Bye Bye Tarlabasi. Gentrificación en Estambul

En la primavera de 2013 Estambul se vio envuelta en unas convulsas protestas, desencadenadas por los planes del Gobierno de Recep Tayyip Erdogan para construir un nuevo complejo comercial en el céntrico Parque Taksim Gezi. La amenaza contra este pequeño parque fue apenas la punta de un iceberg mayor: un proyecto megalomaníaco de urbanización y privatización de bienes comunes: bosques, recursos hidráulicos, espacios públicos y la demolición de barrios enteros; planes que, cuatro años después, continúan a pasos agigantados.
Fatma, kurda de 38 años, en la azotea del edificio donde vive. Llegó a Estambul hace quince años desde la Anatolia más profunda. No sabe a dónde podrá ir a vivir cuando tenga que dejar su casa. Fotografía: Nuria López Torres.

 

Akif Burak Atlar, experto de la Cámara Planificadora Urbanística de Estambul, asegura que la ciudad no puede absorber a los quince millones de habitantes que tiene hoy en día, por lo que se ve obligada a crecer hacia el norte, amenazando seriamente los últimos bosques de la ciudad. Al Gobierno no le interesan unos planes de crecimiento sostenibles, más bien apuesta por unos proyectos urbanísticos agresivos, donde el procomún pasa a ser una simple mercancía en venta.

Numerosos barrios de Estambul, entre los que se encuentra el histórico y céntrico barrio de Tarlabasi, están afectados por los nuevos planes de desalojos masivos y demoliciones implementados por el Gobierno. Va, irremediablemente, camino de convertirse en un apetecible distrito de lofts de oficinas, viviendas de alta gama, hoteles de lujo y centro comercial incluido.

En el corazón de Estambul

En las primeras décadas del siglo XX se establecieron en Tarlabasi los trabajadores y trabajadoras más humildes de las embajadas europeas (ubicadas en el cercano barrio de Pera, hoy en día el moderno distrito de Beyoglu), así como un buen número de personas artesanas de origen griego y armenio. Al trasladar la capital del país de Estambul a Ankara, una parte de estas personas trabajadoras se marcharon. Posteriormente, en la década de los ochenta, cuando se construyó la ave nida de Tarlabasi de seis carriles, se acabó de separar al barrio del centro. Los precios de las viviendas bajaron, haciendo que la población griega y armenia se fuera hacia otros puntos de la ciudad, dando paso a la llegada de personas kurdas y gitanas que encontraban aquí un barrio económico donde vivir.

En los últimos años a la comunidad kurda y gitana también se ha sumado una pequeña comunidad subshariana, que llegan a Estambul con la esperanza de que podrán pasar a Europa a través de Grecia.

Tarlabasi fue adquiriendo fama de ser el peor barrio de Estambul debido a su vecindario de mayoría kurda, a ser un punto de venta de drogas y de prostitución. Sin embargo Tarlabasi, en su gran mayoría, es un barrio de gente humilde que obtiene sus ingresos generalmente de actividades lícitas.

Después de casi tres años de desalojos existen calles abandonadas, donde no hace mucho vivían familias enteras y los niños y niñas las llenaban con los sonidos de sus juegos y risas, pero donde hoy reina el silencio, y su aspecto fantasmagórico y lúgubre pone los pelos de punta. Algunas de estas calles desembocan en la avenida de Tarlabasi, una de las arterias principales de la ciudad, donde el tráfico de vehículos no cesa a ninguna hora del día y la actividad es continua. En estas calles es donde se aprovecha para traficar con droga tras las vallas metálicas que acordonan edificios enteros a la esperas de ser demolidos y donde se ejerce la prostitución callejera más baja. Estos edificios ofrecen cobijo a las prostitutas y sus clientes y los resguardan de miradas indiscretas.

Uno de los motivos que ha dado el Gobierno para justificar este plan de desalojos masivos y de renovación urbanística sobre Tarlabasi son estas actividades ilícitas que se desarrollan en algunos puntos del vecindario, conjuntamente con el argumento discutible de que los edificios que lo conforman no están preparados para futuros terremotos. Sin embargo, los motivos reales y verdaderos son otros. Simple y llanamente, motivos de especulación económica.

Es innegable que el barrio necesita un buen lavado de cara y que muchos de sus edificios precisan reformas, pero si los motivos esgrimidos por el Gobierno fueran los reales, no sería necesario demoler un barrio entero y levantarlo desde cero. Muchos de los edificios son construcciones sólidas y de buena calidad, que con unas reformas adecuadas quedarían como nuevos. En lo referente al escaso trapicheo de droga que se da, existen formas efectivas y mucho menos agresivas para solucionar el problema que expulsar a la totalidad de sus vecinos y vecinas.

Al Gobierno de Erdogan únicamente le interesa desmantelar los barrios humildes del centro de la ciudad y enviar la pobreza lejos del centro. El fin último de su política urbanística extremadamente neoliberal es convertir Estambul en una ciudad para ricos. Una futura Dubai. Un gran parque temático de shopping para turistas, visitantes y clases acomodadas.

Tarlabasi es una isla en medio del corazón comercial y cultural de la ciudad y, por eso, un espacio estratégico para conformar la futura y nueva Estambul. El sueño de Erdogan es convertir a Turquía en una de las diez potencias económicas del mundo. Con un producto interno bruto de dos billones de dólares y exportaciones anuales por 500.000 millones, para el 2023, haciéndolo coincidir con el 100 aniversario del nacimiento de la moderna República de Turquía.

Vista del nuevo Estambul desde el corazón del barrio de Tarlabasi. Fotografía: Nuria López Torres.

 

Desalojos y mobbing inmobiliario

No existe un censo exacto de las personas que viven en Tarlabasi, pero, según el presidente del partido kurdo BDP (Partido Paz y Democracia), el Sr. Mehmet Nuragil del distrito de Beyoglu, con sede en el barrio de Tarlabasi, se estima que hay unas 50.000 personas kurdas. A ello habría que sumarle un 25 por ciento aproximadamente de personas de etnia gitana, y un cinco por ciento de subsharianos y subsharianas. Estos datos son estimativos, ya que muchas de las personas que viven en Tarlabasi llegan de forma irregular, por lo que los datos censales no son en absoluto fiables.

Mehmet Nuragil apuntaba que otros de los motivos por los que al Gobierno le interesa la demolición y el desmantelamiento de Tarlabasi es la cuestión kurda. “La comunidad kurda de Tarlabasi es muy activa políticamente y por eso el Gobierno quiere que los kurdos de aquí se dispersen”, comenta Nuragil. “En los últimos años han detenido y acusado de terroristas a muchos kurdos que se acercaban hasta la sede del partido. El partido también hace una función social de ayuda (…) recolectando ropa y otros productos para los kurdos más necesitados. Aquí también llegan per sonas que solo vienen buscando esta ayuda y no tienen nada que ver con la política”.

Tanto la población kurda como la gitana son comunidades compactas, donde los vínculos sociales y las redes de ayuda creadas durante años son de suma importancia para su funcionamiento. La estructura familiar es la del clan o familia extensa. Con los desalojos forzosos no solo se produce una pérdida económica en cuanto a la vivienda, sino una desestructuración y disgregación del grupo familiar. No será fácil poder mover en bloque a toda familia extensa hacia el mismo lugar. Según Nuragil, “para las personas mayores será mucho más duro tener que dejar el barrio y separarse de parte de su familia… Será muy duro tener que volver a empezar de nuevo en otro lugar”.


Nuria López Torres es fotógrafa documentalista y centra su trabajo en temáticas relacionadas con los Derechos Humanos. Colabora como fotógrafa freelance para prestigiosos medios nacionales e internacionales, actividad que combina con su labor de docencia en diferentes centros fotográficos. Forma parte de la asociación multidisciplinar GEA PHOTOWORDS. www.nurialopeztorres.com 

Reportaje y galería fotográfica publicados en el nº75 de Pueblos – Revista de Información y Debate, cuarto trimestre de 2017.


 

Print Friendly, PDF & Email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *