Cortes de agua de más de un día en Guarulhos, una de las mayores ciudades de Brasil

Carlos Stênio Filho, de 22 años, vive en Guarulhos, ciudad vecina a São Paulo, la mayor de Brasil, pero al llegar a casa puede que no tenga agua en el grifo. Con 1,3 millones de habitantes, Guarulhos convive con cortes de abastecimiento que duran hasta 30 horas.
Guarulhos, ciudad vecina de São Paulo (Divulgação/Prefeitura de Guarulhos).

 

Guarulhos es la sede del aeropuerto internacional de São Paulo, donde aterrizan al día alrededor de 800 vuelos. Mientras millones de pasajeros y pasajeras embarcan y desembarcan cerca de allí, Carlos vive en un barrio donde la mayoría de las casas tienen dos depósitos de agua. Sin ellos es imposible garantizar que haya agua para necesidades básicas como ducharse o lavar la ropa. Saber cuándo habrá abastecimiento es uno de los desafíos de los habitantes.

Buena parte de la población guarulhense vive una especie de sistema de racionamiento de agua permanente. La ciudad convive con el problema incluso en épocas en que las presas están llenas. Tras el último período de escasez de lluvias, en São Paulo se suspendió el sistema de racionamiento general. Pero no en Guarulhos.

“Como no sabemos pronosticar qué día nos quedaremos sin agua, buscamos utilizar otras formas de almacenamiento”, explica Carlos. En su casa hay dos depósitos de agua de 500 litros cada uno. “Guardamos también el agua de la lluvia o de la lavadora”.

Cabuçu, en la periferia de Guarulhos (Divulgação/Prefeitura de Guarulhos).

 

Problema histórico

La preocupación sobre los recursos hidrológicos en la provincia de São Paulo, donde viven 21 millones de personas, no es de ahora. En 2014 y 2015 hubo una de las peores sequías de la historia. Con las presas vacías, el gobierno realizó un racionamiento oculto al reducir la presión del bombeo, lo que afectó principalmente a los barrios más alejados del centro.

2014 fue año de elecciones y el gobierno del estado, dirigido desde 1995 por el mismo partido, el PSDB (centro-derecha), negó durante meses que faltaría agua, pero difundía diariamente campañas en las que pedía “economizar” a la ciudadanía. El gobierno culpó a la falta de lluvia, aunque fue acusado por la oposición de falta de planificación.

La ciudad de São Paulo es atendida por sistemas que conectan presas lejanas, algunas de ellas casi en la frontera de estados vecinos. La mayor de ellas, la Cantareira, agotó el límite de su capacidad en esa época. La solución fue instalar bombas extras para recoger el agua del fondo de las presas, la parte llamada “volumen muerto” y que hasta entonces nunca se había usado.

Empresas y soluciones caseras

En el estado de São Paulo la mayoría de las ciudades son atendidas por la Sabesp, empresa que suministra agua y recoge aguas residuales para las casas y empresas. Sabesp es una empresa de economía mixta, que tiene al estado como principal accionista.

En Guarulhos es diferente: el ayuntamiento mantiene un órgano propio, el Saae. Es un servicio autónomo, creado por ley, con personalidad jurídica, patrimonio e ingresos propios para realizar actividades típicas de Administración Pública. Acumula una deuda de casi R $ 3 mil millones con la Sabesp y está financiando. Tras incumplirse acuerdos para el tratamiento completo del alcantarillado de Guarulhos, el Ministerio Público negoció un nuevo acuerdo.

El municipio nunca tuvo una estructura para suministrar sola el agua a la ciudad. El Saae capta sólo el 13 por ciento del agua que se consume en la ciudad y compra el resto a la Sabesp.

Para garantizar el abastecimiento diario a toda la población guarulhense sin necesidad de un sistema de racionamiento, práctica que perdura hace décadas en la ciudad, el Saae necesitaría proporcionar 4.700 litros de agua por segundo. Sin embargo, solo llega a 3.700 litros por segundo. Debido a la falta de inversión, no tiene capacidad para suministrar al municipio entero.

Hoy el 60 por ciento de la población recibe agua todos los días en casa, pero no durante todo el día. El 40 por ciento restante tiene agua algunos días sí… y otros no.

Residente del barrio Jardim City desde hace 20 años, Nilson Pereira, de 53 años, siempre convivió con la falta de agua. “Vivo en un sistema de racionamiento de agua permanente. El Saae se queda en la calle de arriba de mi casa, es inexplicable, el barrio más cercano a un centro de distribución no recibe agua todos los días”. La alternativa, afirma Nilson, es economizar el agua los días que llega, dejando el lavado de la ropa, del jardín y del coche para los fines de semana.

Depósitos de agua en los tejados y soluciones caseras para ahorrar y reutilizar agua. Fotografías: Jordan Melo / Wall Agencia.

 

30 horas sin agua

Actualmente, algunos barrios de Guarulhos tienen esta pauta de suministro: 16 horas con agua y ocho horas sin. Otros tienen este racionamiento: 18 horas con agua, 30 horas sin. También existe todavía el plan de 12 horas con agua y 12 horas sin.

Valéria Arantes da Silva, de 40 años, vive en Gopoúva, barrio de la región central y uno de los pocos que recibe agua diariamente, aunque sea en horarios reducidos. “Tengo suerte. A pesar de recibir agua todos los días, solo hasta el mediodía, no tomo ninguna medida para ahorrar”. En la casa de Valéria viven tres personas y la factura mensual de agua es de aproximadamente R$ 70 (14 euros).

También hay casos como el de Daniele da Silva, de 35 años, del barrio Jardim Valéria. Ella recibe agua todos los días, pero solamente hasta las 11:00 de la mañana. Con solo un depósito de agua de 1.000 litros en casa, cuatro personas y un perro, son imprescindibles acciones extras. “Tengo dos bidones grandes para almacenar lo que la lavadora suelta. Al estar sucia, no puedo utilizarla para otra cosa que no sea limpiar el patio y, a veces, utilizarla en el inodoro”, afirma.

La situación cambia los hábitos de organización de la casa. “Tener agua limitada dificulta no solo el consumo, también cuestiones de limpieza e higiene personal. Está claro que incomoda”.

Agua perdida

Uno de los problemas del abastecimiento es que buena parte del agua se pierde por el camino. La Sabesp, que abastece agua al estado de São Paulo, estima que el 30 por ciento del agua se pierde por filtraciones y no llega al consumidor final. La empresa dice que invirtió R$ 6,3 billones, de 2009 a 2020, para reducir esa pérdida. En un sistema eficiente, esta pérdida debería estar por debajo del diez por ciento.

Curiosamente, Guarulhos es una de las ciudades que menos agua desperdicia por filtraciones en la red. En junio de este año, la ciudad registró un 18 por ciento de pérdidas. Es el cuarto mejor resultado del país.

Mantenimiento
e incidencia sobre el consumo

Especialista en ingeniería hidráulica de la Universidad Presbiteriana Mackenzie, en São Paulo, el profesor Antônio Giansante recomienda la creación de un programa de mantenimiento de hidrómetros, además de programas permanentes de educación a la población para controlar el consumo del agua. “El uso eficiente en las casas es fundamental, como cerrar el grifo al lavar los dientes y limpiar coches solamente con agua reutilizada, entre otras medidas”.

El Saae dice que ha hecho varias mejoras en su infraestructura para reducir la falta de agua en la ciudad. Cambió una bomba en mayo, por ejemplo, y 21 mil personas pasaron a tener suministro las 24 horas en la ciudad. El actual alcalde, Gustavo Costa, prometió que toda la ciudad tendría abastecimiento diario hasta final de 2020, cuando termina su mandato.

En un año de escasez lluvias, el nivel de la Cantareira está alrededor del 40 por ciento. El gobierno dice que no hay riesgos. Después de la crisis de 2014 se hicieron obras para conectar otros ríos al sistema. Sin embargo, es necesario buscar agua más lejos para garantizar el servicio. “El agua es un recurso renovable, pero limitado. El ser humano no tiene control sobre cuánto llueve y siempre existen riesgos”, resalta el profesor Giansante.

La crisis de 2014 supuso la realización de obras para abordar los problemas de suministro y también el nacimiento de la Aliança pela Água, compuesta por 60 organizaciones de la sociedad civil para debatir acerca de los recursos y construir una nueva cultura de cuidado del agua en la región de Sâo Paulo. Esta articulación trabaja por la concienciación, la recuperación y la recomposición de las fuentes existentes.


Jéssica Souza e Jordan Mello forman parte de la Agência Mural de Jornalismo das Periferias.

Artículo traducido por Susana Pérez Gimeno.


 

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