuatrimestre de 2018. Tratados comerciales, ofensiva contra nuestras vidas

Acuerdo económico integral y de comercio entre la Unión Europea y Canadá (CETA, por sus siglas en inglés); Acuerdo de comercio de servicios (TISA); Acuerdo trasatlántico de comercio e inversión (TTIP); Acuerdo transpacífico (TPP); Acuerdo de libre comercio Japón-Unión Europea (JEFTA). Estos son solo algunos de los principales tratados de comercio e inversión actualmente en negociación o recientemente aprobados, la punta del iceberg de un fenómeno político de enorme trascendencia.

Ana Fernández e Irati Mogollón, investigadoras: “La principal motivación de las personas mayores que se involucran en proyectos de ‘cohousing’ está relacionada con que viven la crisis de cuidados en primera persona”

“Arquitecturas del cuidado” es el resultado de la investigación acerca de las viviendas colaborativas llevada a cabo por Ana Fernández Cubero e Irati Mogollón García. Como ellas mismas la definen, “un recorrido de dos andenes”, en el que abordan, por un lado, el contexto vasco, el envejecimiento, el modelo de atención a la vejez y las personas interesadas en las viviendas colaborativas para personas mayores que se están generando en este territorio; y, por otro, diversas experiencias europeas de ‘cohousing’ (de personas mayores, sólo de mujeres, intergeneracionales o mixtos) en países como Dinamarca, Suecia, Alemania o Francia.

La economía social y solidaria en América Latina: brevísimo acercamiento a sus tendencias y desafíos

El campo de la ESS en América Latina ha atravesado un singular período de ampliación en lo que va del siglo, especialmente en la última década. Tal ampliación responde a una confluencia de procesos y factores, que abarcan tanto las dinámicas interna s de las experiencias o actores, como sus interrelaciones con el sistema económico, con las propuestas de transformación que caracterizaron este tiempo, con el Estado y las políticas públicas y con los avances conceptuales (a su vez en sinergia con esas realidades).

“[…] El desafío de construir, conjuntamente con gobiernos de cambio o haciendo incidencia con instancias aliadas, la nueva política económica y la política pública capaces, no sólo de fortalecer el sector o las experiencias de economía social y solidaria, sino de adoptar esa lógica para el propio funcionamiento del sector público -hoy tan conta minado por la cultura e intereses empresariales capitalistas-, y asegurar una transición de modelo, la transformación hacia un sistema diferente […]”. Intervención de Magdalena León en el acto inaugural de FIESS[1], Montreal, octubre 2011

Transformar los territorios desde la Economía Solidaria

La Economía Social y Solidaria aporta un rico y diverso abanico de emprendimientos socioeconómicos que funcionan con una lógica diferente a la lógica competitiva de los mercados capitalistas, rescatando modos de funcionamiento basados en la reciprocidad, el altruismo, la solidaridad y la cooperación y poniendo a las personas, y la sostenibilidad de la vida, por encima de la obtención de beneficios.

La economía será solidaria si es feminista

Más que hablar de economía, la propuesta tiene que ver con la v ida que queremos vivir. Necesitamos pensar modos de organización social que trasciendan los marcos interpretativos que le dan sentido en la actualidad, sobre todo los que constituyen y perpetúan sistemas de desigualdad. Desde los distintos feminismos existe una clara apuesta por un cambio en este sentido. Lo difícil en estas reflexiones es salir de las f ormas de entender las relaciones que establecemos entre nosotras[1,] el trabajo, la organización del tiempo, las maneras de hacer , cuando creemos que en nuestros colectivos “ya lo hemos superado todo”.