Pedro Piñeiro, director del Festival Ecozine: “No podíamos hablar de medioambiente sin abordar otros aspectos que son políticos, como las relaciones de género, norte-sur, migraciones y personas refugiadas”

El Festival EcoZine acaba de celebrar su décima edición, que lo consolida como uno de los festivales de cine medioambiental más reconocidos y prestigiosos del sur de Europa. EcoZine es conocido como el punto de encuentro internacional más codiciado para presentar las nuevas producciones relacionadas con la ecología y el medio ambiente, tanto por parte de cineastas, productores y distribuidores como de medios de comunicación especialistas, críticos y programadores. Es, al mismo tiempo, una cita inexcusable de cine de actualidad para grupos y colectivos activistas y, sobre todo y fundamentalmente, para el público en general interesado en descubrir otro cine al margen de los circuitos convencionales, con un alto grado de calidad, originalidad y compromiso tan necesario como revelador.
Pedro Piñeiro, fotografiado por Leonor Villaluenga.

 

– En primer lugar, Pedro, felicidades por vuestro décimo aniversario y muchas gracias por seguir adelante con esta iniciativa contra viento y marea. ¿Puedes contarnos cómo surgió la idea de EcoZine?

– EcoZine[1] surge de la confluencia de dos elementos que fueron muy relevantes. Por un lado, el contacto que establecimos con el festival que se organizaba en Cataluña y, por otro, la inminente Expo que se iba a celebrar en Zaragoza sobre Agua y Desarrollo sostenible. En su momento nos pareció un marco adecuado para llevar una propuesta cinematográfica que abordase lo medioambiental, un tema que pocas veces se recogía en las producciones audiovisuales y que sin embargo supone una de las cuestiones que más preocupación generan en la sociedad. Por ello, a través del Pabellón de Iniciativas Ciudadanas desarrollamos un programa a lo largo de una semana a modo de test para luego presentar un proyecto de muestra al Ayuntamiento de Zaragoza. Esta semilla supuso el nacimiento de la primera edición de lo que pasó a convertirse en el Festival EcoZine.

Nuestros objetivos eran apoyar y promocionar las producciones audiovisuales enfocadas en el medioambiente y también formar, informar y sensibilizar al público en general. Una vez que hicimos la primera edición, en noviembre de 2008, nos fijamos en determinados festivales de referencia que estaban marcando algunas líneas muy claras en cuanto a la forma de programar, de comunicar y de hacer partícipe al público. Entre estos se encontraban el Festival Cinemanbiente de Turín y el Environmental Film Festival in the Nation’s Capital de Washington, D.C.

A partir de aquí empezamos a dar una personalidad muy concreta a nuestro festival que se centró en las nuevas temáticas que abordamos, la especificidad de nuestras secciones, la incorporación de otro tipo de actividades no cinematográficas como exposiciones, mesas redondas, etcétera, con el objetivo de acercar a otros públicos.

– La definición de cine medioambiental aparece en ocasiones asociada a la de cine político. Sin embargo, determinados productores y cineastas parecen huir de estas etiquetas. ¿Cómo os ubicáis vosotros en esta dicotomía?

– EcoZine siempre se ha considerado un festival con ideología. No podíamos hablar de medioambiente sin abordar y cuestionar otros aspectos que evidentemente son políticos, como las relaciones de género, norte-sur, migraciones y personas refugiadas. Hablar de todo esto en un espacio donde la negación no tiene cabida nos convierte en un festival activista, lo podemos calificar así. Ofrecer escenarios a todos esos temas es plantear un debate abierto al público, y por tanto escuchar todas esas voces que a través del cine nos cuentan lo que ocurre en nuestro planeta.

Además, hemos querido también dar visibilidad, a través del Premio Internacional EcoZine al compromiso con el Medioambiente, a todas esas personas, organizaciones y asociaciones que día tras día denuncian los efectos de un desarrollo depredador que arrasa territorios y vidas. Ese premio ha sido recogido, entre otras personas, por Pablo Fajardo, abogado en la causa contra la Chevron-Texaco en el Yasuní ecuatoriano; por la agencia de noticias EFE Ver de; por la Coordinadora de afectados por grandes embalses y trasvases, por Pedro Arrojo, director de la exposición Agua, Ríos y Pueblos[2]; por la Plataforma por un Nuevo Modelo Energético[3]; por la Red Agua Pública y por Berta Cáceres Flores, la lideresa lenca, cofundadora del COPINH[4] y asesinada en Honduras en marzo de 2016.

En la organización del festival participan muchas personas, cada una con sus propias opiniones e ideologías. Siempre que hemos realizado algunas jornadas específicas sobre temas concretos (transición energética, por ejemplo) hemos querido contar con todas la voces posibles, con el más variado espectro, y recurrentemente nos encontramos con que hay partes que nunca se manifiestan en este tipo de foros. Damos voz a quienes quieran hablar.

La periodista Lidia Ucher escribía en un artículo[5] refiriéndose al festival algo que creo define muy bien nuestra intención: “EcoZine también es la lucha de un pequeño gran equipo comprometido, cuidador, que ofrece en Zaragoza la mejor de sus sonrisas, su cariño y su esfuerzo para que todos, desde la compañera presentadora de la gala, la iluminadora, la periodista, la fotógrafa, la directora… se sientan parte de un equipo, se inspiren y disfruten de la ciudad, del público, de los espacios abiertos a la cultura, al intercambio, al compromiso, a la alegría y al cine en su más puro sentido dignificador, educador, comprometedor y movilizador de conciencias políticas, sociales y globales, defensoras del medio ambiente, de la humanidad y de la vida”.

X Festival EcoZine. Fotografía: Juan Carlos Rojas.

 

– Algunas de las secciones del festival se han convertido en referentes internacionales dentro del mundo del cine medioambiental. Cuéntanos.

– EcoZine cuenta con diversas secciones, algunas específicas como la Sección Cine y Agua, un tema recurrente en la sociedad aragonesa, y la Sección Jóvenes, programa específico para crear nuevos públicos que desean acercarse a un cine que ofrece nuevas miradas.

– Desde que convocasteis la primera edición, ¿cuál ha sido la evolución de EcoZine?

– El festival ha ido evolucionando a lo largo de estas diez ediciones. Cada cita nos ofrece la oportunidad de evaluar lo sucedido y afinar tanto en programación como en logística. Nuestra primera edición contó con 1.200 espectadores, un público que ha ido creciendo hasta llegar a los 8.000 en la pasada edición de 2017. Esta experiencia también nos ha permitido colaborar con otros festivales y muestras de cine, presentando muestras de EcoZine en países latinoamericanos y europeos.

Además, nos parecía importante apoyar a la producción. En ese sentido, desde la Asociación Cultural Eco- Zine, que organiza el festival, hemos participado ya en diversas producciones de largos y cortometrajes, siempre centrados en el medioambiente.

– ¿Cuál es vuestra percepción del compromiso en la relación que mantenéis con los cineastas? ¿Todos se consideran cineastas activistas?

– Todos los años tenemos este debate con los realizadores que nos visitan. Evidentemente hay personas con una clara misión, de denuncia e información, pero también nos hemos encontrado con cineastas que han querido plasmar una realidad, haciendo uso de sus posibilidades como creadores para visibilizar situaciones, pero que no se consideran activistas. Creo que todos los perfiles son válidos cuando se trata de contar lo que acontece en nuestro mundo a cada rato.

En esa línea, recuerdo la conversación con un cineasta que nos decía que él simplemente era un testigo que trasladaba al espectador lo que estaba sucediendo. No quería entrar en la dinámica de buscar culpables o responsables de lo que sucedía… Y éramos nosotros quienes teníamos que sacar conclusiones y actuar.

En el fondo, creo que todos y todas aportan esa gota de agua necesaria para la transformación, da igual si se definen o no como activistas.

Votación de las y los escolares a las películas de EcoZine. Fotografía: Juan Carlos Rojas.

 

– Una de vuestras señas de identidad y de referencia en estos años está relacionada con la línea de cine reivindicativo que habéis programado. ¿No tiene cabida en EcoZine el cine naturalista o científico-naturalista?

– Por supuesto que tiene cabida este cine y de hecho en nuestra programación hay producciones en competición o muestra de corte eminentemente naturalista. Pero ciertamente nuestra línea de identidad apuesta por un cine que muestra los desafíos a los que todos nos enfrentamos en relación al medioambiente. Si decir que el calentamiento global está ahí, visibilizar las guerras por el agua, dar testimonio de los numerosos pueblos que deben abandonar sus territorios porque les roban su futuro, hablar de medioambiente y género, hablar del consumo desmesurado… Si todo esto es reivindicar que debemos ser activos en el mundo que nos toca vivir, entonces diría, sin duda, que la programación de EcoZine es de cine reivindicativo. Con esta retórica activista no solo buscamos inspirar conciencia, sino un cambio.

Creo que es una verdad como un templo que este sistema en el que nos movemos nos da pocos márgenes para acceder a formas alternativas que nos abran a lo que podemos llamar una cultura del “co-”, del “des-” o del “re-”: ¿quién sabe cómo se coopera, cómo colaborar, cómo compartir, desaprender, deconstruir, decrecer, desinvertir… para reaprender, reeducar, reciclar, reutilizar, reducir…?

– En diez años los temas principales de las películas son recurrentes, ¿no?

– La realidad es tozuda y nos trae año tras año, efectivamente, temas recurrentes. El abuso de las grandes compañías mineras amparadas por gobiernos, los pueblos que pierden el derecho a su propio territorio por intereses económicos poco claros, guerras por la tierra, el agua y los recursos naturales…

– EcoZine participó en 2012 de la fundación de la Green Film Network6. ¿En qué momento estáis?

– A finales del 2012, cerca de 15 festivales de cine enfocados en el medioambiente, liderados por el festival que se organiza en Turín, constituimos oficialmente la Green Film Network, una red que hoy reúne a más de 40 festivales alrededor del mundo. Esta red nos ayuda a crecer, pretende facilitar el intercambio de producciones y permite también apoyarnos en temas logísticos importantes en la propia organización de los festivales. Desde la red se creó hace cuatro años el Premio de la Green Film Network, un premio celebrado ya en París, Zaragoza, República Dominicana y que este año viaja hasta Toronto (Canadá) para dar visibilidad a las producciones audiovisuales presentes en los festivales de la red.

– ¿Cuáles son vuestras perspectivas con EcoZine para los próximos años?

– Pretendemos crecer sosteniblemente, un crecimiento que pasa por incorporar nuevas sedes al festival, en Aragón y en nuevos territorios. Desde hace varios años hemos iniciado un proceso de descentralización en Zaragoza, que pasa por llevar el proyecto a diferentes distritos de la ciudad y ahora a otras localidades incluso fuera de Aragón muy interesadas en poder disfrutar de nuestra programación.

También queremos incorporar otras disciplinas artísticas en torno al festival y con el medioambiente como tema central. Otro de los objetivos en las próximas ediciones va ser sumar a nuestro programa producciones realizadas por los más jóvenes desde los centros escolares.

Sí que tengo que confesar que uno de nuestros mayores problemas, creo que esto no es nada original, es la financiación. Fundamentalmente contamos con el apoyo del Ayuntamiento de Zaragoza, que coorganiza el festival, pero intentamos buscar otros apoyos económicos privados, algo que debido a nuestra temática resulta complicado porque intentamos que dichos apoyos sean coherentes con los propios objetivos del festival.

– En todos estos años, ¿cuáles son las películas que más te han marcado?

– ¡Han sido muchas la películas! Cada edición tienes tus favoritas. Pero si tengo que hacer referencia a algunas hablaría de La Mujer y el agua, de Nocem Collado, que ganó el Premio de la Green Film Network cuando se hizo en Zaragoza. Además, nos une a esta directora una especial relación. Pero ya que hago memoria me gustaría nombrar otras películas, como Sobre la misma tierra, Le bonheur, Terre promis, Metamorphosen, Tempo, Contracorriente, The Water Front, My name is salt… y tantas y tantas…

Me gustaría acabar con algo que nos dijo Rudy Gnutti, director de In the same boat, en la presentación de su película con la que inauguramos este año el festival y que nos da una lección magistral de la fuerza de lo colectivo: “El cambio será global o no será, y vendrá del poder de la gente o no vendrá. Necesitamos más compromiso con el medioambiente, que somos nosotros, más alternativas para superar la desigualdad y nuestra profunda crisis de valores”.


José Alberto Andrés Lacasta es miembro del consejo de redacción de Pueblos – Revista de Información y Debate.

Artículo publicado en el nº75 de Pueblos – Revista de Información y Debate, cuarto trimestre de 2017.


NOTAS:

  1. Ver: www.festivalecozine.es.
  2. Ver: www.aguariosypueblos.org.
  3. Más información: www.nuevomodeloenergetico.org.
  4. Consejo de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras, www.copinh.org.
  5. Ucher, Lidia (10/05/2017): “Pensar con el corazón, hacer nuestra parte”, en www.eldiario.es.
  6. Ver: www.greenfilmnet.org.

 

Print Friendly, PDF & Email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *