Decimos ‘hasta siempre’ haciendo comunicación crítica

El número más antiguo que conservamos de Pueblos es de mayo de 1998, aunque la revista comenzó su andadura tres años antes. Sumergirse en una hemeroteca con las fechas bien presentes es siempre exponerse a un revoltijo de emociones, entre imágenes, datos, declaraciones, líneas estéticas que vienen y van, augurios errados vergonzantes y profecías cumplidas que nos llevan a repetir en cadena “ya lo decía yo”. Echando un vistazo a este primer número del archivo, que tiene algo más de veinte años, sentimos un escalofrío desde la primera línea: “Contra la militarización de las conciencias”, “Carrera de armamentos…”, “Los inmigrantes como víctimas de la globalización”, “El Frente Sandinista ante su Congreso”, “Irak: crisis permanente”, “Aportaciones a una reflexión sobre los movimientos sociales”.

Nos despedimos como proyecto de comunicación crítica en un momento en que los titulares de hace dos décadas suenan actuales. “La agenda de las multinacionales”, “Paz con justicia social. Solución al conflicto colombiano”, “¿Negocio de armas en el Estado español?” ¡Podríamos haberlos publicado en 2018!

Algunos de los asuntos abordados se han ido enmarañando estos años, otros se han desarrollado siguiendo simplemente la línea del tiempo. El feminismo ha emergido con la fuerza que merece, las tecnologías de la información y la comunicación han ido creciendo hasta convertirse en omnipresentes y el cambio climático ha dejado de ser, parece que definitivamente y para nuestra desgracia (¡ojalá nos hubiésemos equivocado!), un asunto de ecologistas chiflados o alarmistas antisistema. Pero… ¡hay tantos conflictos que siguen encallados, tantos procesos que no han avanzado lo que debieran, tantos análisis y argumentos repetidos!

Estos 23 años, 16 desde que la asociación Paz con Dignidad comenzó a ser la entidad editora, hemos sido un proyecto de comunicación alternativa sobre las diferentes realidades sociales, políticas, económicas y culturales del mundo. Más allá del papel, de la web o de las redes sociales, hemos querido ser una apuesta por la solidaridad, un espacio de encuentro entre organizaciones de distintos lugares que trabajan en procesos de transformación social. “Las redes de solidaridad”, como afirman desde CEAR-Euskadi en el artículo que nos dedican en este número de despedida, “son fundamentales para resistir y para construir otro mundo”.

No siempre ha sido sencillo. “Situarnos con un pie en la investigación académica y otro en el activismo”, explica en su artículo para este número Marien González, de Ecología Política, “provoca dolores de cabeza”. En nuestro caso sumamos la cooperación internacional, un ámbito que nos ha salvado presupuestariamente hablando pero que también ha añadido complejidad al proyecto: ¿Qué cooperación?, ¿cuál es el papel de los movimientos sociales?, ¿dónde termina el asistencialismo y empieza la solidaridad internacionalista?

Sacar adelante un proyecto de comunicación crítica entre lo académico, la cooperación y los movimientos sociales, con un presupuesto reducido y la necesidad de hacer encaje de bolillos con la financiación institucional, suscripciones y ventas, con los requerimientos, plazos e informes de las subvenciones de cooperación y educación… Es verdad: nos ha provocado dolores de cabeza. Pero los “malestares” se esfuman al lado de todo lo que hemos aprendido, al lado de todas las redes que hemos ido tejiendo estos años, de todas las actividades que hemos organizado, de los debates y los intercambios generados entre personas y grupos de distintas partes del mundo, de diferentes realidades sociales, económicas, académicas y culturales.

En los últimos años de este proyecto habíamos conseguido pagar parte de las colaboraciones escritas, a un precio superior al de varios medios de mucha mayor tirada y financiación. Dimos el paso porque lo consideramos justo, porque no queríamos contribuir a precarizar más el periodismo y porque en ese momento podíamos hacerlo. Entre la militancia y la explotación existe también una frontera que a veces es fácil perder de vista.

Si hemos podido ahondar en los hechos, interpretar y enlazar realidades, ha sido gracias a una cantidad innumerable de personas que a lo largo de estos años ha colaborado no solo escribiendo e ilustrando, sino también aportando ideas, corrigiendo enfoques, verificando datos, facilitando contactos, haciendo de enlace, suscribiéndose, formulando proyectos para obtener fondos, maquetando, ayudándonos a explorar formatos como la radio y el vídeo, vendiendo o repartiendo revistas, participando en actividades e invitándonos a dar a conocer el proyecto en distintos espacios. Son estas personas y organizaciones las que han dado sentido a este proyecto y han logrado que sea más que una herramienta de comunicación.

Podríamos haber dicho “agur”, “adeus”, “adeu”, no sabemos si “hasta luego”, dejando simplemente de imprimir la revista en papel y de actualizar la web. Podríamos haber sacado un recopilatorio de algunos de los artículos que recordamos con más cariño, o que consideramos más acertados, pero hemos decidido despedirnos haciendo lo que mejor sabemos hacer: tejer redes desde la comunicación crítica.

En este número de cierre de la segunda época de Pueblos incluimos reflexiones de personas y organizaciones con las que ya hemos trabajado en ocasiones anteriores, así como alguna colaboración de gente que no había nunca escrito en nuestro medio. Incluimos textos escritos desde el Estado español, desde Palestina, Argentina, Brasil, Colombia, Ecuador, El Salvador y Venezuela. Abordamos problemáticas de talla mundial, como las migraciones y la extrema derecha, y también más locales, como la libertad de prensa en el conflicto vasco.

Un número de despedida no puede evitar cierto toque melancólico, por más que hayamos querido centrarnos en el presente y seguir insistiendo en propuestas y alternativas para el futuro, también en el ámbito de la comunicación. A la nostalgia nos hemos rendido en los breves apartados de memoria en cada bloque temático, en el recopilatorio de las portadas que conservamos en nuestros archivos y en las galerías de las personas que han ilustrado para Pueblos de manera más continuada. Hasta siempre. Nos seguiremos encontrando.


Luis Nieto Pereira y Andrea Gago Menor han sido estos últimos años director y coordinadora de Pueblos, respectivamente.  


CONTENIDOS:

¡HASTA SIEMPRE!

OPINIÓN

ENTREVISTA

  • Paco Etxeberria, antropólogo forense, “La ultraderecha se ha reactivado. Es normal cuando hay una sociología franquista y actitudes preconstitucionales en boca de toda una generación” (Eneko Calle y Andrea Gago Menor)

COMUNICACIÓN CRÍTICA:

MEMORIA GRÁFICA

  • Diez páginas para más de veinte años de portadas.
  • Galerías de ilustraciones de Paula Cabildo, Juan Fender, Andrea López Álvarez y Mª José Comendeiro (Pepa).
  • Así nos han dicho “¡Hasta siempre!” en Twitter y Facebook.

Pueblos 78, octubre de 2018… by on Scribd


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